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~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

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Mi frustrado aborto

03 martes Sep 2013

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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aborto, frustrado, misericordia de Dios

Apreciado P. Manuel Martínez Cano mCR:

Un buen amigo, me ha dado la dirección de su blog Contracorriente. Le felicito de corazón por todo lo que publica sobre la guerra de España, Franco, la democracia, los Ejercicios Espirituales, el aborto, etc. He sentido la necesidad de escribirle, explicando mi frustrado aborto. Nunca he escrito en un medio de comunicación, pero he pensado que puedo hacer bien a tantas personas desorientadas que andan por este mundo de Dios.

Esta historia es totalmente verdadera es la historia de mi vida, la historia de mi experiencia.  Supongo que vosotros, alguna vez, habéis hecho hucha para hacer un viaje esperado o para un simple capricho. Mi viaje era el de mi vida y, el dinero era el que estaba intentando ahorrar mi madre, para ella emprender un viaje sin mí y privarme de mi vida. Pero la providencia hizo que mi madre jamás pudiera llegar a reunir el dinero suficiente para abortar, siempre sucedía alguna cosa, algún imprevisto o algo que hacía que no pudiera llegar a tener el dinero para abortarme. Mi madre tenía ya otro hijo.

No conozco a mi padre. Mi hermano y yo somos de padres distintos pero de la misma madre; mi madre no podía sustentarnos y nos dio en adopción. Aquí empezó la misericordia de Dios con nosotros. Porque, niños no deseados, nacieron y fueron a parar a una casa donde aprendieron valores, éticos y morales. Crecimos en la típica familia de la España de antes: familia trabajadora, honrada y con principios y fundamentos católicos en la educación.

Yo crecía sabiendo que era adoptado, pero queriendo a mis padres más que si me hubiesen dado la vida; con mucho respeto y admiración por tratarnos y educarnos mejor que cualquier padre. Tuve una educación cristiana pero como se dice vulgarmente: “Católicos no practicantes”; íbamos a Misa cada muchos domingos y se me enseñaron las típicas oraciones del “Jesusito de mi vida”, el ángel de la guarda y poquito más. Pero de eso el Señor se sirvió para  ir dando fruto a esa siembra. Mi conversión, llegó a los 24 años; al poco tiempo el Señor puso a mi lado a una mujer fantástica, hoy día mi esposa, con la que tengo una niña de 4 añitos, un regalo de Dios.

Un día, revolviendo papeles, cayeron en mis manos los documentos de mi adopción; mi reacción fue entenderlo como una señal de la providencia. Con mucha fe y esperanza empecé mi búsqueda, llame a policía, a registro, tenía el hospital, pero me decían que esos datos no se pueden encontrar y, si se encontraran, no se podían dar. Dios sabrá, pensé, hasta que se me ocurrió abusar de la confianza de una persona y preguntarle si se podía hacer algo. Y esa persona me dijo que lo intentaría. Al día siguiente, recibí un mensaje diciéndome que tenía algo, eran 3 o 4 direcciones de mi madre, y empecé a dudar de encontrarla. Esa misma tarde me presenté en la última dirección, donde supuestamente había vivido mi madre; llamé al interfono, pero nadie me abrió, insistí, pero nada. Mi esposa me esperaba en el coche con mi hija y me decidí a subir a la puerta del piso. Me abrió una vecina y llame al timbre de la puerta. Una voz me preguntó, ¿quién es? Y yo dije sin titubear mi nombre y mi año de nacimiento. Empecé a escuchar lloros y más lloros. Me dijo: espera, espera, ahora te abro. Entré  y me abrazo, yo no sentí nada, era algo surrealista; ella estaba emocionadísima y yo tan frio.

Charlamos durante un rato, subió mi mujer y mi hija le presenté a mi amada familia; le di testimonio de mi fe, ella no podía creerlo. Padecía una enfermedad, cobraba una pensión y no podía trabajar con solo 50 años. Tenía problemas psicológicos y físicos bastante graves. A los días hablé con ella, y me dijo que era un milagro, que ella siempre me había esperado y me contó todos los detalles que arriba he escrito sobre la intención de abortar, y que nos dio en adopción, porque ella no creía que tuviéramos una vida digna con ella, por falta de recursos económicos.

Hubo un tiempo que mi cabeza daba vueltas, perdonaba, pero no olvidaba; entendía pero no comprendía; escuchaba pero no asimilaba; hasta que llegué a la determinación de no entender, ni justificar su actuación, pero tampoco condenarla y sí perdonarla.

A día de hoy mi posición como católico es firme contra el aborto. Mi madre me quiso abortar, pero ahora estoy escribiendo estas líneas; tengo mi familia que me quiere, tengo a mi Dios, tengo la esperanza de vivir en esta tierra, para un día ir al Cielo ¡¡¡Dios mío!!!! Y pensar que la decisión de una persona hubiese cambiado, todo, no hubiese vivido ni amado la vida como la amo.

Hoy he escrito a mi madre y le he dicho: “Yo te he perdonado, DIOS te ha perdonado, solo falta que te perdones tu, el perdón te hará libre, una libertad eterna. Espero que hayas ido a alguna iglesia a rezar. En verdad mi mayor ilusión seria que hablaras con algún sacerdote que te ayudara”.

Ella me ha dicho: “estoy rota, destrozada”. Tiene las marcas de una operación que le hicieron estando yo en su vientre.  Y la de un parto muy difícil. Ella le llama “tu recuerdo, el de mi hijo” y ella me dijo: “tenías todos los números para no nacer, por tres motivos: La intención de aborto, una operación complicada durante el embarazo, y un parto complicadísimo”. Mi madre está muy mal psicológicamente; doy fe, de que el aborto, destroza a una mujer por entero. Ella tiene que acudir al psiquiatra con frecuencia. Por eso le pido a Dios que la sostenga en su misericordia.

Que la mujer que quiera abortar, piense en el derecho a nacer del hijo que vive en su vientre. Es inconcebible y monstruoso matar a otra persona, aunque el Estado permita que legalmente pueda hacerse. Pensemos en los principios humanos, en la lógica humana, ningún animal mata a su propio hijo. Nosotros no somos animales, somos personas. Razonemos y meditemos con el corazón en la mano, quedémonos en silencio, sin música, ni televisión, pensemos también con el corazón. En este mundo no soporta el silencio, se evade; tiene miedo de encontrarse con Dios y quedarse a solas con El en esos momentos y tener que cambiar de vida. La libertad de una persona no se puede justificar haciendo el mal a otra, bajo ningún concepto. La libertad está en el amar a los demás, en respetar y en defender a los más débiles e indefensos.

¡No más leyes injustas, antihumanas y salvajes! A Hitler, lo tenemos como loco, mataba a los niños que no eran de raza aria y a los “defectuosos” Hitler fue un asesino. ¿Qué diferencia hay con la madre que deja asesinar a su propio hijo? ¡Que es su madre!

No se dejen arrastrar por opiniones o modas, ideologías o por la imposición de criterios y políticos aberrantes. PIENSEN POR USTEDES MISMOS, DECIDAN POR USTEDES MISMOS. Todos vamos a ser juzgados por Dios. Y hay una vida de eterna felicidad y otra de eterno sufrimiento.

 

Moisés Inocente Vivo

Todo sin Dios y nada sin Dios

28 miércoles Ago 2013

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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atea, constitucional, democracia, Dios, fernando ledesma, José A.Ferrer Benimeli, materialista, ministro de justicia, moderna, nada, Pascual Salva, PSOEe, sin, todo sin dios, tribunal, x

Con dos meses de retraso, me han llegado las declaraciones de Fernando Ledesma, ex ministro de justicia del POSE, en las que afirma que le unen dos cosas a Pascual Salva, ex presidente del tribunal constitucional: su afición a los toros y la pertenencia de ambos a la masonería. Asimismo, he leído en el libro de José A. Ferrer Benimeli, “La masonería española contemporánea” varios principios masónicos: “La participación del pueblo en el gobierno por medio del sufragio universal, la separación de la Iglesia y el Estado, la secularización de la enseñanza y de la beneficencia etc.”, que son, precisamente, los principios de la “democracia moderna, atea y materialista.

El Papa León Xlll, al principio de su encíclica Humanum Genus, en la que analiza los principios masónicos, afirma: “En nuestros días, todos los que favorecen el campo peor parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia bajo la guía y con el auxilio de la masonería, sociedad extensamente dilatada y firmemente constituida por todas partes. No disimulan ya sus propósitos. Se levantan con suma audacia contra la majestad de Dios. Maquinan abiertamente la ruina de la santa Iglesia con el propósito de despojar enteramente, si pudiesen, a los pueblos cristianos de los beneficios que les ganó Jesucristo nuestro Salvador”

El mismo día que leí las declaraciones del masón Ledesma, leí la carta que monseñor Demetrio Fernández dirige a sus feligreses de Córdoba. Entre otras, afirma: “En  un planteamiento en el que Dios es un estorbo la religión no cabe… ¿Religión en la escuela pública? –Ni hablar, nada de eso. Ni aunque el más del 90% de padres lo pidan para sus hijos. ¿Presencia de lo religioso en la vida pública? –Tampoco, ni aunque el 92% de la población sea bautizada católica”. La democracia moderna es la gran mentira. Los partidos políticos no representan la voluntad del pueblo ¡Cómo se explica que el pueblo español católico en el 92% no quiera la educación católica para sus hijos? El pueblo si quiere. Los que no quieren son los partidos políticos que “representan al pueblo en el parlamento”. Todo sin Dios.

En gallego, “demo”, es demonio. Estamos en el gobierno del demonio: la ateocracia partitocrática. Salía de una parroquia, un hombre que pasaba por delante de la puerta, se me acerca y me dice: “padre, puede usted proporcionarme un rosario. Hace unos días que ha muerto mi madre y ella lo rezaba cada día. Yo no sé rezarlo. Hace años que me separé de la Iglesia católica. Ingresé en una asociación masónica. Allí hablábamos de todo, menos de Jesucristo.”

¡Nada sin Dios! Así lo entendió y lo puso en práctica el generalísimo Francisco Franco Bahamonde. El artículo Tercero de la Ley de Principios del Movimiento Nacional, promulgada el 17 de mayo de 1958, dice: “La Nación española considera como Timbre de honor el acatamiento a la ley de Dios, según la doctrina de la santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única y verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspiró su legislación”. El artículo noveno dice: “El ideal cristiano de la justicia social, reflejado en el Fuero del Trabajo, inspirará la política y las leyes”

El fuero de los españoles, promulgado el 17 de julio de 1945, dice en su artículo sexto: “La profesión y práctica de la Religión Católica, que es la del Estado español, gozará de la protección oficial. El Estado asumirá la protección de la libertad religiosa, que será garantizada por una eficaz tutela jurídica, que a la vez, salvaguarda la moral y el orden público.

El Fuero del trabajo, promulgado el 9 de marzo de 1938 comienza así: “Renovando la tradición católica de justicia social y alto sentido humano que informó la legislación de nuestro pasado, el Estado asume la tarea de garantizar a los españoles, la Patria, el pan y la justicia.” En el artículo segundo dice: “El Estado mantendrá el descanso dominical como condición sagrada de la prestación del trabajo…”

El artículo primero de la Ley de sucesión en la jefatura del Estado, del 26 de julio de 1946, comienza con estas palabras: “España, como unidad política, es un Estado católico, social y representativo, que de acuerdo con su tradición, se declara constituido en Reino”

Todos los españoles, sobre todo los jóvenes, deberían leer las llamadas leyes de Franco: Fuero del Trabajo ( 9 de marzo de 1938); Leu constitutiva de las Cortes(17 de julio de 1945); Ley de referéndum(22 de octubre de 1945); Ley de sucesión en la jefatura del Estado(26 de julio de 1946); Ley de principios del Movimiento Nacional(17 de mayo de 1958); Ley orgánica del Estado(1 de enero de 1967)

 

                                                                                                                                                               P. Manuel Martínez Cano mCR

El llamamiento del rey temporal ayuda a contemplar la vida del rey eternal

28 miércoles Ago 2013

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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eternal, eterno, llamamiento, rey, rey temporal, san ignacio

Con esta meditación, inicia san Ignacio la segunda semana de Ejercicios. Es el fundamento de todas las meditaciones de la vida de nuestro Señor Jesucristo que iremos meditando hasta “la contemplación para alcanzar amor”, con la que el santo termina las cuatro semanas de ejercicios espirituales. Cristo nos llama a seguirle de cerca, a imitarle, a amarle de todo corazón, a compartir sus alegrías y sufrimientos. Nos llama a trabajar para establecer en el mundo su reinado de paz, alegría, gozo, amor.

San Rafael María nos pregunta: “Suponte que estás en tu casa, enfermo, lleno de cuidados atenciones, pero un día vieras pasar debajo de tu ventana a Jesús, seguido de una turba de pecadores, de pobres, de enfermos, de leprosos… Si vieras que Jesús te llamaba y te daba un puesto en su séquito, y te mirase con esos ojos divinos que desprendían amor, ternura y perdón y te dijera: “¿Por qué no me sigues?” ¿Qué harías? ¿Acaso le ibas a responder: Señor, te seguiría si me dieses un enfermero, te seguiría si estuviese sano y fuerte para poderme valer? No, Si hubieras visto la dulzura de los ojos de Jesús te hubieras levantado de tu lecho sin pensar en ti para nada, te hubieras unido a la comitiva de Jesús y le hubieras dicho: Voy, Señor, no me importan mis dolencias, ni la muerte, ni comer ni dormir; si Tú me admites, voy; si Tú quieres puedes sanarme; no me importa que el camino por donde me lleves sea abrupto, difícil y esté lleno de espinas; no me importa si quieres que muera contigo en la cruz, voy Señor, porque eres Tú el que me promete una recompensa eterna, eres Tú el que perdona, el que salva, eres Tú el único que llena mi alma. Ni aun sufrir hasta el fin del mundo, merece la pena de dejar de seguir a Jesús.

La oración preparatoria sea la sólita: “pedir gracia, a Dios nuestro Señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.” No nos cansemos de pedir. Nuestro Señor nos dice: “Pedid y recibiréis”. Una y mil veces, la oración de petición no se ha de dejar nunca, aunque el alma haya alcanzado la perfección, el matrimonio místico.

El primer preámbulo es “composición viendo lugar. Será aquí ver, con la vista imaginativa, sinagogas, villas y castillos, por donde Cristo nuestro Señor predicaba”. Ver y oír a Cristo que nos habla hoy por boca del Sumo Pontífice Francisco, por los obispos en comunión con él, los sacerdotes, religiosos, el director espiritual. Y, sobre todo, que nos habla en la Eucaristía, en el Santísimo Sacramento del altar.” ¡Oh rey mío! ¡Quien supiera ahora representar la majestad que tenéis cuando habláis al alma!” (Sta. Teresa de Jesús).

El segundo preámbulo es: “demandar la gracia que quiero. Será aquí pedir aquí la gracia a Nuestro Señor, para que no sea sordo a su llamamiento, mas presto y diligente para cumplir su santísima voluntad”. Jesús nos llama a cumplir su santísima voluntad. A dejar, de una vez por todas, nuestra mundanizada voluntad, para cumplir siempre y en todo la voluntad de Dios. En la primera semana conocimos que nos apartamos de nuestro fin. San Ignacio nos invita ahora a volver al buen camino para perseverar siempre en él. Con la gracia de Dios y la maternal protección de la Virgen María, conseguiremos imitar a Dios nuestro Señor hasta donde pueden las fuerzas humanas. Cristo cuenta con nosotros para la salvación de las almas, para la nueva evangelización.

“El primer punto es poner delante de mi, un rey humano, elegido de la mano de Dios nuestro Señor, a quien reverencia y obedecen todos los príncipes y todos los hombres cristianos”. Un rey, como san Fernando o una reina como Isabel la castilla que nos llaman, una vez más, a la reconquista de España para Dios. Un hombre de Dios que nos llama a una cruzada contra el aborto y todas las leyes antihumanas y anticristianas de esta democracia agnóstica y atea. Un rey fuerte y valiente, afable y recto que le hace amable y digno de respeto a los suyos y terrible a los enemigos.

“El segundo punto es mirar como este rey habla a todos los suyos, diciendo: “Mi voluntades de conquistar toda la tierra de infieles. Por tanto, quien quisiere venir conmigo ha de ser contento de comer como yo, y así de beber y vestir, etc. Asimismo ha de trabajar conmigo en el día, y vigilar en la noche, etc.; porque así después tenga parte conmigo en la victoria, como ha tenido en los trabajos”

Este rey humano no dice ¡Marchad! ¡Sino venid! Nadie marchara delante de mi ¡seguidme!

El tercer punto, “es considerar que deben responder buenos súbditos, a rey tan liberal y tan humano, y por consiguiente, si alguno no aceptase la petición de tal rey, cuanto seria digno de ser vituperado por todo el mundo y tenido por perverso caballero”, mal militar, soldado cobarde.

San Ignacio no dice nada de la respuesta de los buenos súbditos a la llamada de su rey. La historia nos enseña que la unión de reyes y súbditos católicos han realizado gestas grandiosas en honor de dios y de la patria. Hoy hacen falta jefes de Estado católicos que emprendan grandes campañas en defensa de la verdad y la justicia, a las que corresponderían fieles católicos alistándose para combatir en primera línea. El Papa Francisco, nos ha dicho que tenemos que ser valientes en esta “guerra de Dios”, en la que el diablo y sus sicarios están haciendo grandes maldades.

Que la Virgen Santísima suscite a los hombres y mujeres que, fieles al Magisterio emprenda una nueva cruzada en defensa de los derechos de Dios y de la Iglesia. No seamos sordos a su llamamiento más prestos y diligentes para combatir los nobles combates de la fe por la salvación de las almas.

 

                                                       P. Manuel Martínez Cano mCR

 

Siempre a Contracorriente

20 martes Ago 2013

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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Con bastante retraso he leído la homilía del Santo Padre Francisco del 23 de junio. El Papa afirma rotundamente: “¡Hoy tenemos más mártires que en los primeros siglos! Pero también existe el martirio cotidiano, que no implica la muerte pero es también “perder la vida” por Cristo, cumpliendo con su deber con amor, según la lógica de Jesús, la lógica del don y del sacrificio”. Como era la víspera de san Juan, el Papa dijo que el Bautista “Murió por la causa de la verdad cuando denunció el adulterio de Herodes y Herodías. ¡Cuántas personas pagan un alto precio por su compromiso con la verdad! ¡Cuántos hombres justos prefieren ir contracorriente! ¡No tengáis miedo de ir contracorriente! ¡Sean valientes!”

Nuestro blog nació en septiembre del año pasado Contracorriente. Y seguimos contracorriente: contra el olvido de Dios y el desprecio de su santa ley, el amor a Dios sobre todas las cosas y el fiel cumplimiento de los Mandamientos de la ley de Dios.

Contra la desobediencia al Papa, la fiel obediencia al Vicario de Cristo en la tierra.

Contra la anarquía litúrgica, la fidelidad a las rúbricas y al espíritu de la Iglesia.

Contra la muerte del alma por el pecado mortal, la vida de la gracia santificante que nos diviniza.

Contra la leyenda negra de España e Hispanoamérica, el amor a la patria hasta dar la vida por ella.

Contra la pena de muerte ejecutada en el vientre de las madres de niños inocentes, la pena de muerte para el asesino recalcitrante, si fuese necesario.

Contra la disolución de la familia por el divorcio, la familia católica que reza unida.

Contra el capitalismo salvaje que permite que millones de personas mueran de hambre, la justa distribución de los bienes de la tierra y la limosna.

Contra el pansexualismo denigrante y bestial, la castidad y pureza cristianas.

Contra las modas mundanas y deshonestas, la modestia y el pudor cristiano de la mujer católica.

Contra las diversiones pecaminosas y frívolas, las diversiones sanas y santas.

Contra el hedonismo y las afecciones desordenadas, la vida austera de oración y sacrificio.

Contra las mentiras y las calumnias constantes, la verdad evangélica y el amor al prójimo.

Contra la tristeza morbosa y enfermiza, la alegría de los hijos de Dios y el entusiasmo por la vida.

Contra la indigencia de los pobres que malviven en las calles de Barcelona, más asociaciones católicas como los Jóvenes de San José.

Contra los hijos de las tinieblas y sus infernales proyectos, la luz evangélica de los hijos de María santísima y sus actividades apostólicas.

Contra la ateocracia totalitaria, el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo.

El Sumo Pontífice termina su homilía diciendo: “Que María ayude a hacer siempre nuestra lógica del evangelio, ¡Sean valientes! ¡Vamos adelante!”

 

                                                                                                                                      P. Manuel Martínez Cano mCR

La Conversión de San Pedro

20 martes Ago 2013

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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Simón nació en Betsaida, una aldea campesina y marinera, en la orilla del lago Tiberíades. Vivía con su esposa y se ganaba la vida con la pesca. Es san Juan quien nos narra el primer encuentro de Simón con Jesús: “Andrés halla a su, hermano Simón con Jesús y le dice: hemos hallado al Mesías, que quiere decir Cristo. Le condujo a Jesús que, fijando en él la vista, dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan, tú serás llamado Cefas, que quiere decir Pedro” (JN 1, 41-42).

San Pedro, a la primera llamada de Jesús, deja todo lo que tenía y le sigue. Fogoso,, sencillo, vehemente, fiel, generoso y de gran Corazón, el Señor le promete el primado universal, de la Iglesia. Después de la pesca milagrosa, dijo Jesús a Simón: “No temas, en adelante vas a ser pescador de hombres” (Luc 5, 10); “Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre eta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos y cuanto desatases en la tierra será desatado en los cielos”. (Mt. 16, 18-19).

Presuntuoso y casi infantil, Pedro le dice a Jesús en la última Cena:: “Señor, preparado estoy para ir contigo no sólo a la prisión, sino a la muerte. Jesús le dijo: Yo te aseguro, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme” (Lc. 22,33-34).

Y Pedro fue el único apóstol que defendió con la espada a Jesús en el huerto de Getsemaní. Pero, como los demás discípulos, se acobardó y huyo. Rectificó y siguió a Jesús de lejos. Y tal y como Jesús le anunció, le negó tres veces en la casa del sumo sacerdote (Lucas 22, 54-62). Y al instante cantó el gallo. “Vuelto el Señor, miró a Pedro. Y Pedro se acordó de la palabra del Señor, cuando le dijo: Antes que el gallo cante hoy me negarás tres veces; y saliendo fuera lloro amargamente”. (Luc. 22, 61-62).

En las revelaciones que tuvo la beata Ana Catalina emmerich, transcritas en su obra “la amarga pasión de Cristo”, la Virgen María, pregunto: “simón, que ha sido de Jesús, mi hijo”. Y estas palabras penetraron hasta lo íntimo de su alma, de forma que no pudo resistir su mirada y le dio la espalda retorciéndose las manos; pero María se acercó a él y le dijo con profunda tristeza: “Simón, hijo de Juan, ¿Por qué no me respondes? Entonces Pedro exclamó llorando: “¡Oh María! Tu Hijo está sufriendo más de lo que puedo expresar, no me hables. Ha sido condenado a muerte, yo he renegado de El tres veces”

¡No te negaré!, Pedro mostró su presunción al contradecir al Señor, jactarse de su valentía y anteponerse a los demás: “aunque todos se escandalicen, yo no. Estoy preparado para ir contigo a la cárcel y a la muerte”. No imitemos a Pedro, en su soberbia y presunción. Desconfiemos totalmente de nosotros mismos y, a la vez, confiemos absolutamente en el Señor. Sin la gracia, no podemos nada, pero con la gracia de Dios lo podemos todo, hasta dar la vida por Cristo. Contra presunción, humildad.

Pedro negó al Señor, fue un cobarde, un traidor, no confiemos en vuestras fuerzas o en nuestra inteligencia. Pedro se durmió en el huerto de Getsemaní, a pesar de que el Señor le dijo que velase e hiciese oración. Nunca dejemos nuestra oración, nuestra Adoración Nocturna. Estemos siempre unidos al Señor. Que las cosas de este mundo no nos alejen de nuestras obligaciones para con dios y la Iglesia. No sigamos a Jesús de lejos. No seamos negligentes. Cristo va al calvario por nuestros pecados. Acompañémosle cada día, cada hora, unidos en la oración, el sacrificio, el apostolado.

San Pedro, fue el apóstol que más dones recibió del Señor, hasta le advirtió de su caída y su traición. ¿Cómo es posible que ante la pregunta de una criada le niegue? El, que había dicho que Jesús era el Hijo de Dios. Hay circunstancias en nuestra vida que debemos evitar, si nos ponemos en ocasión de pecado, pecaremos. Como los monjes, religiosos y religiosas tienen sus reglas y constituciones, que deben cumplir para ser santos, todos debemos tener un horario de vida espiritual que nos acerque al Señor y nos separe del mundo.

Pero san Pedro “volvió en si” (Lc. 15, 17) al contemplar la mirada cariñosa y tierna de Jesús. Y sus lágrimas purificaron su corazón. Conversión inmediata sincera y constante por la que siempre fue fiel a su divino Maestro. La Virgen refugio de pecadores y madre de los humildes, oídas las palabras de Pedro, le confortó y le animó para que siguiera firme en la misión que Jesús le había encomendado.

Efectivamente, apenas resucitado, Cristo se le apareció en la ribera del lago de Tiberíades y le confirmo en su misión, sin exigirle más que una triple manifestación de amor: “¿Me amas más que estos?”. “Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas, apacienta mis ovejas”. San Pedro, fue el primer Vicario de Cristo en la tierra, el primer Sumo Pontífice, el primer Papa. Nuestro Rey y Señor, no solo perdona nuestros pecados, también los olvida y nos da la gracia que necesitamos para ser santos, para ser otros Cristos.

Jesús le anunció a Pedro con que muerte iba a Glorificar a Dios. Llego a la capital del imperio romano hacia el año 42. En el 64 Nerón emprendió una gran persecución contra los cristianos. Muchos fueron martirizados y otros huyeron convenciendo a san Pedro que les acompañara. Cuando huía de Roma, se le apareció Cristo con la cruz a cuestas. Pedro dijo “¿Quo Vadis?” Señor ¿A dónde vas? Y Cristo, le contestó: “A Roma para ser crucificado”. Pedro atendió perfectamente, volvió a roma y allí fue crucificado cabeza abajo, donde hoy se alza la gran basílica que lleva su nombre. Era el año 67.

Con San Pedro, Vicario de Cristo, confesemos intrépidamente, hasta la muerte: “tú eres Cristo, el Hijo de Dios Vivo”,¡ ¿Viva Cristo Rey! ¡Viva María Reina!

 

                                                      P. Manuel Martínez Cano mCR

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

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