Padre Martínez Cano, m.C.R.
*A los discípulos que se marcharon a Emaús, Jesús les dijo: “¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas!”. No seamos necios. Lo que ha enseñado la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, no es reformable.
*Santa Teresa de Jesús, exclamaba: “Ahora, Señor, no se quiere ver. ¡Oh, que mal tan incurable!”. Tan incurable como el de hoy. Ver toda la porquería que corre por los medios de comunicación de nuestros tiempos. Es una enfermedad infernal.
*Eulogio López dice en Hispanidad: “La mujer discreta, la mujer normal, es seria y encantadora, profunda y sencilla”. Y San Pedro Apóstol decía a las mujeres sea: “Vuestra conducta casta y respetuosa. Que vuestro adorno no esté en el exterior: en peinados, joyas y modas, sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de un alma dulce y serena. Esto es precioso ante Dios”. Nosotros añadimos: y ante los hombres.
*“Jesús dijo a los judíos: os aseguro que quien comete pecado es esclavo”. Esclavo de sus pasiones desordenadas, del mundo y del demonio.
*El egoísta, el autosuficiente, el politicazo que quieren cambiarlo todo, son monstruitos. El hombre y la mujer necesitamos a Dios y al prójimo.
*Al enfermo que curó en la piscina de Betesda; Jesús le dijo: “Mira has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor”.
*Es verdad que los propios pecados dan pena y tristeza. ¡Cristo los perdona! En el confesionario y, en casos de urgencia con un acto de contrición.