DISCURSO EN LA SESIÓN DE APERTURA DEL XII CONSEJO NACIONAL DEL MOVIMIENTO
El 31 de enero de 1972
Señores Consejeros:
La inauguración de una nueva etapa del Consejo Nacional es, sin duda, ocasión obligada para meditar sobre las específicas obligaciones y responsabilidades que al Consejo Nacional, como representación orgánica del Movimiento, le corresponden. Sus fines, claramente determinados en la Ley Orgánica del Estado han de realizarse bajo la inspiración y la más estricta fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional, que son, por su propia naturaleza, permanentes e inalterables.
De este postulado, sentado en nuestras Leyes,, se desprende el especial significado del Consejo Nacional, cuyos fines están en razón de la defensa de la integridad de los Principios del Movimiento, y que se realizan por medio de sugerencias e informes con que debe incitar y promover la acción del Gobierno.
Pero el Consejo Nacional no agota su Sigue leyendo
Para ti, acampado:
Muchos suponen, desde afuera, que las facilidades se obtendrían a costa de la libertad. Desde dentro, la historia está muy clara. La Iglesia no concibe su libertad como simple independencia, sino como libertad para cumplir su misión. La creación de condiciones propicias y la protección no se contraponen a la libertad; según el Concilio Vaticano II son la dimensión positiva de la libertad civil religiosa, lo que la hace efectiva. La posibilidad efectiva de educar en la fe a todos sus hijos es la suprema expresión de la libertad de la Iglesia; y es un hecho notorio, por ejemplo, que en la libre Francia, por razón de la política escolar del Estado, la Iglesia como comunidad sólo conseguía dar formación catequética a menos del 10 por 100 de los bautizados. Y basta un mínimo cambio en la jornada de vacación semanal de las escuelas para eliminar esa reducida posibilidad (19). La «protección» española garantizaba la posibilidad total. Y aplicaba además algo que ha proclamado el Concilio:
Con el fin de ayudarte a pasar todo el día con la Santísima Virgen, te pongo a continuación estos actos para comenzar y terminar el día con tu querida madre. (El método práctico para el examen mariano se publicará, Dios mediante, la semana que vine)
Albergo la convicción de que nuestras juventudes sabrán seguir aportando su entusiasmo a la permanente tarea de engrandecimiento de España. La juventud debe tener conciencia de que los mimetismos extranjerizantes, el afán de copia que sustituía a una verdadera creación, fueron causa fundamental de nuestra pasada decadencia. Cada país es obra de su propio genio creador, y lo verdaderamente audaz, propio de la generosidad de los jóvenes, es el esfuerzo de ser fieles a ellos mismos y crear desde esa fidelidad, con propia raíz, el edificio de nuestro engrandecimiento nacional.