
Publicado por manuelmartinezcano | Filed under Artículos - Contracorriente
03 lunes Jun 2019
31 viernes May 2019
Posted in Artículos - Contracorriente
Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como el prólogo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensará que ya habita en este mundo el hijo de la perdición de quien habla el Apóstol. En verdad, con semejante osadía, con este desafuero de la virtud de la religión, se cuartea por doquier la piedad, los documentos de la fe revelada son impugnados y se pretende directa y obstinadamente apartar, destruir cualquier relación que medie entre Dios y el hombre. Por el contrario -esta es la señal propia del Anticristo según el mismo Apóstol-, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal punto que -aunque no es capaz de borrar dentro de sí la noción que de Dios tiene-, tras el rechazo de su majestad, se ha consagrado a sí mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. Se sentará en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios.
Efectivamente, nadie en su sano juicio puede dudar de cuál es la batalla que está librando la humanidad contra Dios. Se permite ciertamente el hombre, en abuso de su libertad, violar el derecho y el poder del Creador; sin embargo, la victoria siempre está de la parte de Dios; incluso tanto más inminente es la derrota, cuanto con mayor osadía se alza el hombre esperando el triunfo. Estas advertencias nos hace el mismo Dios en las Escrituras Santas. Pasa por alto, en efecto, los pecados de los hombres, como olvidado de su poder y majestad: pero luego, tras simulada indiferencia, irritado como un borracho lleno de fuerza, romperá la cabeza a sus enemigos para que todos reconozcan que el rey de toda la tierra es Dios y sepan las gentes que no son más que hombres.
Todo esto, venerables hermanos, lo mantenemos y lo esperamos con la fe cierta. Lo cual, sin embargo, no es impedimento para que, cada uno por su parte, también procure hacer madurar la obra de Dios: y eso, no sólo pidiendo con asiduidad: “Álzate, Señor, no prevalezca al hombre” sino -lo que es más importante- con hechos y palabras, abiertamente a la luz del día, afirmando y reivindicando para Dios el supremo dominio sobre los hombres y las demás criaturas, de modo que su derecho a gobernar y su poder reciba culto y sea fielmente observado por todos.
Pío X, encíclica “E Supremi Apostolatus”, 4 de octubre de 1903
31 viernes May 2019
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Monseñor D. Juan Hervás y Benet
Obispo de Ciudad Real
«El luto nacional que guardamos no es tanto el fruto de una disposición legal, cuanto al espontáneo y común sentir de nuestro pueblo que ha ido siguiendo atenta y ansiosamente, día a día, y noche tras noche, la dolorosa enfermedad del Jefe del Estado, como si se tratara de una persona entrañablemente familiar. La figura de Francisco Franco ha entrado ya en la historia encarnando en su persona más de medio siglo de la historia de España”.
Producciones Armada
Tenerife
28 martes May 2019
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Francisco Canals
Esta palabra, “de sentido hondamente catalán” al decir de Menéndez y Pelayo, no sólo se pronuncia en castellano sino que surge de una escuela en la que culmina la castellanización literaria de Cataluña. “Nació entonces en nuestro suelo -nota de Rubió i Lluch- por vez primera desde los días de Boscán, una escuela literaria castellana, que presentó un carácter inconfundible, que la diferenciaba totalmente de las demás regiones españolas. Mas de esta escuela que parecía iba a ser la negación de nuestra propia personalidad, y que iba a realizar la obra de asimilación literaria, que tres siglos no habían podido conseguir, surgió cabalmente nuestro actual Renacimiento, que en rigor no fue más que su continuación lógica”.
El autor de la que llamamos Oda a la Pàtria fue también el fundador de la Biblioteca de Autores Españoles. Lo más prestigioso en la obra de Milà y Fontanals en su investigación sobre la poesía heroico-popular castellana. Toda la generación romántica catalano-balear no sólo fue bilingüe o se expresó exclusivamente en castellano, sino que cuenta entre sus representantes con grandes cultivadores “clasicistas” de la literatura castellana. Tal es el carácter de la Renaixença durante varias décadas; hasta el punto que un exclusivismo lingüístico obligaría lógicamente a excluir de la línea catalanista a todos los iniciadores.
Una palabra de sentido hondamente catalán pronunciada por una escuela que constituía la más intensa asimilación a la cultura castellana, aunque a la vez se diferenciaba en ella con muy definida personalidad. Una cultura “europeísta” y progresiva, elaborada por una juventud que había sentido vivamente los ideales del liberalismo, y que se expresa en un romanticismo de sentido casi exclusivamente restaurador, “escocés” en lo literario y en lo filosófico, tradicionalista también en filosofía y moderado -los románticos catalanes son sin excepción isabelinos- en política. Un movimiento literario medievalista realizado por hombres de formación y de temple “clásico”. Tales son los sutiles y casi misteriosos matices que podemos percibir en la mentalidad de aquella generación. “Todo esto -escribió Maragall- produce aquí el florecer de una ciencia robusta y tímida a la vez, y de un arte y una poesía románticos-juiciosos –entenimentats– tan característicos de nuestra juventud de los años 1840, que da a toda aquella cultura un aire serio y provinciano, un matiz discreto, pero un poco triste; porque la tierra, la verdadera vida de la tierra, no se ha despertado todavía, y así aquella cultura no encuentra su expresión propia y viva”.
Esta misma ausencia de plena raigambre popular y tradicional parece haber sido advertida por Menéndez y Pelayo al referirse al patriarca del renacimiento catalán Rubió y Ors. Hablando de sus poesías dice: “Debe advertirse que en ellas se revela a cada paso la intención de hacer poesía catalana… pero tiene más bien el color general de la poesía romántica francesa y española en que su autor se educó. Víctor Hugo y Zorrilla fueron sus principales maestros… ; conviene fijarnos en un hecho muy curioso y significativo: esta colección de poesías catalanas no presenta imitaciones de ningún poeta catalán, a lo menos de los que han escrito en su lengua nativa. La lengua que en ella se habla sin ser totalmente el catalán de Barcelona, es en suma, un catalán no difícilmente comprensible para todo castellano, aún de los que jamás han puesto su planta en el Principado”. Es tal la complejidad del problema que, después de afirmar nuevamente que “de la antigua literatura catalana, poco o nada ha pasado a la moderna, exceptuando algunos temas de la poesía popular, de que se ha usado y abusado bastante”, viene a atribuir precisamente a esto su vitalidad al decir enseguida que: “La poesía del renacimiento catalán… es poesía enteramente moderna, y a esto debe su vitalidad y su fuerza”.
Pero el propio Menéndez Pelayo varió al parecer su punto de vista al escribir posteriormente, siguiendo a Mariano Aguiló: “La poesía popular salvó a la literatura catalana… y en efecto, sin esta benéfica levadura que hizo a tiempo fermentar la masa, la renaciente poesía se hubiera extraviado por los fáciles senderos de la imitación de los románticos franceses y castellanos, y hubiera sucumbido al poco tiempo amanerada y falta de jugo”.
(VERBO)
28 martes May 2019