Isabel

Violencia revolucionaria

Nótese cómo el materialismo lleva a poner a la violencia revolucionaria en el origen de cada sociedad, porque ella es la partera de la historia; pero también hay que subrayar que siendo la materia devenir, toda sociedad está en permanente conflicto pues en sus mismas entrañas hay contradicciones materiales que engendran enfrentamientos violentos, de modo que la paz no existe, no es de la condición humana vivir pacíficamente. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Estatificación de la enseñanza

Que la enseñanza privada pueda tener defectos, nadie lo niega. Pero mil dudas no destruyen una certeza, dijo alguien. Que muchas veces los colegios privados han tenido defectos, no hay inconveniente en aceptarlo. Pero esos defectos -que son corregibles y algunos causados por la mentalidad liberal-, son inconmensurablemente menores a la estatificación de la enseñanza, que sin razón de ninguna clase, comete el peor atropello y utiliza los fondos públicos al servicio del humanismo anticristiano, aunque se disfrace de neutral. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

La guerra de Vendée

La guerra de VendéeEl autor, profesor de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad CEU San Pablo, presenta en esta obra las principales tesis -si bien algunas matizadas por su propia investigación y su personal criterio- establecidas en 1985 por Reynald Secher en su tesis doctoral La Vendée-Vengé. Le génocide franco-français. Era la primera vez que un historiador buceaba en el aparato documental sobre la represión de la Revolución Francesa contra el gran movimiento de resistencia católica y monárquica, que tuvo su gota de agua que hizo rebosar el vaso de la desafección a raíz de la Constitución Civil del Clero. Se estableció un clero afín a la Revolución y despreciado por el pueblo (los “juramentados”), mientras los sacerdotes fieles (los “refractarios”) eran perseguidos por el nuevo régimen del Terror y escondidos y protegidos por su feligresía. (Carmelo López-Arias – RAZÓN ESPAÑOLA)

La libertad luterana

El modo de entender la libertad supone el nudo del que derivan coherentemente todas las doctrinas (dogmáticas, éticas, políticas, jurídicas, eclesiales, etc.) a las que el luteranismo ha dado vida. El luteranismo la entiende como absoluta y sola afirmación del querer. La voluntad, cualquier voluntad, que se afirme, que se haga efectiva, es la realización de la libertad. La voluntad, para ser libre, no debe tener guía (no debe ser guiada ni por la razón ni por magisterios) y no debe experimentar intervenciones externas de ningún género, porque supondrían limites a su obrar y a su afirmación. (Danilo Castellano – VERBO)

La mujer

Edith Stein

Por eso el núcleo de toda formación femenina (como de toda formación humana en general) debe ser formación religiosa; una formación religiosa que sepa abrazar las verdades de la fe, conmoviendo el sentimiento, y sepa llevarlas a la práctica de forma ilusionante, y que a la vez sea adecuada para alcanzar todos los caminos hacia la actividad práctica de la vida de fe de un modo formativo, modelando al alma para la vida entera: vida y oración con la Iglesia a través del cultivo de la liturgia, la relación personal más cercana con el Señor ante todo a través de una comprensión profunda de la Sagrada Eucaristía y de una vida verdaderamente eucarística. Semejante trabajo de formación religiosa sólo lo pueden realizar personas impregnadas del espíritu de fe, cuya vida se haya formado desde allí.

Perder la razón

Ahora bien, ¿significa esto que existe un lazo místico entre líder y pueblo? En principio así sería: el carisma del jefe eleva las emociones hasta hacer perder la razón; pero hay que estar atento a los aparatos a los que recurre el líder, quiero decir: los medios de influencia y los mecanismos de “fascinación”. Porque el liderazgo no es sólo la figura fascinadora  del jefe; es también el resultado de un conjunto de recursos aplicados para obtener el apoyo del pueblo y que consolidan al líder. (Juan Fernando Segovia – VERBO)

Caín (33)

Caín en vez de arrepentirse y confiar en la infinita misericordia divina exclama desesperado: “Mi maldad es tan grande que no puedo esperar perdón… andaré errante y fugitivo por el mundo…” Palabras inspiradas por el demonio que después las ha venido insinuando a millones de desgraciados pecadores. Antes de pecar les hace creer que el pecado no tiene importancia, pero una vez cometido, lo agranda de manera que el pecador llega a desesperar de la misericordia divina y se pierde irremediablemente. “Andaré errante y fugitivo por el mundo… iré a esconderme de tu presencia…” A Caín nadie le matará. (Jaime Solá Grané)