Monseñor José Guerra Campos
Separata del “Boletín oficial del Obispado de Cuenca”
Núm. 5, mayo 1986

VI La cooperación del Poder civil con la Iglesia

Guerra campos con el Papa.jpgEn su primera comunicación con la Santa Sede, en 1936, el Jefe del Estado ofrece «la seguridad de que no sólo respetará la libertad de la Iglesia en el ejercicio de sus funciones propias, sino que prestará su leal concurso», persuadido de lo beneficiosa que será la «mutua colaboración» (1). Actitud que mantuvo invariable hasta el final (2). La Santa Sede, los Obispos, la Acción Católica proclaman con frecuencia que el Régimen de Franco favorecía la misión espiritual de la Iglesia con respeto a su independencia y aprecio de su fecundidad social (3). En 1940, el Padre General de la Compañía de Jesús informa al Papa por escrito que el 99 por 100 de los jesuitas, «desde Asturias hasta Andalucía», señalan, concordes un renacimiento espiritual magnífico, abiertamente fomentado por el Caudillo y el Régimen (4).

Una legislación de inspiración cristiana hace que las instituciones suministren condiciones favorables para la vida católica. Se destacan la protección legal a la Familia y el Matrimonio canónico y a la Educación cristiana. En este campo —el más delicado de la vida social— se reconocieron los derechos de la Iglesia, de los padres y de los educandos con amplitud sin par en el mundo. Se dieron facilidades para el ministerio de la Predicación y la Formación catequética. Para tener publicaciones y emisoras y crear instituciones escolares. Exención de censura para los Boletines Oficiales diocesanos y para el órgano de la Acción Católica. Posibilidades de acceso a las instituciones del Estado para la acción pastoral, mayores a veces que la capacidad de aprovecharlas: a todo el sistema escolar (en la enseñanza primaria se procuraba que los maestros sintonizasen con la demanda religiosa de los padres); a la juventud en el Frente de Juventudes y en el Ejército; a la Sección Femenina, que en su labor social fomentó un tipo armonioso de mujer cristiana, con notables logros de fineza espiritual y litúrgica; a la asesoría religiosa de Sindicatos; a la Radio Nacional, como también a las Cadenas privadas; a la Televisión, que en los años sesenta-setenta, por medio de sacerdotes y seglares elegidos conforme al Concordato, fue un portavoz semanal del Papa, mientras cundía la confusión y la indisciplina en algunos ambientes eclesiásticos. Los estudios superiores de Teología, Sagrada Escritura e Historia Eclesiástica se incorporan al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (5).

Notas.

  1. Carta del Cardenal Gomá al Cardenal Pacelli, Secretario de Estado de Su Santidad, 1 de enero de 1937, informando sobre la primera entrevista oficial de Gomá, en su condición de representante oficioso de la Santa Sede, con el Generalísimo Franco, tenida en Salamanca el 29 de diciembre de 1936. «El Jefe del Estado Español, convencido de que la Iglesia necesita las máximas garantías de su libertad en orden a sus fines y funciones específicas, se complace en ofrecer a la Santa Sede la seguridad de que no sólo respetará esta libertad de la Iglesia en el ejercicio de sus funciones propias, sino que prestará su leal concurso, persuadido de que de la mutua colaboración de ambos poderes, espiritual y temporal, habrán de redundar copiosos bienes para la Iglesia y para la misma nación» (cf. R. Aisa, Gomá, pág. 403).
  2. El 3 de noviembre de 1973, en un comunicado conjunto sobre el encuentro entre el Secretario del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia, Monseñor Casaroli, y el Ministro de Asuntos Exteriores, el Gobierno español dice, con palabras tomadas del mensaje de Franco a la nación al final del año 1972, que «acorde con los sentimientos católicos de la casi totalidad de los españoles, ha mantenido invariablemente a lo largo de más de siete lustros una actitud de respeto y cooperación hacia la Iglesia».
  3. Cf. reconocimientos de los Papas aludidos en los capítulos III y IV. La posición de la Acción Católica ante Franco y su Régimen fue proclamada más de una vez por su Junta Suprema; cf., v. gr., Ecclesia, 1944, pág. 173. Cf. también «Boletín de Cuenca», septiembre 1974, págs. 6, 13.
  4. Suárez, Franco, III, pág. 89.
  5. Instituto Francisco Suárez, de Teología: Instituto. San Raimundo de Peñafort, de Derecho Canónico; Instituto Enrique Flórez, de Historia Eclesiástica. En 1950, el Estado reconoció valor profesional a los títulos del Instituto Católico de Ingeniería (ICAI), muy antigua reclamación de la Compañía de Jesús.