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Los protestantes no pueden probar que la Biblia es la Palabra de Dios

concilio de trentoHace tiempo que buscamos, sin resultado, al protestante que nos pruebe que la Biblia es la palabra de Dios. (Si algún protestante se atreve a probarlo, le agradeceremos nos escriba). No lo pueden probar. Cuando lo intentan, suelen usar la Escritura EN CUANTO ES PALABRA DE DIOS para probar que es palabra de Dios, con lo que suponen lo que han de probar y cometen círculo vicioso.

Pero aún admitiendo -contra las leyes de la lógica- el círculo vicioso, no podrían conseguir lo que desean. Porque las afirmaciones que se encuentran en la Biblia (por ejemplo, «toda Escritura es divinamente inspirada», Tim 3,16) no dicen de qué libros se compone esa «Escritura», ni se refieren a los libros que posteriormente se tenían que escribir, y mucho menos aseguran que llegarían a nosotros sin mutilaciones ni interpolaciones. Para saber que el libro que llamamos Biblia es palabra de Dios hace falta la Tradición que nos diga -puesto que no lo dice la Biblia cuáles son los libros inspirados, y una autoridad competente que nos asegure que llegaron a nosotros sin error. Ahora bien, los protestantes, al no admitir la Tradición ni esa autoridad competente, se encuentran en la imposibilidad de probar que la Biblia es la palabra de Dios. Y si no lo pueden probar, ¿qué base tiene su religión?

La norma de fe de los protestantes es contradictoria

Los protestantes afirman que la Biblia es la única norma de fe. Si es la única norma de fe no hay otra cosa y se ha de creer solamente en lo que ella dice. Pero, ¿dónde dice la Biblia que ella es la única norma de fe?

La norma de fe de los protestantes es inadmisible. Según los protestantes, la única norma de fe de los cristianos es la Biblia, pero, ¿desde cuándo? Porque ciertamente no era la norma de fe de los cristianos que vivieron y murieron antes de que se escribiese la primera página del Nuevo Testamento; no era la norma de fe de tantos cristianos (entre ellos todos los Apóstoles, menos San Juan) que vivieron y murieron antes de que se terminase el Nuevo Testamento -hacia el año 100-. No era la norma de fe de los cristianos antes de que se juntasen en uno, formando la Biblia, los libros inspirados. ¿Cuándo empezó, pues, a ser la Biblia la norma de fe? Si por mucho tiempo no lo fue -no lo podía ser, pues no existía- y ahora lo es, ¿cuándo se hizo el cambio?, y, ¿con qué autoridad? ¿dónde dice la Biblia que se cambió la norma de fe de los cristianos?

Católicos y protestantes ante la Biblia

No se puede ser católico sin creer en la Biblia: «El que no crea que la Biblia está inspirada por Dios, no es católico» (Concilio Vaticano I, Sesión tercera sobre la Revelación). En cambio se puede ser protestante sin creer en ella:

El Dr. G.H. Bettes, de la Northwestern University, EE.UU., hizo una encuesta sobre 1.309 pastores de las principales iglesias protestantes de los Estados Unidos y entre los alumnos de los cinco seminarios teológicos más importantes del país. He aquí las respuestas, referentes a la Biblia, divulgadas por la misma prensa protestante:

«Ponen en duda y aún niegan que la Biblia haya sido inspirada por Dios -por lo tanto, no creen que la Biblia sea palabra de Dios-:

el 2 por 100 de los pastores de la Iglesia Luterana,

el 38 por 100 de los pastores de la Iglesia Bautista,

el 56 por 100 de los pastores de la Iglesia Presbiteriana,

el 60 por 100 de los pastores de la Iglesia Episcopaliana,

el 65 por 100 de los pastores de la Iglesia Metodista,

el 83 por 100 de los pastores de la Iglesia Congregacional,

y, lo que es más grave, pues habla el futuro del protestantismo,

el 92 por 100 de los futuros pastores de todas esas iglesias.»

Refutación del protestantismo en general

UNA DOCTRINA QUE CONTIENE PRINCIPIOS FALSOS ES FALSA. Esto es evidente porque los principios falsos forman parte de la doctrina. LA DOCTRINA PROTESTANTE CONTIENE PRINCIPIOS FALSOS. Vamos a probarlo. Uno de los principios fundamentales del protestantismo es el principio de «libre examen». Lo afirman todos los protestantes. En virtud dé este principio cada uno puede interpretar la Biblia a su manera. «El protestantismo -dice un protestante metodista- es un testimonio histórico en favor del derecho de libre examen y de libre interpretación de las Sagradas Escrituras». Este principio hace que uno interprete la Biblia de una manera, otro de otra, aunque sea opuesta a la primera. De ahí las innumerables sectas con doctrinas opuestas dentro del protestantismo. Pero como doctrinas opuestas, no pueden ser verdaderas, resulta que el principio del «libre examen», que forma parte de la doctrina protestante, lleva al error. LUEGO EL PROTESTANTISMO, que tiene un principio falso, ES FALSO.

Nota: Si alguno creyese que el argumento no prueba, le agradeceríamos nos dijese en qué falla. Hace tiempo les pedimos este favor a varios pastores y hasta ahora no han dicho nada.

La Iglesia católica.

En los Evangelios de San Mateo y San Marcos, libros históricos, se nos cuenta que Jesucristo, que es Dios, según aparece por los mismos Evangelios, les dijo a sus Apóstoles: «Id y haced discípulos a todas las gentes -bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo-, enseñándoles a guardar todo cuanto Yo os he mandado. Y sabed que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mateo, 28, 19 y 20). «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que crea (y sea bautizado) se salvará; pero el que no crea se condenará» (Marcos, 16, 15 y 16). Discurramos sobre estas palabras:

  1. Es evidente que se refería a los Apóstoles y a sus sucesores, pues les dijo que estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo.
  2. Consecuencia de lo anterior, es que este magisterio existe y existirá todos los días hasta el fin del mundo…
  3. Dios no puede obligar a creer en el error, y mucho menos bajo pena de condenación. Y obligar a creer en este magisterio bajo pena de condenación. Luego este magisterio es infalible.
  4. Luego, en virtud de las palabras de Jesucristo, existe actualmente un magisterio infalible al que hay obligación de creer bajo pena de condenación. Esto es, hay obligación de averiguar la verdad, con sinceridad, y admitirla cuando se conoce.

¿DÓNDE ESTA ESTE MAGISTERIO? No conocemos más que uno que se declare infalible: la Iglesia Católica.

No se puede deformar el Evangelio

Dice San Juan: «Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocando al Verbo de vida, porque la vida se ha manifestado y nosotros hemos visto y os anunciamos la vida eterna que estaba en el Padre y se nos manifestó; lo que hemos visto y oído os lo anunciamos a vosotros, a fin de que viváis también en comunión con nosotros» ( 1 Jn 1,3). Por esto el mismo San Juan nos advierte: «Carísimos, no creáis a cualquier espíritu, sin examinar los espíritus, si son de Dios, porque muchos seudoprofetas se han levantado en el mundo» ( 1 Jn 4, 1). San Pedro nos advierte: «Debéis ante todo saber que ninguna profecía de la Escritura es de privada interpretación, porque la profecía no ha sido en los tiempos pasados proferida por humana voluntad, antes bien, movidos del Espíritu Santo hablaron los hombres de Dios. Como hubo en el pueblo profetas falsos, así habrá falsos doctores, que introducirán sectas perniciosas, llegando hasta a negar al Señor que los rescató y atraerán sobre sí una repentina ruina» (2 Pedro 1, 20 y 2, 1).

El que quiera seguir a Cristo de verdad seguirá con valentía las siguientes advertencias de la santa Biblia: «Manteneos firmes, y guardad las enseñanzas que recibisteis, ya de palabra, ya por nuestra carta» (2 Tesalonicenses, 2, 15). También San Pablo enseña: «En nombre de Nuestro Señor Jesucristo, os mandamos apartaros de todo hermano que viva desordenadamente y no siga las enseñanzas que de nosotros habéis recibido» (2 Tes 3,6).

En los países más adelantados el protestantismo está de baja. En los Estados Unidos los protestantes están alarmados por el rápido aumento del catolicismo. Actualmente son más de 40 millones de católicos. .En Inglaterra se habla de conversiones en masa, y son principalmente los intelectuales los que se muestran más inclinados al catolicismo. En Alemania el movimiento de conversiones es tan notable que un semanario evangélico alemán hace pocos años publicó un artículo preguntándose: «¿Toca a su fin el protestantismo?» Solamente en los países de menos cultura progresa actualmente el protestantismo, y aún en éstos fracasa totalmente en las personas de alguna instrucción religiosa.

Se ha dicho «¿QUERER RESTARLE VALOR A LA VIRGEN?¿Y COMO VA A PODER HACERSE ESTO CON LA CRIATURA QUE DIOS ESCOGIÓ POR MADRE?». Por esto, una de las maneras de sentirse hijo de María es rezar cada mañana y cada noche las TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen.