Monseñor José Guerra Campos
Separata del «Boletín oficial del Obispado de Cuenca»
Núm. 5, mayo 1986
La labor conjunta de los Obispos se reorganiza. A la Conferencia de Metropolitanos sucede la Conferencia Episcopal. Esta da, en el período reseñado, quince instrucciones colectivas, tratando de orientar en medio de la confusión doctrinal y del secularismo laxista (2). Los Obispos manifestaron, en 1973, que su tarea más importante era «promover la unidad de todo el pueblo cristiano». Pero ciertas modalidades de la actuación pastoral, especialmente llamativas desde los años setenta, se añaden como nuevo factor de malestar a las causas ya indicadas. He aquí cinco:
1. Equívocos acerca de la autoridad de la Sigue leyendo
«Dios es Padre; hay que entregarse por completo a su amor, hay que contestarle: ‘¡Aquí estoy!’».
Llamamos accidente de un cuerpo a todo aquello que de ese cuerpo puedo percibir con los sentidos: el color, el olor, el sabor, la forma y dimensiones, el peso y la consistencia, la temperatura… Pero es indudable que por debajo de esta corteza exterior hay algo más, allá dentro. Porque a veces vemos cambiar lo de fuera, los accidentes, sin que cambie el cuerpo. El agua, por ejemplo, enfriada se congela, calentada se evapora. Tan agua es el agua líquida como el hielo o el vapor de agua. Lo de dentro, por decirlo así, queda inmutable; cambia solamente lo de fuera, los accidentes. A eso fijo que yace debajo y es soporte de unos accidentes que se van, y de otros accidentes que vienen, lo llaman substancia del cuerpo. También ésta puede cambiar en transformaciones llamadas
Siempre hay nubes incluso en los horizontes más despejados. Y el año que termina ha visto un alza en el coste de la vida que si bien es inferior al de gran número de países, preocupa hondamente al Gobierno, que viene demostrando su voluntad de frenarlo con una serie de medidas cuyos frutos empezamos ya a contemplar. Mucho de esto depende de la colaboración de todos los españoles.
Al igual que en otras partes, el fenómeno caracteriza a muchos dirigentes en el campo del pensamiento o de la acción. No se trata sólo de las incertidumbres o desaciertos inherentes a la búsqueda de nuevas formas catequéticas o pastorales. Muchos profesores, publicistas y cargos pastorales, de la confianza de la Jerarquía, no ocultan su reticencia o su abierta oposición a la Doctrina del Magisterio o a la Disciplina universal, en eclesiología, cristología, normas morales. Las campañas pro ley de divorcio y de aborto son iniciadas por católicos, y apoyadas por instituciones ligadas al Episcopado (1). En consecuencia se extienden prácticas pastorales desviadas de la doctrina católica, sobre todo en matrimonio y Penitencia. En el momento en que los cambios sociales y económicos ocasionan una