Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Ni Leyenda Negra, ni “Leyenda Rosa”  (2)

Hispanoamérica Universidad Sto. Tomás de AquinoSi una cosa es esencial o intrínsecamente perversa -el comunismo, por ejemplo-, aunque accidentalmente sea causa de algún bien: desarrollo de la industria nacional, mejor reparto agrario, etc., debe ser juzgada como mala, y como tal rechazada en cualquier hipótesis. En el caso del comunismo, la conclusión es palmaria: ninguna ventaja humana accidental puede justificar la aceptación de un sistema que entraña la ruptura radical y total con todo orden supraterrestre.

Por el contrario, si una cosa es fundamentalmente buena -la colonización y evangelización del Nuevo Mundo, en nuestro caso, tal como fue realizada, con sus admirables y duraderos resultados de elevación social, cultural y religiosa de los aborígenes americanos- ningún error o abuso accidental puede ser parte para destruir su bondad y belleza intrínsecas y esenciales, y merece, en su conjunto, un juicio favorable y laudatorio.

Si no sabemos distinguir netamente entre lo que los seres obran según su naturaleza y lo que obran accidentalmente, ninguna institución de este mundo, por más excelente que sea -sin excluir a la misma Iglesia-, se librará de nuestro anatema.

Vienen aquí de perlas unas palabras pronunciadas por una eminente personalidad eclesiástica en una circunstancia señalada:

“Bien sabemos que no han faltado enemigos y detractores de la obra de España en América, y una crítica hostil ha pretendido oscurecer con negros velos de falsa leyenda desde la actitud de los teólogos de Salamanca frente a los proyectos de Colón, hasta la obra entera de colonización que España llevó a cabo en el Nuevo Mundo.

Pero a pesar de todos los errores que hayan podido cometerse, errare humanum est, y de las ambiciones y codicias auri sacra fames que hayan podido albergarse en el pecho de algunos de los colonizadores, y a pesar de los abusos y explotaciones que nunca faltan en toda empresa humana, una cosa está fuera del alcance de toda crítica seria, y brilla con claridad meridiana a los ojos del historiador imparcial y sereno, a saber: que en esta portentosa empresa de conquista y colonización resplandecieron y se afirmaron sublimemente tres grandes ideales: un ideal religioso, un ideal de humana y cristiana fraternidad y un ideal de cultura.

España llevó a América la fe de Cristo, la conciencia de un mismo origen divino y de unos mismos inmortales destinos, concepto básico de la dignidad humana, y la rica cultura de la España del Siglo de Oro, envuelta en el espléndido ropaje de la sonora lengua castellana” (124).

(124) Monseñor Cicognani, Nuncio de Su Santidad en España. Discurso en la inauguración del Seminario Hispanoamericano de Villaba (Navarra). 11-X-1943.

Hemos contemplado las densas nieblas esparcidas por la Leyenda Negra formando un triste cuadro de la historia americana. ¿Podría la luz abrirse paso entre las tinieblas…?

Sí, ciertamente, y a sus resplandores aparecerá manifiesta la grandeza de la obra colonial española con su sinfín de heroicidades y sacrificios, con sus múltiples y fecundos resultados y facetas, con sus sazonados frutos de santidad, cultura y civilización. Esta luz engendrará en no otros el más sano optimismo y nos hará presagiar -con Pío XII- que las realidades obradas por España católica prevalecerán esplendorosamente sobre la injuria y la calumnia, pues esas empresas hispánicas.

“Estrellas son en el Cielo de su historia, a cuya luz jamás podrán resistir mucho tiempo las nieblas densas, pero artificiosas, suscitadas por el espíritu del mal”.