EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS… con ojos de niño (IX)
22 domingo May 2022
Posted in Artículos
22 domingo May 2022
Posted in Artículos
21 sábado May 2022
Posted in Artículos
Desde 1945 a 1959, la Stma. Virgen se apareció en Ámsterdam (Holanda) a la vidente Ida Peerdeman. El 11 de febrero de 1951 se presentó bajo su nuevo título: «Yo soy la Señora, María, Madre de todos los Pueblos.»
La vidente, Isje Johanna Peerdeman, («Ida») murió en 1996 a la edad de 90 años.
1 de mayo de 1996, el Obispo de Harlem-Ámsterdam, Mons. Bomers, y su auxiliar, Mons. Punt, autorizaron en una declaración oficial la veneración de la Virgen María, con el título de ´SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS´. En esa misma declaración subrayan que cada uno es libre de tener una opinión personal de los mensajes, siguiendo su propia conciencia.
Aprobada como de «origen sobrenatural» por el obispo José María Punt de Haarlem-Ámsterdam (Holanda) el 31 de mayo del 2002.–
Principales mensajes de Nuestra Señor a de Todos los Pueblos.
«El dogma que dará al mundo la verdadera paz.»
Los mensajes de Ámsterdam tienen un lugar único en la historia de las apariciones marianas, precisamente porque en nuestra época moderna María viene con su nuevo título de “SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS”, y pide que sea llamado el último dogma mariano, que comprende una triple verdad:
«El Padre y el Hijo quieren enviar en este tiempo a María, la SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS, como Corredentora, Medianera y Abogada» (31.05.1951)
«Cuando el dogma… sea proclamado, entonces la Señora de todos los Pueblos dará la verdadera paz al mundo.» (31.05.1954)
La oración «para que venga el Espíritu Santo.»
La Stma. Virgen dictó con insistencia a la vidente la breve y potente oración para que ese dogma sea proclamado cuanto antes y de ese modo el Espíritu Santo descienda con una nueva plenitud, como ha sido prometido.
Señor Jesucristo,
Hijo del Padre,
manda ahora tu Espíritu
sobre la tierra.
Haz que el Espíritu Santo
habite en el corazón de todos los pueblos,
para que sean preservados de la corrupción,
de las calamidades y de la guerra.
Que la Señora de Todos los Pueblos,
la Santísima Virgen María,
sea nuestra Abogada.
Amén.
Esta nueva oración «… ha sido dada para pedir que el verdadero Espíritu venga al mundo.» (20.09.1951)
María insiste: «No eres capaz de comprender la importancia esta oración. Tú no sabes lo que el futuro reserva.» (15.04.1951)
Ella incluso llega a prometer: «Por medio de esta oración la Señora salvará el mundo. Una vez más repito la promesa.» (10.05.1953)
«No sabes qué gran valor y fuerza esta oración tendrá ante Dios.» (31.05.1955)
Dirigiéndose al Papa, la Stma. Virgen dijo que había sido «mandada por su Señor y Creador, para que, mediante esta oración y este título, pueda salvar el mundo de una gran catástrofe mundial.» (10.05.1953)
¡Cuida que se haga conocer esta oración a todo el mundo, a todos las naciones. Todos tienen derecho. Te aseguro que el mundo cambiará.» (29.04.1951)
Viendo que se duda en difundir esta oración, la Stma. Virgen anima diciendo: «Que los hombres digan cada día esta sencilla oración. Es tan sencilla y breve, que todos pueden recitarla en este mundo moderno. Ha sido dada para pedir que el verdadero Espíritu venga al mundo» (20.09.195l).
La imagen: la interpretación e ilustración del dogma.
Durante varias visiones, la Stma. Virgen describe a la vidente la milagrosa imagen que representa el triple dogma y por eso la imagen «…ha de preceder un dogma, un nuevo dogma.» (15.04.1951)
La Corredentora está de pie sobre el globo terrestre delante de la Cruz luminosa de la Redención de su Hijo. Alrededor de Ella está reunido el rebaño de Cristo, iluminado por tres rayos, la Gracia, la Redención y la Paz, provenientes de las manos de la Medianera de todas las Gracias.
El 15 de noviembre de 1951 la Madre de Dios pide directamente a la vidente: «Diles a todos que difundan la oración y la imagen en el mundo». El 29 de abril de ese año la SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS había prometido: «Te aseguro que el mundo cambiará.»
La acción mundial: la imagen y la oración han de llevarnos al dogma.
Muchos escucharon la oración de Ámsterdam por primera vez durante la Primera Jornada Internacional de Oración, que tuvo lugar el 31 de mayo de 1997. En su corazón comprendieron la ansiedad de María por difundir ahora esta potente oración en muchas lenguas, juntamente con su imagen milagrosa. María expresamente llama a una acción de redención y de paz (a 01.04.1951) a la difusión de su oración, juntamente con su imagen, a la que deberían tomar parte todos los hombres. «Esta acción no tiene que ver sólo con un país, sino con todos los pueblos.» (11.10.1953)
La SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS hace una consoladora promesa para esta acción: «¿Tienes miedo? ¡Yo te ayudo! Ya verás cómo la difusión se hará por sí sola.» (15.04.1951)
«María se asume toda la responsabilidad.» (04.04.1954)
Hace ya casi cincuenta años que la vidente vio caer la nieve como un símbolo del maravilloso efecto de la acción: «Al igual que los copos de nieve caen sobre la tierra, cubriéndola con una capa espesa, así se extenderá la oración y la imagen por todo el mundo y penetrará en el corazón de todos los pueblos.» (01.04.1951)
María hace una promesa magnífica: «Comiencen esta obra de redención y de paz con ardor y celo y verán el milagro.» (01.04.1951)
19 jueves May 2022
Posted in Artículos
Los Templarios es la Orden militar más antigua. La fundaron en Jerusalén ocho caballeros franceses (1119) que eligieron como jefe a Rugo de Paganis. A sus votos religiosos añadieron el de defender a los peregrinos cristianos, que era el fin fundamental de las Órdenes militares. Más tarde se dedicaron a la lucha contra los infieles.
El rey Balduino II les regaló un palacio construido, según se creía, en el mismo lugar del templo de Salomón. De ahí les vino el nombre de Templarios o milites templi. Vivían en el espíritu de los canónigos regulares, participando en los oficios divinos, si no se lo impedían sus obligaciones militares.
Este nuevo género de vida de los Templarios encontró grandes dificultades al principio; el pueblo no los consideraba religiosos, por lo que les faltaba el apoyo moral y material de los fieles. Vivían muy austeramente.
San Bernardo les ayudó moral y materialmente. Inocencio II les concedió grandes privilegios y la nueva Orden se fue extendiendo admirablemente.
Tomaron como hábito el manto blanco y cruz roja. Los Templarios serán los que más heroicamente defenderán la causa católica.
La Orden de los Caballeros Teutónicos se fundó después de la caída de Jerusalén en 1187, con ocasión de la Tercera Cruzada. Caballeros alemanes edificaron en Akon un hospital militar que derivó a Orden militar. Tomaron como hábito manto blanco y cruz negra. Se difundió sobre todo en Tierra Santa y después en Alemania.
De las tres grandes Ordenes militares se formaron sus correspondientes ramas femeninas. Es verdad que estas órdenes militares se dejarn1 arrastrar, a veces, por pasiones demasiado humanas y aun se enfrentaron entre sí por recelos y envidias, pero nadie pone en duda que contribuyeron a mantener el espíritu ideal del caballero cristiano.
La entrada en España de las Ordenes militares extranjeras fue motivada por el testamento de Alfonso el Batallador, que dejó herederos de parte de sus reinos a los canónigos del Santo Sepulcro, a los Caballeros de San Juan y a los Templarios.
Al presentarse los representantes de éstas Órdenes, para urgir la ejecución de este testamento, se llegó a un acuerdo. Ellos renunciaron oficialmente a esta herencia, a cambio recibieron diversas plazas en la Península para establecerse en ellas. Calatayud se le asignó a los Canónigos del Santo Sepulcro. Los Caballeros de San Juan recibieron plazas en el alto y bajo Aragón, entre ellas la villa de Caspe.
Los Templarios, que habían entrado ya en España antes del testamento de Alfonso I, recibieron en esta ocasión la ciudad de Daroca y la fortaleza de Monzón en 1143. La Orden arraigó en toda la Península, sobre todo en Aragón, y contribuyó eficazmente en la reconquista española frente al Islam.
El ambiente religioso y caballeresco de España hizo que surgieran diversas Órdenes militares de origen español.
La Orden de Calatrava la fundó San Raimundo de Fitero; en 1153, junto con varios caballeros cristianos, se ofreció voluntario para defender la fortaleza de Calatrava (Ciudad Real). Un capítulo del Císter les dio una Regla acomodada a los nuevos religiosos caballeros; eligieron como hábito el manto blanco con cruz roja de lirio.
Alejandro III aprobó la nueva Orden en el año 1164. En 1169, el Maestre General puso a disposición del Rey 1200 caballeros para luchar contra los musulmanes.
La Orden de Alcántara tiene su origen en una hermandad de Caballeros que se había comprometido a defender el obispado de Salamanca. La primera aprobación como Orden militar la obtuvieron del Papa Alejandro III, en 1175. El año 1213 los nuevos caballeros recibieron de Alfonso IX de León la villa de Alcántara (Cáceres). Su regla era la misma de la Orden de Calatrava; adoptaron también el mismo hábito, pero con la cruz roja.
17 martes May 2022
Posted in Artículos
16 lunes May 2022
Posted in Artículos
Y, sin embargo, no se engañaba Ganivet al afirmar que la constitución ideal de España, tal como en la historia se revela, hay una fuerza madre, un eje diamantino, algo poderoso, si no indestructible, que imprime carácter a todo español. En vano nos diremos que la vida es sueño. En labios españoles significa esta frase lo contrario de lo que significaría en los de un oriental. Al decirla, cierra los ojos el budista a la vida circundante, para sentarse en cuclillas y consolarse de la opresión de los deseos con el sueño del Nirvana. El español, por el contrario, desearía que la vida tuviera la eternidad que en estos siglos se solía atribuir a la materia. Y hasta cuando dice, con Calderón:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
Una sombra, una ficción,
Que el mayor bien es pequeño
Y toda la vida es sueño,
Y los sueños, sueños son…
no está haciendo teorías ni definiendo la esencia de la vida, sino condoliéndose desesperadamente de que la vida y sus glorias no sean fuertes y perennes, lo mismo que una roca. Y en este anhelo inagotable de eternidad y de poder, hemos de encontrar una de las categorías de esa fuerza madre de que nos habla Ganivet, pero no como un tesoro, que guardáramos avaramente dentro de nuestras arcas, sino como un imán que desde fuera nos atrae.
Los españoles nos dolemos de que las cosas que más queremos: las amistades, los amores, las honras y los placeres, sean pasajeras e insustanciales. Las rosas se marchitan: la roca, en cambio, que es perenne, sólo nos ofrece su dureza e insensibilidad. La vida se nos presenta en un dilema insoportable: lo que vale no dura; lo que no vale se eterniza. Encerrados en esta alternativa, como Segismundo en su prisión, buscamos una eternidad que nos sea propicia, una roca amorosa, un «eje diamantino». En los grandes momentos de nuestra historia nos lanzamos a realizar el bien en la tierra, buscando la realidad perenne en la verdad y en la virtud. Otras veces, cuando a los períodos épicos siguen los de cansancio, nos recogemos en nuestra fe, y, como Segismundo, nos decimos:
Acudamos a lo eterno
que es la fama vividora,
donde ni duermen las dichas
ni las grandezas reposan.
Pero no siempre logramos mantener nuestra creencia de que son eternos la verdad y el bien, porque no somos ángeles. A veces, el ímpetu de nuestras pasiones o la melancolía que nos inspira la transitoriedad de nuestros bienes, nos hace negar que haya otra eternidad, si acaso, que la de la materia. Y entonces, como en un último reducto, nos refugiamos en lo que podrá llamarse algún día, «el humanismo español», y que sentimos igualmente cuando los sucesos nos son prósperos, que en la adversidad.