Papa Francisco

La Palabra es un don El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”. El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá.

Los dos personaje descubren de repente que “sin nada vinimos al mundo, y sin nada no iremos de él” (1ª Tm 6, 7). BOLLETTINO N. 0082 – 07.02.2017 13 También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama “padre” (Lc 16, 24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios.

Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios. El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de lo tormento de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua.

Cardenal Robert Sarah

Los autores apuestan sobre el hecho de que los niños, sin duda de manera más fácil que los adultos, son capaces de adherirse espontáneamente a los aspectos que pueden parecer más duros o austeros del mensaje de Fátima. Y tienen razón en creerlo. Nuestra Madre celestial, en Fátima como en Lourdes, en Pontmain como en La Salette -por citar sólo algunas de las apariciones marianas más conocidas- ¿acaso no eligió a niños, y a niñas pobres, para revelarnos el secreto de su Corazón Inmaculado? ¿Y cuál es este secreto? Nada más que el Evangelio, pero el Evangelio sin oropeles, sin acomodarse ni comprometerse con el espíritu de un mundo que se abre a todas las corrientes, tolerante, irreligioso y amoral, porque esta Buena Nueva del Evangelio es el anuncio de la salvación. Y nosotros sabemos que los beatos Francisco y Jacinta se tomaron tan en serio la salvación de las almas que cada día ofrecían sacrificios, a menudo difíciles para niños tan pequeños, “por la conversión de los pecadores”, hasta entregar totalmente su joven vida a la enfermedad que se los llevó con diez años de edad.

Cardenal Cipriani

El arzobispo recordó que el rol del Estado es “subsidiario”. Los padres, con sus impuestos dan un dinero y encargan al Estado la educación, pero los responsables son los padres y madres de familia.

“El Estado es el que desarrolla las políticas que deben buscar el bien común de manera subsidiaria”.

Sobre el papel de la Iglesia, recordó que ella “no se encasilla dentro de una propuesta política, sino que cumple su misión que es la salvación de las almas, pero no se desentiende de lo que está pasando en la organización social de un país. El pueblo ve en nosotros esa voz más o menos justa que los va a proteger” y que levantará su voz para decirle al Estado “estás descuidando a esa mayoría del pueblo”.

Cardenal Gerhard Müller

La debilidad y concupiscencia del hombre a consecuencia del pecado no debe utilizarse “como pretexto para relativizar los Mandamientos de la Ley de Dios y el deber de vivir una vida cristiana con los siete sacramentos. Es una doctrina católica irreversible: el hombre justificado en Cristo puede, con la ayuda de la gracia, cumplir los Mandamientos del Decálogo y las exigencias éticas de los sacramentos”.

“No puede interpretarse que la misericordia consista en ignorar el pecado, y en este caso especialmente, como un permiso para una segunda unión de apariencia matrimonial cuando según los estándares humanos la vida marital se ha convertido en insoportable o aburrida”.

Obispo Reig Pla

Dos son las propuestas fundamentales de este Congreso. La primera es ofrecer lo que San Juan Pablo II llamaba “la antropología adecuada”, una imagen del hombre que deriva de los contenidos de la antropología cristiana: la unidad de la persona (cuerpo-espíritu), la diferencia sexual (varón – mujer) y, como respuesta a la herida del pecado (original y actual), la redención del cuerpo o del corazón. No podemos olvidar que, como nos recordaba Benedicto XVI “hoy es preciso afirmar que la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica”. (Caritas in veritate, 75).

Obispo Luis Argüello

Nosotros debemos comprometernos en la lucha contra la discriminación. Pero a partir de ahí se revisa la concepción antropológica del hombre y de la mujer, el significado de la diferencia sexual… Esto es lo preocupante. Las leyes que están surgiendo en muchas autonomías, que tienen el encabezamiento de ir contra la discriminación, enseguida lo que plantean es la cuestión de la identidad de género. En el deseo de normalizar la situación de estas personas se da un salto a la normalización de un planteamiento antropológico que desmiente los datos de la propia corporalidad.

Obispo José Ignacio Munilla

El Evangelio no se compagina con un planteamiento moralista que ignore la primacía del encuentro con la gracia -¡nos convertimos mirando a Jesucristo!-; ni tampoco un falso misticismo que ignore que la autenticidad de la fe se traduce en una auténtica conversión moral. En palabras de nuestro Papa Francisco cuando era arzobispo de Buenos Aires: “La verdadera conversión siempre es apostólica. Se trata de dejar de mirar los propios intereses para mirar los de Cristo Jesús, quedando disponibles para los demás”.

Nadie es cristiano de nacimiento; todos necesitamos oír, escuchar, revisar, rectificar, cambiar de perspectiva y de comportamiento; es decir, ¡convertirnos! Cuando no hay conversión, hay decadencia. No existe el punto intermedio.

El llamamiento determinante de cara a la transformación de la historia no es la que hicieron Marx y Engels: “proletarios del mundo, uníos”. Y aunque las apariencias sugieran lo contario, tampoco es el del liberal Vincent de Gournay: “laissez faire, laissez passer” (dejad hacer, dejad pasar). La palabra definitiva, la única capaz de transformar el mundo, es la de Jesucristo: “Convertíos y creed en el Evangelio” (Mc 1, 15).