ORACIÓN PREPARATORIA

Bondadosísimo padre mío San José, agradecido a los desvelos que durante tu preciosa existencia te impusiste para salvaguardar los mayores tesoros de Dios sobre la tierra, María y Jesús, a ti acudo para honrarte y suplicarte el perdón de mis pecados y tu protección, para que, a ejemplo tuyo, consagre toda mi vida en obsequio del divino Niño y de tu santísima Esposa la Virgen María, y alcance ahora las gracias que necesito y te pido en esta novena, y después tu paternal asistencia en la hora de mi muerte. Amén.

Día 1 º. Glorioso San José, por aquella viva fe que te hizo superior a todos los patriarcas, te suplico me alcances una fe semejante a la tuya, que me aliente en la práctica de todas las virtudes cristianas y que, por este medio, logre agradar a Dios y llegue a gustar los frutos de la gloria con que se sacian los justos en el Cielo. Amén.

Día 2°. Glorioso San José, por aquella profundísima humildad que acompañó todos los actos de tu vida, te suplico me alcances la gracia de que el conocimiento de mi flaqueza y el recuento de mis muchos pecados sirva de contrapeso a mi soberbia y desordenado amor propio, a fin de que, siguiendo tus ejemplos, participe del premio de la gloria. Amén.

Día 3º. Glorioso San José, por aquel inmenso amor que tuviste a la virginidad, que tan fiel e inviolable guardaste, te ruego me alcances un gran afecto a la pureza, la guarda de los sentidos, y la gracia de vencer las tentaciones de la carne, para que, viviendo puro y casto acá en la tierra, merezca acompañar al Cordero Divino en la bienaventuranza eterna. Amén.

Día 4º. Glorioso San José, por lo mucho que te agradan las almas que, a imitación tuya, estiman la oración, te suplico me alcances el don de perseverar en ella a pesar de las sequedades y distracciones, y que pueda vencer todos los obstáculos que me impiden su práctica, para que, aprendiendo a conversar con Dios durante la vida presente, me disponga a glorificarle en el Cielo. Amén.  

Día 5º. Glorioso San José, por tu exquisita prudencia y discreción en el hablar, te ruego me obtengas la gracia de saber refrenar mi lengua en tal grado que jamás se deslice en palabras de queja, murmuración u ofensa contra mi prójimo, a fin de que imitándote en esta importante virtud merezca disfrutar contigo del premio eterno. Amén.

Día 6º. Glorioso San José, por aquella diligencia con que cumpliste las obligaciones de tu oficio, como impuesto por Dios, te ruego me alcances gracia para que, ardiendo constantemente mi corazón en amor a Jesús y María, cumpla con fidelidad los deberes de mi cargo, emplee toda mi vida en su santo servicio y me haga merecedor de la recompensa eterna del Cielo. Amén.

Día 7º. Glorioso San José, por el amor sincero y recto que tenías al prójimo acompañado del deseo de serle útil, te suplico que, amando yo a todas las criaturas en Dios a imitación tuya, las respete, sirva y favorezca siempre y en todas ocasiones, y que, no buscando más que mi perfección, agrade al Señor durante mi vida para disfrutar de la gloria. Amén.

Día 8º. Glorioso San José, por aquella sumisión que tuviste a la voluntad del Padre Eterno, te ruego me alcances la gracia de que, rindiendo por entero mi voluntad a la divina, sepa soportar con espíritu de penitencia los defectos e injurias de mis prójimos y aceptar las adversidades a que el Señor se digne sujetarme, para que, reconociendo y acatando en todo sus divinas disposiciones, merezca después de mi muerte obtener el premio ofrecido a sus fieles siervos. Amén.

Día 9°. Glorioso San José, por el amor inmenso que ardía en tu corazón por Jesús, en mayor grado que el amor que los padres más tiernos y apasionados sienten por sus hijos según la naturaleza, te suplico ejerzas conmigo tu paternal cuidado y benevolencia, a fin de que, a ejemplo tuyo, desde ahora comience a disponer de tal modo mi alma que, creciendo cada día en virtud y perfección, llegue pronto a ser un volcán de amor hacia Jesús y María. Amén.

(Se pide la gracia que se desea alcanzar, y se reza el Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

INVOCACIÓN. Haz, San José, que llevemos una vida santa. Y siempre sea protegida con tu patrocinio.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Después de Jesús y María, en ti confío, oh San José, y espero que me alcances lo que te pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.