Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Un balance negativo 1

Hispanoamérica - conquista para Jesucristo.jpgEn resumidas cuentas que el adversario va a concluir con un fulminante anatema contra toda la obra indiana, maldiciendo la hora en que los españoles, “los cuales han sido, quizá -con los portugueses-, quienes más indignamente han llevado el nombre de cristianos y de católicos”, avistaron por primera vez la tierra americana, para robar y exterminar a los desgraciados indígenas que la habitaban.

¡Qué extraña y radical oposición entre sus airadas voces y la palabra elogiosa de los Papas! León XIII, de inmortal memoria, deseó que en todo el mundo católico se celebrase una misa solemne al ocurrir el IV centenario del descubrimiento de América, en acción de gracias “al providentísimo e inmortal Dios, cuando rememoramos este afortunado suceso”, por el cual “millones de hombres que se hallaban en el olvido y en las tinieblas se han reintegrado a la sociedad, y han vuelto de la barbarie a la mansedumbre y a la humanidad; y, lo que es más , han sido llamados de la muerte a la vida sempiterna por la comunicación de los bienes que Jesucristo engendró”. Y el gran Pío XII, al contemplar el conjunto de la obra de España en América y Filipinas, alborozado exclamaba: “Damos gracias desde lo hondo del corazón a la Beatísima Trinidad y a Nuestro Señor Jesucristo por todos los beneficios de fe católica y de cultura cristiana que, en el transcurso de siglos, se han difundido de la nación Madre, venero de fuerzas religiosas, a sus dilatadas posesiones transmarinas”.

Oigamos ahora la crítica verdaderamente brutal del campo de Babilonia:

“Repetidas veces se ha preguntado cuáles eran las ventajas del descubrimiento del Nuevo Mundo. Ha contribuido, preciso confesarlo, a los progresos de los diversos conocimientos…, pero la Humanidad, justamente indignada con los crímenes que manchan la historia de los Conquistadores, ¿no tiene derecho a decir que estas ventajas han costado demasiado caras?”

(J. Campe (1746-1818), pastor protestante alemán: Geschichte der Enuleckung von Amerika, 20ª edic., Hamburgo, 1881).

“Cuando los españoles descubrieron la América del Sur, hallaron un país hermoso y fértil, lleno de habitantes, abundante en productos naturales y con minas de ocultos tesoros. Despoblaron regiones enteras, hicieron huir a los habitantes, a otros les obligaron a extraer de las entrañas de la tierra el oro necesario para la satisfacción de su insaciable codicia. ¿Qué consecuencias tuvo todo esto? Perdieron más con esta conducta que lo que ganaron con todas las riquezas de Méjico y del Perú, y la España de hoy tiene motivos para maldecir la fecha en que se descubrió el Nuevo Continente”.

(Wynne: A General History of the British Empire in America, Londres, 1770).