Me entregué
Poco después del día feliz de la Primera Comunión empezó la guerra de España. Al padre de Mari Carmen lo mataron. ¡Qué pena tan grande! La madre con sus cinco hijos y la abuela tuvieron que salir de Madrid y llegaron a San Sebastián.
Allí empezó Mari Carmen a ir al colegio y al año siguiente fue interna a otro colegio en un pueblo llamado Zalla (Bilbao). Se aplicaba muchísimo. Era muy obediente, amable y servicial con sus profesoras y compañeras.
En vacaciones volvía muy contenta a reunirse con su madre, su abuela y sus hermanos, pero seguía echando mucho de menos a su padre, aunque Mari Carmen había perdonado a los que le mataron y rezaba siempre por ellos, para que se arrepintieran y pudieran ir al Cielo.
Dios Padre, que llamaste a una vida santa, sellada con el martirio, a tus siervos Antonio Pascual Navarro, José Gómez Llar y demás compañeros sacerdotes, seminaristas, religiosos y seglares de la Diócesis de Cartagena.
Jesús, bendito el vientre que te llevó y benditos los pechos que te amamantaron.
MADRE: Apoyados filialmente en humanidad, nos atrevemos a pedirte la gracia de consagrarnos a ti.
Mari Carmen tenía sólo cinco años cuando su hermano Julio hizo la Primera Comunión. Desde aquel día, la niña preguntaba siempre a su madre: