Señor Jesús misericordioso:
Te pido que liberes a nuestros hermanos y hermanas norcoreanos de las cadenas que los aprisionan desde hace más de setenta años.
Posa tu mirada de amor sobre este pueblo que sufre…
Enseña la paz a la nación coreana dividida en norte y sur por una guerra fratricida.
Ayúdanos a contribuir a la reconciliación y no permitas que nos dejemos llevar por la desesperación.
Buen Pastor, reúne en tus brazos a todos nuestros hermanos y hermanas norcoreanos, uno por uno. Envuélvelos con tu amor redentor.
Que la Virgen de Fátima haga estallar el muro del comunismo y los ayude a encontrar la libertad y la alegría de vivir como hijos de Dios.
Amén.