Franco 25 años de Paz

1-IV-1964 (25 Años de Paz)

Recuerdo del fracaso histórico liberal.— Balance del siglo XIX y principios del XX.—El fallo del sistema político, responsable de la decadencia nacional

En este orden de cosas yo no debo prescindir de recordaros aquel panorama histórico que expuse ante las Cortes Españolas del 14 de mayo de 1946, al hacer balance del siglo XIX y principios del XX, que nosotros hubiéramos querido borrar de nuestra historia, por constituir la negación del espíritu español en relación con nuestra fe, la amenaza para nuestra unidad, la desaparición de nuestro Imperio y la pérdida de todo un siglo para el progreso.

Así, en el primer período del siglo hasta la vuelta de Fernando VII en 1814, España sufre una Guerra de la Independencia con la invasión del país y tres regencias. Del regreso de Fernando VII a su muerte en 1833, España vive en una continua lucha civil, terminada con la intervención armada del extranjero al tiempo que se perdía la unidad de los pueblos hispánicos. En la siguiente etapa, de la muerte de Fernando VII al destronamiento de Isabel II, en treinta y cinco años pasaron por el poder 41 Gobiernos, dos guerras civiles, dos regencias, una Reina destronada, tres nuevas Constituciones, quince sublevaciones militares e innumerables disturbios interiores. Del destronamiento de Isabel II a Don Alfonso XIII, unos treinta y cuatro años, España tuvo 27 Gobiernos, un Rey extranjero, una República que en once meses tiene cuatro Presidentes, una guerra civil (última carlista), una guerra exterior con los Estados Unidos y la pérdida de los últimos restos de nuestro Imperio colonial. De la coronación de Alfonso XIII al 14 de abril de 1931, 29 Gobiernos, dos Presidentes asesinados y varios movimientos revolucionarios. En la Dictadura, que dura siete años, reinó la paz, el orden y el progreso; el año que la sucede acaba con el destronamiento del Rey y la proclamación de la República. Esta, que va de abril de 1931 a julio de 1936, tuvo en poco más de cinco años dos Presidentes, 12 Gobiernos, una Constitución constantemente suspendida y la repetición de movimientos perturbadores del orden con una revolución comunista y el intento de separación de dos regiones, así como el asesinato por las fuerzas de policía del Gobierno del jefe de la oposición, nuestro llorado Calvo Sotelo; 117 Gobiernos en ciento tres años. Como se ve, el balance no pudo ser más catastrófico.

Muchas veces he recordado que la decadencia de España no era una decadencia del pueblo español, que en todos los momentos y en todas las circunstancias ha dado muestras de su genio, registrando enormes heroísmos, santidades sublimes y geniales destellos de inteligencia. Hemos de reconocer que los hombres éramos sensiblemente los mismos, que lo que fallaba y hacía imposible su acción era el sistema político que los destruía. Faltaba la autoridad, la unidad y la continuidad indispensables.

(17-XI-1967: Inauguración de la IX Legislatura de las Cortes Españolas.—Madrid.)