Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

NOTA: Con el fin de que este libro pueda servir para el Ejercicio de las «Flores», del mes de Mayo, se pone a continuación un modo práctico de hacerlo, añadiendo dos meditaciones especiales para el día primero y para el día último del mes.

Ejercicio del mes de las flores a la Santísima Virgen

Oración preparatoria

mes-maria.jpg¡Oh Virgen Santísima, Madre y Señora nuestra!, a tus plantas vengo en este mes a ofrecerte las flores de virtud que al calor de tu devoción han brotado en el jardín de mi alma.

Bien quisiera que fueran flores bellas, sin manchas y sin espinas, pero no ignoras, Madre querida, cuánta es mi pobreza y miseria. Mírame, pues, con ojos de lástima y compasión y riega y cuida Tú misma este jardín que todo entero te lo entrego a Ti, para que con tus cuidados produzca las flores y frutos que Tú deseas y que tienes derecho a esperar de mi alma. Amén.

(A hora hágase o léase algunas de las meditaciones precedentes.)

Deprecaciones a la Santísima Virgen

Madre mía querida: ya que Tú eres mi Madre, haz que yo sea siempre tu hijo. (Ave Ma­ría…)

Amor y amor verdadero te pido, porque es lo que necesita mi alma para amarte a Ti, después de Dios, sobre todas las cosas. (A ve Ma­ría…)

Reina y Soberana Señora de nuestros corazones, demuestra tu poder en ayudarme a vencer siempre al demonio, mi enemigo, y tenerle, como Tú, a mis pies. (Ave Ma­ría…)

Imitarte quiero, Virgen bendita, en la variedad y hermosura.de tus virtudes, con las que llegaste a enamorar al mismo Dios. (Ave Ma­ría…)

Alabanzas te sean dadas siempre por mi alma y por fa creación entera como a Dueña y Señora que eres de ella. (Ave María…)

Oración final

Antes de terminar este día quiero, Virgen Inmaculada, ofrecerte el obsequio o flor espiritual que ayer te dediqué. Es cierto que muy pobre y pequeño es este obsequio en comparación de lo que Tú mereces y también de lo que yo quiero darte. -Recíbelo, sin embargo, como una prueba de mi fidelidad a tu amor. Juntamente con esa flor quiero entregarte todo mi ser con todas mis palabras, obras y pensamientos, para que siempre, pero especialmente en los días de este mes, sea un florido homenaje a tu purísimo Corazón. -Dame tu bendición para que con ella pueda cumplir mejor, lo que hoy para mañana te prometo y así pueda ofrendarte una flor más bella y más hermosa que la de hoy. -Ayúdame, Madre querida, para que mi alma sea más generosa en el sacrificio y aumente así cada día más y más en el amor que te quiero profesar. Amén.

Cuando el ejercicio se hace por la mañana, esta oración se cambiará en la siguiente forma:

Oración final

Al dar comienzo a este día quiero, Virgen. Inmaculada, ofrecerte el obsequio o flor espiritual que Tú misma me inspires (aquí se pensará y se concretará cuál es el obsequio que durante este día se va a hacer).

Es cierto que muy pobre y pequeño los en comparación de lo que Tú mereces y también de lo que yo quiero darte. -Recíbelo, sin embargo, ya desde ahora, como una prueba de mi fidelidad a tu amor juntamente con esa flor quiero entregarte todo mi ser, con todas mis palabras, obras y pensamientos para que siempre, pero especialmente en este día. sea un florido homenaje a tu Purísimo Corazón. Dame tu bendición para que con ella cumpla mejor lo que te prometo y así pueda hoy ofrendarte una flor más bella y hermosa que la de ayer.

Ayúdame, Madre querida, para que mi alma sea más generosa en el sacrificio y aumente así cada día más y más en el amor que te quiero profesar. Amén.

Meditación preparatoria al mes de mayo

Venid y vamos todos. -Recuerda este hermoso cántico que es una invitación a este mes. ¿Cuántas, veces ha sonado en tus oídos? -Piensa en los meses de mayo que han pasado en años anteriores. -¿Han sido fervorosos, tiernos, delicados?… Recuerda algún mes de mayo que especialmente se grabara en tu corazón. -¿Fue en tu niñez, quizá?… Y después, ¿cómo sentías aquellas emociones…, cómo hacías aquellos obsequios que con tanto cariño infantil ofreciste algún día a tu Madre? -Recuérdalo todo… y avergüénzate.

Si cada mayo hubieras quitado alguna… espina, una mala yerba…., si hubieras dado un pasito más en tu santificación, ¿te encontrarías ahora donde te encuentras en el camino de la santidad?

No hay duda… muchos meses de mayo han pasado casi o sin casi ningún provecho…, meses de mayo perdidos. -¡Qué pena tan grande…! Por eso, hoy debes recoger esa invitación que se te hace. Es la Iglesia la que invita a todos, en este mes, a honrar a Ma­ría. -Siempre se la puede honrar, pero en este mes se la debe honrar. -La Iglesia dedica este mes entero a eso. -EI pueblo cristiano así lo entiende y lo canta: «Venid y vamos todos» – -todos -sin excluir a nadie -. Luego tú también debes ir, pero, ¿cómo?…

Con flores a porfía…, así, a porfía, esto es, no dejándote ganar por nadie. -Es una porfía santa, es una emulación divina. -Es de cobardes quedarse atrás. -Tú no debes consentir que en este camino del amor a Ma­ría, nadie te adelante.

Mira el desfile de las almas buenas ante el altar de María. -Cuántas son y cómo -corren y se esfuerzan… Piensa hasta en las almas más frías y menos devotas, cómo en este mes quieren también hacer algo por la Virgen. -Pues tú, ¿qué has de hacer? -¿En qué grupo quieres figurar? No se puede ni dudar de esto; eso no sería amor.

Promete ser el primero. -Si en otras cosas no te gusta que nadie te gane…, nadie lo haga mejor que tú… menos en esta. -Que la Virgen te vea llegar diariamente, en este mes, el primero ante sus plantas para obsequiarla. -Prométeselo así.

Con flores a Ma­ría. -Y en esta carrera a porfía, no hay que llevar las manos vacías. -Hay que ir con flores. -Piensa en las flores que gustan a Ma­ría. -No son las flores materiales. -Éstas son para adornar su imagen. -Pero para la realidad que está dentro de tu corazón, ¿qué flores llevarás?…

Unas negativas. -Sí, flores negativas, que son las más indispensables. -Consisten en quitar, arrancar, extirpar aquello que en tu corazón no agrada a Ma­ría. -Ella quiere gozarse en el jardín de tu alma, pero… si hay allí algo desagradable…, algo que Ma­ría no puede mirar con gusto…, debes., generosamente, arrancarlo.

Pero aún más. -Todo no lo podrás quitar. -Es mucha la maleza que hay en este jardín. -Pero Ma­ría es tan buena, que se contenta con que quites una sola cosa. -Una sola yerba mala. -Examínate y mira cuál sea esa sola cosa que Ma­ría te pide, y en este mes arráncala en su honor…

Otras positivas. -Son los obsequios diarios, tiernos, delicados pero prácticos que sirven para ejercitar alguna virtud. -También piensa cuál es la virtud que más necesitas. -¿Él fervor…, la constancia…, la fidelidad…, la esclavitud…. la humildad? Elige las flores que más gustan a María, no las que te gustan a ti más…, no las que no te cuesten…, sino las que suponen mayor sacrificio. Es el mes de Ma­ría. -Por tanto, no hagas un mes de Mayo tuyo y para ti…, sino de Ma­ría y para Ma­ría… Medita mucho en esto, para no ilusionarte y engañarte.

Que Madre nuestra es. -Es la razón du.1cfsima de todo… La Madre de Dios es tu Madre. Esto debiera bastarte. -Esto encierra dos razones: una de cariño y amor. -Es la principal. ¿Quién no querrá demostrar su amor a su Madre? -Y ¡a tal Madre!… Nada más dulce, ni más natural para un hijo… Luego, sino lo haces como debes, no eres digno hijo de Ma­ría.

Segunda razón, es la del santo egoísmo. -Nunca la ganarás en generosidad… Si la das flores…, si la haces obsequios… si la das amor…, ¿Ella, que te dará?… ¿Cuántas caricias y mimos maternales hará Ella a los que, en este mes, la amen de veras? -¿Qué cariño guardará para ellos en su Corazón? -¿Por qué no trabajar tú con este dulcísimo pensamiento de llegar a merecer las caricias y el cariño de esta Madre?

Hoy estás muy a tiempo. -Empieza el mes…, empiézalo con generosidad, continúalo así… y promete así acabarlo. -Pide a Jesús que te ayude en esta amorosa empresa. -Él también es Hijo de Ma­ría. -ÉI también la honrará en este mes. -¿Cómo la obsequiará Él? -Pídele que te lo enseñe. -Los dos juntos…, como dos buenos hermanos…, a honrar, en este mes, a nuestra Madre común la Santísima Virgen.

Meditación para el día último del mes de mayo

Ha sido el mes de las flores. -¿De veras lo ha sido para ti? -Hoy es el día de pensarlo y examinarlo bien. -La Iglesia dedica este mes, el más hermoso del año, a la Santísima Virgen. -Es Ella la flor de las flores. -Ninguna la gana en belleza, en aroma, en perfume celestial y divino. Justo es que el mes de las flores fuera para la Reina de todas ellas. -Y como a Reina de las flores, ¿cuántas no la habrán ofrecido las almas durante este mes?… Flores naturales para su alfar… ¿Quién podrá contar las que han colocado estos días, manos devotas y amorosas, a las plantas de Ma­ría?

Pero, sobre todo, flores espirituales del corazón. -¡Qué encantador es pensar que durante este mes todos los corazones han amado más a la Virgen! -Pero tú, ¿qué has hecho?… ¿Cómo has correspondido a aquella invitación del primer día? ¿A aquel venid y vamos todos? Y, sobre todo, ¿cómo has cumplido aquello de con flores a porfía? ¿Es verdad que no has dejado que nadie te ganara en esta porfía encantadora?

Si la Virgen quisiera premiar a los que en este mes se han distinguido más en trabajar por obsequiarla, ¿serías tú de los premiados? Y ¿qué premio merecerías?… ¿De los primeros o de los postreros?… No trates de engañarte con optimismos, ni en este punto te contentes con poco. – -Sé sincero contigo mismo y respóndete: ¿Has dado a Ma­ría todo lo que te ha pedido, sin negarla nada?… ¿Está francamente, de este mes de Mayo, satisfecho tu corazón?… ¿Sientes que también lo está, de ti la Santísima Virgen?…

No corras en hacer este examen que es para ti tan importante, pues te dará el grado de tu amor y devoción a Ma­ría. -En el número y calidad de esas flores que las almas han ofrecido a Ma­ría, se conocen los quilates de su amor. -Detente a contemplar los tuyos. -Recuerda, una por una, las que has hecho. -Míralas bien y di francamente si son vulgares o hermosas si muchas o pocas…, si duraderas o pasajeras…

Es el mes de las espinas. -Donde hay flores, hay espinas. -¡Qué pena que así sea! -Pero así es y si esto es cierto en las flores de la naturaleza también lo es en las del alma…, en las flores del orden espiritual… ¡Cuánto también se habrá ofendido a la Santísima Virgen en este mes! ¡Cuántas cosas la habrán disgustado en las mismas 81mas que iban a ofrecerla flores!…

También debes examinarte en este punto y preguntar a la Virgen si tú también la has llevado espinas…, si han sido muchas…, si fueron tan dudas que la punzaron muy amargamente… De esto último no lo dudes. -Si las tienes, tus espinas tienen que herir mucho el Corazón de la Virgen… Que otras almas la ofrezcan espinas, tiene que dolerla mucho, pero… que tú también lo hagas…, tiene que dolerla muchísimo más. -No olvides nunca este pensamiento: «Mis espinas son las que más laceran el corazón de mi Madre.» -Porque suponen más ingratitud, en quien tanto de Ella ha recibido…

No te desanimes, sin embargo, de esto; porque ¿qué haces tú cuando al coger una hermosa flor te pinchas con sus espinas? -¿Arrojar la flor?… ¿O más bien, quitar con cuidado las espinas y quedarle con la flor?… Díselo así con gran confianza: «Madre mía, no arrojes las flores porque tengan espinas o insectos en su interior…, no arrojes y desdeñes las mías, que en este mes te he ofrecido… y si tienen insectos y espinas, límpialas tú misma, Madre mía, para que con tu contacto, purificadas y hermoseadas…, sean más dignas de formar la guirnalda que hoy te ofrezco»…

El mes de los frutos. -A la flor sigue, naturalmente, el fruto. -No puedes quedar contento de este mes si no han cuajado esas flores en algún fruto. -Mira si habrá sido esa la razón que en el primer día de mayo meditabas, de la inutilidad práctica: de tantos Mayos como ya llevas pasando en la tierra. -Hoy estás a tiempo. -Hoy es el día. -Determina y concreta bien el fruto de este mes en algo sólido…, algo, aunque pequeño, que sea permanente… La permanencia, la constancia es la característica del fruto. -Las flores se marchitan…, se ajan…, caen…, pero el fruto queda…, se saborea y agrada mucho más.

Ma­ría, como la Esposa de los Cantares, hoy te dice: «Coronadme de flores y rodeadme de frutos; que desfallezco de aman… No rechaza las flores, pero… pero busca más que nada los frutos duraderos. -¡Qué lástima que Mayo termine! -Un mes así de hermoso no debía terminar nunca. En tu mano está el vivir en un Mayo perpetuo. ¿Por qué no ha de ser así?… Esto mismo te lo facilitará ese fruto constante y permanente que desde hoy has de cuidar, para regalar con él a María. -Elígele bien y… con generosidad, aunque te cueste mucho… Por último, piensa que si Ma­ría es la flor de las flores, Jesús es el fruto de esa pura y blanca flor. -Si has honrado a la Flor en este Mayo, no es justo abandonar el fruto en el mes dedicado a honrarle. -Promete hoy hacer todo lo que hiciste en Mayo por Ma­ría, durante el de Junio, por el Corazón Sacratísimo de Jesús.