De Nazareth a Belén hay unos 120 kilómetros que caminan José y María “asentada en una asna”, como dice San Ignacio, cuatro o cinco días. Llegan a Belén y por no haber lugar para ellos en la posada se refugiaron en una cueva, un estable de animales, lleno de inmundicias. Para la Virgen María y san José no había lugar, quizás sí para otros. “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron” dirá más tarde san Juan. “estando allí, se cumplieron los días de su parto, y dio a luz un hijo primogénito y le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre” (Lc. 2, 6-7).
La pobreza de Belén y las riquezas del mundo
18 viernes Dic 2015
Posted in P. Manuel Martínez Cano




