Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

“Roma locuta est, causa finita est”

Papa Pío XII“Roma ha hablado, el proceso está zanjado”, exclamaba alborozado San Agustín al tener noticia de que el Papa había emitido su juicio sobre las doctrinas pelagianas.

“Roma ha hablado”, diremos también nosotros a propósito del sentido cristiano y misionero de la conquista y colonización de América. Roma ha hablado, y rotundamente por cierto. Sus expresiones no dejan lugar a dudas. La Leyenda Negra ha recibido un golpe mortal. En adelante será inaceptable para todo católico, por un nuevo título, el título de la autoridad pontificia.

Si la crítica histórica no hubiera bastado ya -con sus múltiples y contundentes argumentos- para echar por tierra las mentiras propaladas, la voz autorizada del Vicario de Cristo, que se ha pronunciado por la “epopeya misionera”, ha de poner ahora punto final a la contienda.

Roberto Levillier, famoso diplomático argentino, con generosa audacia se presentó a la Sociedad de Naciones en Ginebra, para pedir que se nombrase un tribunal histórico encargado de revisar científicamente el proceso de España, a quien la Leyenda Negra hacía enormes cargos por su conducta en América. Pero su instancia, en favor de España católica, fue, claro está, rechazada por aquella institución de fondo masónico.

Poco se pensaba Levillier que años más tarde otro tribunal, superior al de la Sociedad de Naciones en todos los conceptos, por su origen y autoridad sobrenaturales, había de asumir la causa. Y esta vez sin instancias, motu proprio. Sí, los Papas, y en especial Pío XII, han juzgado la obra de España en América. Y el fallo ha sido favorable a la nación acusada, cuya honra ha sido rehabilitada. Y, con la suya, la de la misma Iglesia, en nombre de la cual y por su delegación trabajaba España.

El Faro de la Verdad ha iluminado siempre la Historia -decíamos en la primera parte de este libro-, poniendo de manifiesto el sentido verdadero de los hechos. Su luz poderosa se ha esparcido sobre los acontecimientos más trascendentales para la vida de la Humanidad. En prueba de este aserto, hemos aducido ya una selección de puntos de historia sobre los cuales Roma ha expresado claramente su posición.

Pues bien: no creemos equivocarnos afirmando que la conquista y colonización de las Indias por España constituyen quizá el capítulo de la historia cristiana que más ha sido esclarecido por la Cátedra de Roma.

Con sólo los textos de Pío XII se puede trazar, a grandes rasgos, una luminosa imagen de los valores que abarcó aquella gesta misionera. El lector lo comprobará más adelante al recorrer -en su distribución sistemática- los 129 textos emanados del esclarecido Pontífice.

Esta espléndida imagen que nos ha legado Pío XII -unida a los documentos de los Papas anteriores- constituye un argumento definitivo contra las desvergonzadas calumnias del campo de Babilonia. En lo futuro, el católico que no vea claro en este problema no podrá achacarlo a falta de luz.