Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 204, marzo de 1996
El primer paso en el camino de la santidad, es de purificar nuestra alma de toda culpa grave. Sin eso no hay santidad posible. Es la actitud que requiere San Ignacio en la primera manera de humildad, es decir, que aunque me hicieren dueño del mundo entero, aunque me abajaren y sometieren a las mayores injusticias, incluso a la muerte, no deliberar en cometer un pecado mortal. Sigue leyendo



