Isabel

Reconquista de España

Alfonso III.jpgLa idea de una reconquista de la España perdida se manifiesta muy tempranamente en el reino asturiano, a partir de los reinados de Alfonso II (791-842) y de Alfonso III (866-910). La Crónica Mozárabe de 754 se refiere ya expresamente a la “pérdida de España”, a la invasión islámica y a la destrucción del reino visigodo. La Crónica de Alfonso III (a principios del siglo X), declara que la España cristiana de Asturias es la heredera directa del reino godo de Toledo y reivindica el derecho a la reconquista de toda la Península. En el siglo XIII, las referencias a España se multiplican en los textos ya en lengua castellana. El Cantar de mío Cid, redactado alrededor del año 1200, menciona varias veces a España. (Traducción hecha por Maite Vaquero Oroquieta – RAZÓN ESPAÑOLA)

Pensamiento ideológico

El modo de pensamiento ideológico, un pensamiento pseudofilosófico al ser einseitig, unilateral, mutila la realidad para emanciparse de ella. Progresó como filosofía para las masas gracias a su simplicidad y llegó a su apogeo en el siglo XX al triunfar la revolución leninista, que implantó en Rusia el primer Estado Totalitario. Esta forma estatal es una posibilidad de la hybris del artificialismo de la cultura europea sometida a la ciencia y la técnica, aplicadas por Hobbes a su teoría del Estado como un Gran Artificio imitando a la Iglesia, que ni es científica ni es técnica. (Dalmacio Negro – VERBO)

19  El arca de Noé

Noé predicaba, sin duda, penitencia para que Dios se retractara del castigo anunciado. En vano. Llegó el día en que las aguas inundaron la tierra, y mientras el arca ondeaba sobre las aguas pereció toda carne, todos los animales y hombres, a excepción de los protegidos por el arca. Toda la tierra habitada por la generación pecadora quedó sujeta al castigo divino. (Jaime Solá Grané)

Política cabal

Hace un instante hice notar el puesto que asigna a la filosofía en la elaboración de la ciencia política. Es preciso añadir algo más. Pues fue profunda convicción de Blanc de Saint Bonnet que la política, para ser cabal y benéfica, no puede contentarse con apelar a la psicología, a la lógica y a la moral tan sólo, sino que debe anudarse íntimamente con la ontología y con la teología tomando de ellas su significación, orientación y carácter auténticos. (Marcel de la Bigne de Villeneuve – VERBO)

Semejanza con el Reino de Dios

La democracia, según la doctrina pontificia, es una manera de organizar normal y lógicamente la participación de los ciudadanos en las tareas de la vida pública. Pero, como afirma Pío XII, en el mensaje navideño de 1944, “la democracia, entendida en sentido lato, admite diversidad de formas y puede tener lugar tanto en las monarquías como en las repúblicas”. Lo que el católico siempre debe tener presente es que el Estado y la política no se pueden interpretar con criterios naturalistas. El modelo de la auténtica política es la bienaventuranza. San Juan XXIII, en la “Pacem in terris”, presenta el ideal de que “la sociedad humana refleje lo más posible la semejanza del Reino de Dios”. Y para ello no olvida decir: “Es de todo punto necesario el auxilio del Cielo”. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

La mujer

Edith Stein

Por eso el don de vivir con un cuerpo estrechamente unido a él y de unir todas sus fuerzas en calma, y, por otra parte, de soportar los dolores, poder abstenerse, acomodarse; anímicamente poder instalarse en lo concreto, lo individual y lo personal, la capacidad de comprenderlo en su particularidad y acomodarse a él, el deseo de ayudar a su desarrollo. En la capacidad de acomodo está el organismo con los mismos dones que le son propios al hombre, y la posibilidad de desempeñar el mismo trabajo que él hace en unión con él o en su lugar.

Aceptar la purificación

También esto se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de modo realmente tremendo: que la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia y que la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender, por una parte, el perdón, pero también la necesidad de la justicia. El perdón no sustituye la justicia. (Bernard Dumont – Verbo)