- Las elecciones de 1936 y el Frente Popular
Las elecciones que precedieron al establecimiento de un Gobierno de Frente Popular, en febrero de 1936, fueron falseadas por los partidos extremistas; obtuvieron electores por la amenaza y el terror, sea que votaran con ellos, sea que se abstuvieran de votar contra ellos. A pesar de todo, los piulidos de derechas tuvieron más sufragios que los de izquierdas. Entonces recurrieron a los grandes remedios, como la anulación de resultados en ciertas circunscripciones y otras prácticas similares, gracias a las cuales los extremistas obtuvieron el Poder. Una vez instalados, en él, les bastó poco tiempo para extender la anarquía y el caos en el país.
(15-VI1I-1937: «La Revue Belge».)
- Lucha en defensa de Europa
lis la lucha en defensa de Sigue leyendo
Al Ejército no le es lícito sublevarse contra un partido ni contra una Constitución porque no le gusten; pero tiene el deber de levantarse en armas para defender a la Patria cuando está en peligro de muerte.
Luchamos por librar a nuestro pueblo de las influencias del marxismo y del comunismo internacionales, que se introdujeron en nuestro país para hacer de España una sucursal del bolchevismo moscovita. Queremos salvar per esta lucha los valores morales, espirituales, religiosos y artísticos creados por el pueblo español a lo largo de una gloriosa historia, y que constituyen la base de nuestra existencia nacional e individual.
Hemos caminado juntos en momentos mucho más críticos que los actuales y los hemos superado siempre con voluntad integradora, con confianza y, sobre todo, con esa fe y amor a la Patria que nos hacía olvidarnos de todo para mantener a toda costa la unidad. Unidad que significa sentir la convicción de que nada trascendente nos separa, unidad en el propio convencimiento de que todo lo que es importante en la vida de un español o en la Historia de nuestro pueblo nos es vitalmente común. Una misma fe en los destinos de una Patria unida en la riqueza de su diversidad regional, en el afán de perfeccionamiento, sin necesidad de ayudas que no hemos pedido ni vamos a aceptar, de nuestro desarrollo político y en el afán de un desarrollo económico, cultural y, sobre todo, social, que asegure el bienestar de los españoles y afirme su decisión de superar cualquier tipo de tensión que atente contra su propia convivencia.