Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

inmaculada_2010__149_Pueden hacerse en los nueve días que preceden, a una fiesta de la Virgen para prepararse a celebrarla mejor.

Son días que deben servir para aumentar nuestra devoción a Ella: a cada novena que hagamos a la Santísima Virgen, debe corresponder un paso más -adelante en este camino de amor e imitación a nuestra querida Madre.

Por eso la N avena no ha de consistir en unas cuantas oraciones nada más que se recitan en unos instantes, sino que debe durar todo el día; es decir, una Novena deben ser nueve días íntegros, con sus veinticuatro horas cada día y con todos sus trabajos y ocupaciones, sufrimientos, etc., consagrados espiritualmente a honrar a la Santísima Virgen.

Para ayudarte en esta labor tan provechosa puedes comenzar cada día de la siguiente manera:

Oración a la Santísima Trinidad

¡Oh Beatísima Trinidad, que tanto amáis a la Santísima Virgen distinguiéndola como Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espíritu Santo elevándola sobre todas las criaturas y coronándola como Reina de ellas! Concededme la gracia de que yo acierte a amarla cada vez más y a copiar en mi alma, cada día con más semejanza, sus excelsas virtudes, para que así logre con Ella y por Ella aumentar en mi corazón el amor a vuestra hermosísima y misericordiosísima divinidad.

Concededme para ello que en esta Novena que la dedico a la Santísima Virgen en su Advocación (o Misterio) de… (aquí se nombra el Misterio o la Advocación de que se trate) logre obsequiarla y honrarla como Ella se merece y como yo deseo, y especialmente en este día que todo él quiero pasarle encerrado en su Corazón purísimo, v para mejor conseguirlo, ayudadme a hacer muy fervorosamente este rato de oración que toda ella quiero consagrar a vuestra mayor gloria, a la mayor honra de mi Madre Inmaculada y al mayor crecimiento espiritual de mi alma. Así sea.

Léase después o mejor hágase una de las meditaciones precedentes que tengan relación con el Misterio o la Advocación de que se trate. Y terminada esta breve meditación se hace la petición particular de la Novena y se termina con el rezo del MAGNÍFICAT, en la siguiente forma:

Magníficat o cántico de Nuestra Señora

Mi alma glorifica al Señor.

Y mi espíritu se regocijó en Dios mi Salvador.

Porque puso sus ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.

Pues ha obrado grandes maravillas en mí el que es Todopoderoso y cuyo nombre es santo.

Su misericordia se extiende degeneración en generación sobre todos los que le temen.

Mostró el poder de su brazo y desbarató a los soberbios en su mente y en su corazón.

Arrojó de su sede a los poderosos y ensalzó a los humildes.

Llenó de bienes a los hambrientos y dejó vacíos a los ricos.

Tomó a Israel, su siervo, bajo su amparo acordándose de sus misericordiosas promesas.

Las que había hecho a Abraham y a nuestros antepasados ya toda su descendencia por los siglos de los siglos.

Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.