Novena a la Santísima Trinidad 

para pedir la Beatificación del mártir de Cristo Dr. D. Manuel Irurita , Obispo de Barcelona

http://www.elpunt.catPadre Eterno que estáis en los cielos donde premiáis los merecimientos de aquellos que en esta vida os sirven con fidelidad; por el amor tan puro que os tuvo vuestro predilecto hijo, que en su filial confianza en vuestra Providencia socorrió con largueza las necesidades de vuestros pobres y fue el consuelo de los afligidos, os suplicamos, os mostréis propicio a sus súplicas en favor nuestro, y si ha de ser para vuestra gloria, que le veamos sublimado al honor de los altares.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Hijo del Eterno Padre que dijisteis, que “la mayor prueba de caridad consiste en dar la vida por los amigos”, mirad con complacencia la sangre tan generosamente derramada por vuestro mártir en confesión de vuestra realeza, para acelerar vuestro Reinado en España y por el bien de sus queridos hijos. Por sus eximias virtudes y por el holocausto de su vida tan liberalmente ofrecido, os suplicamos oigáis nuestras súplicas y nos concedáis la gracia de verlo pronto elevado al honor de los altares, para mayor gloria de vuestra Iglesia y bien de nuestras almas.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Espíritu Santo que con tan singular hermosura adornasteis con vuestros dones el alma de vuestro siervo Manuel; por la generosidad con que correspondió a los impulsos de la gracia trabajando con celo incansable en la santificación de las almas, a fin de que todas fueran digna morada vuestra; os suplicamos confiadamente encendáis cada día más el fuego de vuestra caridad en nuestros corazones y la gracia que os pedimos de verle un día en el catálogo de los Santos, a mayor gloria de la augusta Trinidad.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Virgen Santísima que tanto os complacisteis en la tierna devoción con que siempre os honró vuestro amado hijo y entusiasta devoto; por el celo ardiente con que propagó vuestra devoción infundiendo en sus hijos un verdadero amor a tan buena Madre, y por la confianza ilimitada en vuestro Rosario el cual nos dio como arma segura para librar a nuestra España de la esclavitud del marxismo y de tantos enemigos que se empeñan en arrebataros vuestro Patrimonio; os suplicamos por los merecimientos de vuestro preclaro hijo, nos miréis con ojos de misericordia y nos alcancéis la gracia que os pedimos por su intercesión y la de verle elevado al honor de los altares, si ha de ser para vuestra gloria y bien de nuestras almas. Petición.

Salve Regina.