Papa Francisco
La propuesta cristiana es muy sencilla, pero muy decisiva y bonita, y nos da mucha esperanza. Podemos preguntarnos: ¿Soy luz para los demás? ¿Soy sal para los demás, que da sabor a la vida y la defiende de la corrupción? ¿Estoy agarrado a Jesucristo, que es el sí? ¿Me siento ungido, sellado? ¿Sé que tengo esa seguridad que llegará a ser plena en el Cielo, pero al menos es prenda, ahora, del Espíritu? En el lenguaje corriente, cuando una persona está llena de luz, decimos es una persona brillante. Y nos puede ayudar a entenderlo. Lo nuestro es más que brillante: es reflejo del Padre en Jesús en el que todas las promesas se han cumplido. Es el reflejo de la unción del Espíritu que todos tenemos. ¿Y eso, por qué? ¿Para qué lo hemos recibido? Lo dicen ambas lecturas. Pablo dice: Y por él podemos responder: “Amén” a Dios, para gloria suya. Y Jesús dice a los discípulos: Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el Cielo. Todo para dar gloria a Dios.Lavida del cristiano es así. Sigue leyendo