Monseñor José Guerra Campos
Separata del “Boletín oficial del Obispado de Cuenca”
Núm. 5, mayo 1986

Guerra campos con el PapaLa Iglesia de España no fue excepción. Según la apreciación del mismo Pablo VI (testimonio directo y reiterado), fue una de las naciones católicas más sacudidas, por desconexión imprudente de sus propias raíces tradicionales. Ciertamente, donde había solicitud apostólica, siguió actuando estimulada por el Concilio. Es un hecho la perseverante dedicación de innumerables creyentes silenciosos, de numerosos sacerdotes y personas consagradas. Se ha intensificado la catequesis sacramental. Han brotado pequeñas comunidades de formación y vida. Pero, en el panorama histórico, el hecho más patente, el más unánimemente atestigüado por todos, es el de la desorientación y división, tan lamentado por el Papa.