El Consiliario
* Por muy «sabio» y «poderoso» que sea el político o modernista de turno, nunca aceptaré sus ideas, si racionalmente no convencen ni están al servicio de la verdad y bien del hombre y de la humanidad.
* Para arrancar la fe católica de las almas, comunistas y nacistas, inventaron los gulags, los campos de concentración, las checas, las cámaras de gas… los democratistas usan el voto, el hedonismo, la contracultura.
* Los anacoretas de la primitiva Iglesia hicieron mucha penitencia corporal. Y no estaban equivocados, señores amigos de novedades. Porque el fin de la penitencia corporal es la penitencia espiritual: la humildad, la compunción del corazón, la reforma de vida.
*La democracia quiere un mundo sin Dios. Los católicos tenemos que demostrar en todas partes que somos hijos de Dios. También en política.
*Quien sigue a Cristo, camina bajo una luz que cambia toda su vida.
*Contra Lutero, Hobbes, Spinoza y Locke… nosotros creemos en la posibilidad de una Cristiandad, el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo.
*A los jóvenes de hoy se les debe decir las verdades de siempre. De mentiras están hasta las narices; de opiniones hasta los orejones y del “si pero no”, hasta las neuronas.