Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos
EL ROSARIO… con ojos de niño (3)
26 domingo Jun 2022
26 domingo Jun 2022
25 sábado Jun 2022
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Virgen de la Leche o de la Buena Leche, también conocida como Virgen nutricia o nodriza, Virgen del Reposo o del Buen Reposo, Virgen de Belén o de la gruta de Belén; es una advocación y una iconografía de la Virgen María, en la que se la representa en el acto de amamantar al Niño Jesús. Esta representación ha tenido diversos desarrollos en el arte sacro, como lo es la pintura, la escultura y la particular iconografía de la Iglesia Ortodoxa.
La representación de la Virgen amamantando al niño Jesús es mencionada por el papa Gregorio Magno, un mosaico con esta representación que probablemente data del siglo XII se encuentra en la fachada de la Basílica de Santa María en Trastevere, aunque unos otros cuantos ejemplos de la temprana Edad Media aún sobreviven. Se considera que esta advocación puede ser un sincretismo de las diosas-madre, en particular de la diosa Isis amamantando a Horus y, probablemente las primeras imágenes aparecieron en el arte copto.
La Gruta de la Leche es un lugar en Belén, muy cercano a la Basílica de la Natividad, donde la tradición dice que la Virgen amamantó al Niño, y una gota se derramó sobre una roca, que cambió su color, haciéndose blanca. Debido a esto, piedras de la gruta (formadas de carbonato de calcio), eran consideradas reliquia en los primeros siglos pues, al diluirlas en agua, ésta tomaba aspecto de leche. El santuario levantado en este lugar es utilizado por las mujeres que piden a la Virgen les mejore la calidad de su leche materna.
Un tema dentro de la hagiografía cristiana vinculado a la Virgen lactante es el de Lactatio Bernardi, según el cual la virgen se le apareció en sueños a un monje y, al darle de su leche, le otorgó algún don milagroso.
23 jueves Jun 2022
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Los Carmelitas tuvieron su origen antes que los Franciscanos y los Dominicos. Puso sus fundamentos el cruzado Bertoldo de Calabria, a fines del siglo XII, en el monte Carmelo de Palestina. El Papa Honorio III aprobó la nueva Orden eremítica en 1226. Más tarde la Orden fue convertida por Inocencio IV en Orden mendicante.
El primer superior de los Carmelitas en Occidente fue el inglés San Simón Stock (1247-65). En 1251 se le apareció la Santísima Virgen, acompañada de una multitud de ángeles llevando en sus benditas manos el escapulario de la Orden, diciéndole: “Este será el privilegio para ti y para todos los carmelitas: quien muriere con él no padecerá el fuego del infierno, es decir, el que con él muriere se salvará”.
La Virgen prometió también el privilegio sabático: “Yo, su Madre de Gracia, bajaré el sábado después de su muerte y a cuantos -religiosos, terciarios y cofrades- hallase en el Purgatorio los libraré y los llevaré al monte santo de la vida eterna”.
El 11 de febrero de 1950 el Papa Pío XII decía a todos los cristianos: “Y en verdad, no se trata de un asunto de poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la promesa hecha, según la tradición, por la Santísima Virgen… Es ciertamente el Santo Escapulario como una librea mariana, prenda y señal de protección de la Madre de Dios. Mas no piensen los que visten esta librea que podrán conseguir la salvación eterna abandonándose a la pereza y a la desidia espiritual”.
Casi todos los Papas han vestido y propagado el Escapulario del Carmen. San Pablo VI dijo: »Creemos que entre estas formas de piedad mariana deben contarse expresamente el Rosario y el uso devoto del Escapulario del Carmen. Esta última práctica, por su misma sencillez y adaptación a cualquier mentalidad, ha conseguido amplia difusión entre los fieles con inmenso fruto espiritual”.
San Juan Pablo II ha dicho: “Llevad siempre el Escapulario; yo lo llevo constantemente y de esta devoción he recibido un gran bien”.
La ascética y mística es el estudio y exposición de la vida de perfección cristiana que presenta, como punto culminante, la unión íntima con Dios y su contemplación. La experiencia mística afectiva de Dios aparece de manera bastante clara en San Anselmo quien al mismo tiempo que estudiaba las verdades teológicas especulativamente, se inflamaba en un afecto sensible que le hacía pronunciar exclamaciones de la más elevada mística.
El Padre de los místicos medievales del siglo XII es San Bernardo. En sus escritos no aparecen grandes concepciones o ideas originales sobre la ascética y mística cristianas porque su mística era más bien práctica. El fundamento de su ascética era la humildad y la imitación de Jesucristo. Como símbolo del amor más sublime presenta el desposorio del alma con su Dios.
En el cultivo especulativo y sistemático de la mística sobresalieron los hombres más eminentes de la escuela de San Víctor, sobre todo Ricardo y Hugo. Su mérito principal consiste en haber reunido todos los elementos esparcidos en los grandes pensadores de su tiempo y haber formado con ellos un sistema de ascética y mística.
20 lunes Jun 2022
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No hay un padre de familia con sentido común que deje hacer a sus hijos lo que les dé la gana. También los gobiernos y las sociedades hacen lo que los padres, en mayor o menor grado. Pero en la medida en que permiten que cada individuo siga sus inclinaciones, aparece en los pueblos el fondo irredento, casi irredimible, de los degenerados e incapaces de trabajo. La civilización individualista tiene que alzarse sobre un légamo de «boicoteados», de caídos y de ex hombres.
Pero tampoco puede tener carácter universalista en el sentido de internacional. Como cree que los pueblos se dividen en libres, semilibres y esclavos, para que los últimos no pongan en peligro las instituciones de los primeros, les cierran la puerta con leyes de inmigración, que excluyen a sus hijos del territorio que habitan los hombres superiores. De esa manera se «congelan» naciones enteras, que no permiten que les entren las corrientes emigratorias de las razas y países que juzgan inferiores. Y con esa congelación provocan el resentimiento de los pueblos excluidos.
Menos mal si este humanismo garantizara el éxito de algunos países, aunque fuese a expensas de los otros. Pero, tampoco. La creencia en la propia superioridad, siempre peligrosa y esencialmente falsa, es útil en aquellos primeros estadios de la vida de un pueblo, cuando esta superioridad se refiere a un bien trascendental, de que el orgulloso se proclama mensajero u obrero. Pero en cuanto se deja de ser «ministro» de un bien trascendental, para erigirse en árbitro del bien y del mal, se cumple la sentencia pascalina de hacer la bestia porque se quiere hacer el ángel, y viene la Némesis inexorable, la caída de Satán, la derrota del orgulloso, en su conflicto con el Universo, que no puede soportar su tiranía. Y entonces el desmoronamiento es rápido, porque cuando el pueblo derrotado profesa el otro humanismo, el hispánico nuestro, la derrota no significa sino la falta de preparación en algún aspecto. En cambio, el humanismo del orgullo, el de la creencia en la propia superioridad, fundada en el éxito, con el éxito lo pierde todo, porque el resorte de su fuerza consistía precisamente en la confianza de que con sólo seguir la voz de su conciencia o de su instinto se mantendría en el camino del progreso
19 domingo Jun 2022