Mons. D. José Guerra Campos - Obispo de Cuenca

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

“Acuden a nosotros padres justamente angustiados ante las enseñanzas de algunos profesores y educadores de sus hijos, a los que pervierten con doctrinas falsas, en vez de encauzar su mente y corazón en conformidad con las directrices de la Iglesia. A los que así procedan rogamos reflexionen en la presencia del Dios vivo, y piensen que cometen una injusticia y una traición imperdonable a la misión recibida de Dios” (El Episcopado español, en una exhortación colectiva) (15).

¿Nuestra actitud? “Vigilar y orar”, según la palabra del Señor (16). O, como dice San Pedro: “Vigilad, que vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda rondando y busca a quien devorar. Al cual resistiréis firmes en la fe” (17).

Conozcamos los documentos fehacientes del Magisterio de la Iglesia, con no menor solicitud que se guardan los títulos de propiedad o los certificados que garantizan el derecho a la seguridad social. Y no toleremos que nadie nos presente como ·doctrina de la Iglesia lo que es contrario a la misma (18).

Los vigilantes, por definición, son los obispos (19). Necesitan nuestra oración y docilidad, para que cada uno pueda aplicarse lo del Apóstol San Juan: “No hay para mí mayor alegría que oír de mis hijos que andan en la verdad” (20).

Sobre todo, que nuestro vigilar goce de la serena confianza que da la presencia de Jesús. Él dijo a sus Apóstoles: “No os dejaré huérfanos…” “Mi paz os doy…” “No se turbe vuestro corazón ni se intimide” (21). “Si guardáreis mis preceptos, permaneceréis en mi amor” (22). “Vuestra tristeza se trocará en gozo… y nadie será capaz de quitaros vuestra alegría” (23).

(12 de junio de 1972).

 Notas:

(15) Exhortación del 18 de junio de 1971. En otra exhortación de abril de 1971 los obispos españoles afirmaron: “También en España se han extendido esas vacilaciones y confusiones acerca de la mayor parte de puntos indicados por el Papa.”

(16) Mt. 26, 41. Ver Mt. 24, 43.

(17) 1ª Pe. 5, 8-9.

(18) San Juan nos dice que tenemos el derecho y el deber de evitar el contagio de los que propalan esas doctrinas extrañas. Ver 2ª Jn. 9, 11.

(19) Los obispos, según San Pablo, han de custodiar el “depósito”, “evitando las palabrerías vanas y las contradicciones de la falsa ciencia que algunos profesan, extraviándose de la fe” (1ª Tim. 6, 20-21).

(20) 3ª Jn. 4.

(21) Jn. 14, 18. 27.

(22) Jn. 15, 10.

(23) Jn. 16, 20. 22.