Montserrat

Espina dolorosa

“Por la mañana, durante la meditación sentí una espina dolorosa en la parte izquierda de la cabeza; el dolor duró el día entero, pensé continuamente como Jesús había logrado soportar el dolor de tantas espinas que hay en la corona. Uní mis sufrimientos a los sufrimientos de Jesús y los ofrecí por los pecadores.” Santa Faustina Kowalska, Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 349.

El cesarismo

“El cesarismo es en su esencia la teoría o institución pagana que convierte las relaciones del poder religioso y político en relación de identidad, por la confusión de los dos en una misma soberanía. La confusión puede ser total o parcial, y dentro de ésta de diferentes grados; pero la confusión existe siempre, porque radica en la esencia del sistema. Desde el «Emperador-Sumo Sacerdote» del paganismo hasta el «Rey-Papa» protestante o el «Rey-Semi Pontífice» regalista o el Estado soberano de la relación con la Iglesia hay una jerarquía de grados que no altera la sustancia del sistema. Y como se refiere a los atributos religiosos que se suponen inherentes a la soberanía civil tampoco cambia su naturaleza con el sujeto de ella sea individual o colectivo. César-Rey, César-Gobierno, o César-Parlamento.” Juan Vázquez de Mella, El Verbo de la Tradición, p. 73.

Monarquía ilegítima

“La monarquía que adoptase estos criterios para ejercitar la propia autoridad se convertiría en ilegítima. Más aún, se pondría en la situación de no poder ser considerada siquiera tal, en cuanto que, como observó justamente Miguel Ayuso, la democracia moderna no puede ni recibir, ni considerar, ni aplicar la legitimidad. Como máximo puede hacer propia tan sólo la legalidad (moderna) creada por el procedimiento y sujeta tan sólo a los procedimientos, dependientes a su vez del poder mayoritario o plebiscitario. La monarquía se haría, así, garante de un proceso (el proceso de formación de las normas), pero no de la juridicidad de las leyes, consideradas por la modernidad político-jurídica actos de representación de la voluntad, de cualquier voluntad.” Danilo Castellano, Revista Verbo, nº 535-536, mayo-junio-julio 2015, pp. 531 y 532.

Entrega sin condiciones

“Sostenía Donoso Cortes que detrás de todo problema sociológico o político subyacía una cuestión teológica. Los siglos transcurridos, desde su luminoso aserto, confirman esa impresión. Asistimos, desde la muerte de Francisco Franco, a una entrega sin condiciones del relato de la historia en la enseñanza, universidad y todos los medios de comunicación a una izquierda sin discurso, sin pasado democrático y sin otro futuro que no fuera desmontar lo conseguido por un régimen que arrinconó acertadamente su falsario discurso, consiguiendo la igualdad, la justicia y el progreso de todos los españoles.” Jaime Alonso, Revista Razón Española, nº 196, Marzo-Abril 2016, p. 228.

Los caballeros

“Cuando Cervantes define la misión de los caballeros, no puede hacerlo con palabras más irreprochablemente católicas: «Son ministros de Dios en la tierra y brazos por quien se ejecuta en ella la justicia» (I, 13). Y más adelante, refiriéndose a la fama, Cervantes sostendrá que «los cristianos, católicos y andantes caballeros más habemos de atender a la gloria de los siglos venideros, que es eterna en las regiones etéreas y celestes, que a la vanidad de la fama, que en este presente y acabable siglo se alcanza» (II, 8).” Juan Manuel de Prada, Revista Verbo, nº 547-548, agosto-septiembre-octubre 2016, p. 573.

Confusión

“Es gran maestro el diablo en artes y embelecos, y lo mejor de su diplomacia se ejerce en introducir en las ideas la confusión. La mitad de su poderío sobre los hombres perdería el maldito con que las ideas, buenas o malas, apareciesen francas y deslindadas. Adviértase de paso que llamarle al diablo de esta manera no es moda hoy, tal vez porque el Liberalismo nos ha acostumbrado a tratar aun al señor diablo con cierto respeto.” Félix Sarda y Salvany, El Liberalismo es pecado, p. 28.

El orden moral

“Sin embargo, en perfecta coherencia con el modo de concebir el orden moral, político y jurídico propio del mundo antiguo clásico y luego del católico, en cuya línea Castellano se inscribe sin ambigüedades, él no separa estos órdenes como si fueran compartimentos estancos. Por eso, cuando nuestro autor aborda los temas políticos y jurídicos tiene siempre como telón de fondo el orden moral.” José Luis Widow, Revista Verbo, nº 537-538, agosto-septiembre-octubre 2015, p. 595.