Papa Francisco

Sí-sí, no-no: palabras decisivas, como nos enseñó el Señor, pues todo lo demás proviene del maligno. Es precisamente esa actitud de seguridad y de testimonio lo que el Señor ha confiado a la Iglesia y a todos los bautizados. Seguridad en la plenitud de las promesas en Cristo: en Cristo se cumplió todo. Dar testimonio a los demás; don recibido de Dios en Cristo, que nos dio la unción del Espíritu para el testimonio. Y eso es ser cristiano: iluminar, ayudar a que el mensaje y las personas no se corrompan, como hace la sal; pero si se esconde la luz, la sal se vuelve sosa, sin fuerza, se apaga, y el testimonio será débil. Y eso pasa cuando no acepto la unción, ni acepto el sello, ni acepto esa prenda del Espíritu que está en mí. Y también cuando no acepto el sí en Jesucristo.

Cardenal Carlo Caffarra

Al inducir al hombre a la incredulidad, quiere que el hombre se cierre a la luz de la Revelación Divina, que es la Palabra encarnada. Por lo tanto, estas palabras de Jesús sobre Satanás -como hoy la mayoría de los exegetas creen- no hablan de la caída de los ángeles. Hablan de algo mucho más profundo, algo espantoso: Satanás constantemente rechaza la verdad, y su acción dentro de la sociedad humana consiste en la oposición a la verdad. Satanás es este rechazo; Él es esta oposición.

Cardenal Antonio Cañizares

Su decir de sí mismo que es el único Maestro, más aún que “es la Verdad”; sus palabras y su comportamiento, todo, en suma, le llevan a la muerte “por nosotros”, aplastado bajo los poderes injustos de este mundo y nos dan la prueba elocuente del amor de Dios a los hombres que no tiene límite y lo llena todo hasta el abismo de la nada -la muerte-, al tiempo que dejan traslucir y revelar el misterio de su persona: Hijo del Dios viviente hecho hombre, Dios y hombre verdadero, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, Mesías y Redentor, Salvador único de los hombres ayer, hoy y siempre.

Cardenal Robert Sarah

En la Carta a los obispos que acompañaba el Motu proprio, el Papa Benedicto XVI precisaba claramente que su decisión de que coexistieran los dos misales no tenía como finalidad, solamente, satisfacer el deseo de determinados grupos de fieles apegados a las formas litúrgicas anteriores al Concilio Vaticano II, sino también permitir el enriquecimiento mutuo de las dos formas del mismo rito romano, es decir: no sólo su coexistencia pacífica, sino la posibilidad de perfeccionar ambas poniendo en evidencia los mejores elementos que las caracterizan.

Cardenal Juan José Omella

En la actualidad, la situación de los abuelos se ha visto afectada por los cambios que se están produciendo en la vida de las familias. Los ancianos, a menudo, se sienten o son considerados como una carga para la familia, hecho que les lleva a vivir solos o en residencias, con todas las consecuencias que se derivan de esta realidad. A veces, ante separaciones conyugales especialmente conflictivas, incluso se llega a impedir a los ancianos mantener la relación con sus nietos. Y no son pocos los abuelos que sufren por este hecho.

Monseñor Demetrio Fernández

Monseñor Demetrio Fernández.jpgLa escena del evangelio de este día es muy expresiva (Mt 20, 20-28). Fue la madre la que se acercó a Jesús, cuando iban camino de Jerusalén, para pedirle que sus dos hijos, Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, tuvieran los primeros puestos en el reino de Jesús que ella se imaginaba. Jesús respondió: “No sabéis lo que pedís”. La ignorancia es muy atrevida, y los intereses egoístas se cuelan hasta en el corazón de las personas buenas. No era malo lo que pedían, pero Jesús les hizo caer en la cuenta de que no sabían los que pedían, puesto que el Reino que Jesús venía a instaurar tiene otros planteamientos. Una vez más aparece la paciencia de Jesús, que aprovechará la ocasión para explicar que el primero en el Reino es el que sirve.

San PÍO X

8  Pascendi Dominici Gregis

Para mayor claridad en materia tan compleja, preciso es advertir ante todo que cada modernista presenta y reúne en sí mismo variedad de personajes, mezclando, por decirlo así, al filósofo, al creyente, al teólogo, al historiador, al crítico, al apologista, al reformador, personajes todos que conviene distinguir singularmente, si se quiere conocer a fondo su sistema y penetrar en los principios y consecuencias de sus doctrinas.