San Juan Pablo II advierte a los religiosos que los nacionalismos son una tentación diabólica
El Vaticano publica la exhortación apostólica postsinodal dirigida a la vida consagrada El Papa reivindica la castidad, la obediencia, la opción por los pobres y el uso del hábito
San Juan Pablo II publicó ayer la exhortación apostólica postsinodal “Vita consecrata”, dirigida a los religiosos y demás consagrados a la Iglesia católica. Reivindica las líneas tradicionales de la teología de la vida religiosa: castidad, pobreza y obediencia; vida en común; testimonio de la consagración a Dios, incluso externamente mediante el uso del hábito; opción por los pobres, pero no sin incurrir en una dimensión exclusivamentehorizontal; valor de la autoridad de los superiores, que no deben hacer dejación de las mismas, y autonomía ante los obispos, pero no independencia.
Roma. Pedro Corral
Las claves del documento
- La vida consagrada no es superflua en la Iglesia. Es esencial a la misma y se basa en la imitación de la vida de Cristo.
- El elemento fundamental de la consagración es la castidad. Junto a este voto figuran la pobreza y la obediencia. El hábito sirve para testimoniar la consagración.
- La vida en común es un medio excelente para llevar a cabo la consagración y sirve de ejemplo a los hombres de cómo se puede convivir en paz.
- Los Institutos tienen derecho a la autonomía con respecto a los obispos. Estos deben proteger y estimular a la vida consagrada, sin pretender que se desvíe de la fidelidad a su carisma. A la vez, los Institutos deben colaborar en la pastoral diocesana.
- Se recomienda la imitación a los fundadores en todo, pero especialmente en la fidelidad y obediencia que ellos tuvieron al Romano Pontífice.
- Los superiores deben ejercer como tales y no hacer dejación de su autoridad.
- Entre las tentaciones que el Diablo presenta a los consagrados figura, de manera destacada, el nacionalismo.
- Se acepta un cierto feminismo y se prometen acciones concretas para que la mujer participe en las decisiones.
- Se recomienda prudencia en la participación de los consagrados en otros carismas distintos al propio.
- Se insiste en la opción por los pobres, pero recordando que esta opción no debe ponerse al servicio de ideologías políticas que la manipulen.
- El trabajo educativo es valorado, pero ha hacerse en fidelidad plena al Magisterio.
La tentación nacionalista
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