Discurso en la sesión de apertura de la X Legislatura de las Cortes Españolas
El 18 de noviembre de 1971

 franco iglesiaSeñores procuradores:

La apertura de una nueva Legislatura, en la que unas Cortes renovadas continúan la tarea de elaboración de las Leyes, forma parte del normal funcionamiento de nuestro Sistema institucional. La lograda continuidad que hace de este hecho un acto normal de nuestra vida política, tiene un profundo significado. Para las nuevas generaciones que han nacido y crecido en nuestra paz y que no conocieron la vida de los Parlamentos que nos precedieron, puede constituir un simple acontecimiento normal de la vida política, pero para quienes hemos vivido aquellos años, reviste el carácter de un hecho extraordinario de continuidad legislativa y de eficacia, de singular trascendencia en nuestra historia contemporánea, pues, después de treinta y cinco años de esfuerzo continuado nos encontramos hoy ante la posibilidad, sin precedentes en la España del último siglo, de presentar consolidada la estructura constitucional de nuestro sistema político, que, arraigada en las más profundas convicciones de nuestro pueblo, ha adecuado el ritmo de su dinamismo a las necesidades de una época caracterizada por su profunda transformación. Ya es gran mérito el que España, durante tanto tiempo convulsa y perturbada, haya logrado la más firme y dinámica estabilidad en el momento en que el ritmo acelerado de la evolución y de las transforma­ciones presenta en el mundo tan agitadas situaciones.

La etapa legislativa que se cerró el pasado día 15 y que comenzó el 17 de noviembre de 1967, ha sido de especial significación y otorga a esta X Legislatura, que hoy iniciamos, especial dimensión. El año l967 se abrió con la Ley Orgánica del Estado, que reformó y actualizó otras Leyes Fundamentales, y fue aprobada por aquel gran Referéndum del 14 de diciembre del año 66, que demostró, una vez más, la masiva adhesión de los españoles a los Principios del Movimiento Nacional que vivifican con su dinámica creadora, todo nuestro Sistema institucional.

 

El Príncipe y el Movimiento, garantía de la sucesión

Acto trascendental de dicha Legislatura fue la sesión plenaria y extraordinaria celebrada los días 22 y 23 de julio de 1969, donde, tras la aprobación de la Ley presentada en razón del artículo 6° de la Ley de Sucesión, fue proclamado sucesor, a título de Rey, en la Jefatura del Estado, el Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón. Las Cortes, al sancionar la propuesta, consagraron el desarrollo normal de un proceso previsto en nuestras Leyes que, robusteciendo el principio de unidad, asegura con la continuidad la firme estabilidad de nuestro Sistema. De esta suerte, al cumplirse las previsiones sucesorias se instaurará en su día la Corona en la persona del Príncipe de España, entregado, a nuestro Movimiento y que tantas pruebas de lealtad y servicio nos viene dando. Aquel hecho decisivo ha sido concretado por la Ley de la Jefatura del Estado de 15 de julio pasado, al determinar las funciones del Príncipe de España en los casos de ausencia o enfermedad del Jefe del Estado, que deja atado, y bien atado, el futuro de nuestra Patria, irreversiblemente orientado en el camino de la grandeza, de la justicia y de la libertad.