AuxiliaresGloria, ¿cuántos años tienes y de dónde eres?: Tengo 17 años y soy de La Rábita (Jaén).

¿Cómo se te ocurrió la idea de ser auxiliar? Las misioneras estuvieron en mi pueblo dos cursos y, durante ese tiempo, vinieron auxiliares a ayudarlas, y yo me hice amiga de ellas. Cuando las misioneras se fueron definitivamente al curso siguiente, me invitaron a ir de auxiliar y me alegré mucho.

¿Qué es lo que más te ha gustado? Poder compartir la vida misionera durante una semana.

¿Qué actividades hacíais durante el día? Al levantarnos íbamos a la capilla a hacer un poco de meditación, con los puntos que nos daba el Padre misionero la noche anterior; rezábamos laudes y desayunábamos. Después cada auxiliar tenía asignada una misionera a la que tenía que ayudar en la actividad que tuviera encomendada: repartir por el pueblo los horarios de los actos por el pueblo, hacer la comida, limpiar la casa, visitar enfermos con el misionero…

¿Cuál te ha llamado más la atención? El visitar a los enfermos para llevarles los Sacramentos, porque son personas con fe que, por sus limitaciones, no pueden acercarse a la parroquia. ¡Con qué alegría recibían al misionero!

¿Espiritualmente te ha ayudado esta experiencia misionera? Sí, sobre todo en los ratos de meditación. En el mundo nos liamos con nuestras ocupaciones y no tenemos tiempo para pensar en Dios y en nuestra relación con Él, y con las misioneras ese ratito lo tenías asegurado.

También los ratos que teníamos de convivencia entre las auxiliares, en la comida, en el recreo, donde contábamos lo que habíamos hecho durante la mañana y las anécdotas que nos sucedían. Hacíamos bromas, nos reíamos mucho y nos enriquecíamos mutuamente.

¿Quieres aportar algo a la entrevista? Nosotros, al ser jóvenes, damos nuestro testimonio a los jóvenes de los pueblos donde trabajan las misioneras, y con nuestro trato se dan cuenta que el ser creyente y practicar nuestra fe también es de jóvenes, y da sentido y alegría a nuestra vida. Así que desde aquí animo a todas aquellas que quieran, y puedan, que se hagan auxiliares de las misioneras. Son días de trabajo y hay momentos de cansancio, pero es una experiencia muy enriquecedora y vuelves a casa con el corazón lleno de gozo.

¿Repetirías? ¡Sííííí!