Padre Martínez Cano, m.C.R.
*¡Oh Jesús, manso y humilde de corazón! Haz mi corazón semejante al tuyo.
*Sin Dios nada. Ni Cielo, ni infierno, ni universo, ni mosquitos, ni hombres, ni mujeres… ¡Están locos, endemoniados! Nacemos neutros y si queremos abortar, abortamos al niño que iba a nacer.
*El apocalipsis de San Juan se cumplirá; es palabra de Dios. Pero los hombres también tienen poder para destruir naciones enteras, que ardan como Sodoma y Gomorra. Basta con pulsar unos botones.
*Contra romanticismo independentistas, la realidad pura. La grandeza de España está en la vida católica. No hay historia más hermosa bajo el sol que la historia de España. Volvamos a la tradición de las Españas, reemprendamos la historia sagrada de España.
*El clamor no cesa: «es ilegal, es inconstitucional». MENTIRAS. San Pío X dijo que, modernistas y democratistas, llegan al grado de perversidad de afirmar que el pueblo es soberano. El único soberano es Cristo Rey. Y todo poder en la tierra, viene de Dios. Que María Santísima nos proteja a todos.
*Llegarán los santos y las santas que necesita la Iglesia, que necesita el mundo; y convertirán a una inmensa y creciente multitud de pecadores y de enemigos de la Iglesia de cristo.
*Dice San Agustín: «Nosotros, en cambio, además de ser cristianos, por lo que habemos de rendir a Dios cuentas de nuestra vida, somos también obispos, por lo que habemos de dar cuentas a Dios del cumplimiento de nuestro misterio». Ayudemos a los obispos con nuestras oraciones y, si fuera necesario, recordándoles sus errores.
*Es verdad que hay que odiar el pecado, pero no al pecador. No odiar, pero si combatir contra los que odian a la iglesia. Antonio Rivera, joven defensor del Alcázar de Toledo, animaba a sus compañeros, gritando: «¡Tirad, pero tirad sin odio!».
No se puede pontificar sobre la misericordia Divina, sin tener en cuenta la justicia Divina. La justicia Divina exige arrepentimiento, confesión y reparación.