Monseñor José Guerra Campos
Separata del “Boletín oficial del Obispado de Cuenca”
Núm. 5, mayo 1986

José-Guerra-Campos-1Al igual que en otras partes, el fenómeno caracteriza a muchos dirigentes en el campo del pensamiento o de la acción. No se trata sólo de las incertidumbres o desaciertos inherentes a la búsqueda de nuevas formas catequéticas o pastorales. Muchos profesores, publicistas y cargos pastorales, de la confianza de la Jerarquía, no ocultan su reticencia o su abierta oposición a la Doctrina del Magisterio o a la Disciplina universal, en eclesiología, cristología, normas morales. Las campañas pro ley de divorcio y de aborto son iniciadas por católicos, y apoyadas por instituciones ligadas al Episcopado (1). En consecuencia se extienden prácticas pastorales desviadas de la doctrina católica, sobre todo en matrimonio y Penitencia. En el momento en que los cambios sociales y económicos ocasionan una inundación de laxismo moral (ya en los años 60), gran parte de la Iglesia se desentiende del problema; incluso sectores de la pastoral juvenil abandonan la formación de la castidad. En ciertas zonas se ha implantado la dicotomía entre el Evangelio de la Justicia y el Evangelio de la Pureza. Muchos pastores desprecian las formas usuales de la piedad popular (años más tarde la mayoría reconocerá la necesidad de incluirlas en el programa pastoral). Y por debajo de todo ello, en puntos sensibles de la Iglesia española, un proceso simultáneo de Secularización y Protestantización: humanismo desligado de la Revelación; descentramiento de la Iglesia, menos venerada como Madre y como Misterio de Cristo y Comunión con Dios, al servicio de una Esperanza total y trascendente, y más utilizada como empresa de objetivos temporales. Exigencia de pluralismo en lo que para la Iglesia es uno, pretensión de uniformar en lo que para la Iglesia es opinable.

Nota:

1. Innumerables denuncias del Papa Pablo VI y también del Episcopado Español. Resúmenes del autor, en: El octavo día. Editora Nacional, Madrid, 1972; «Bol. Cuenca», 1980, páginas 4549; La ley de divorcio (citado en nota 18 del capítulo VIII).