El nacimiento de la España moderna 55

Isabel I de Inglaterra
EL TERROR INGLÉS: «La Leyenda Negra de la Inquisición no es solo cosa de los españoles. Aunque la fama de crueldad y asesinatos por cuestiones religiosas la carga España, en Inglaterra hubo casos, como en Irlanda, mucho más sistemáticos y salvajes«.

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA: SOMBRAS, PERO TAMBIÉN LUCES (III) 

En los demás lugares se “apañaron” las cosas

En una palabra, todo los lugares y épocas han conocido hechos inquisitoriales parecidos a la Inquisición española, muchas veces peores. Sin embargo, solamente hay una Leyenda Negra profundamente difundida y enraizada: la de la Inquisición española. Nuestra liturgia actual soluciona las cosas relativas a la Inquisición bíblica, omitiendo en la lectura los textos inquisitoriales del Deuteronomio. Nosotros, los franceses continuamos honrando plenamente a San Luis, que fue, sin embargo, rey de la primera Inquisición europea. Del mismo modo, en Roma se sigue honrando a San Pío V, que fue jefe del Santo Oficio romano, y a San Roberto Belarmino, redactor de la condena en la hoguera de Giordano Bruno, y uno de los que iniciaron el proceso de Galileo. En cuanto a los países protestantes, no cesan de autoproclamarse templos de la tolerancia, rechazando lo que denominan “el fanatismo español”… Cuando, en realidad, sus intolerancias no han dejado de funcionar, ocultas, hasta nuestros días. A modo de ejemplo, invitado en los Estados Unidos por un amigo universitario estadounidense, pudimos constatar que, en la reciente fecha de 1975, aún le estaba prohibido a un católico cursar estudios en la universidad de uno de los más antiguos estados americanos: Rhode lsland

Miguicas 301

MIERCOLES DE CENIZA (Ayuno y abstinencia)

Padre Martínez m.C.R.

* “¿Es que se podría estudia cualquier otro aspecto de la epopeya española sin descubrir, en primer término, su sentido teológico?” (P. Juan Terradas Soler, C.P.C.R.)  

* ¿Has oído hablar alguna vez de Avogadro, Ampère Lavoisier, todos católicos? ¿Has oído hablar de Gassendi, Ricci, Picard, todos ellos sacerdotes? ¿Has oído hablar alguna vez de Malpighi, Fallopius, Schwann, Vesalius Claude Bernard, Müller, Fabre, fundadores pioneros grandes figuras en los varios campos de la Ciencia, y todos ellos católicos?

* Has oído decir alguna vez que un diácono Flavio de Amalfi, inventó el compás magnético y un fraile, Despina, las gafas; y el Papa Silvestre II el reloj de péndulo; y un católico seglar, Gutenberg, los tipos movibles o la imprenta moderna; y que un canónigo, Copérnico afirmó la rotación de la tierra.

* ¿Que cierto católico llamado Colón descubrió nada menos, que América? ¿Y has oído en alguna ocasión que el señor Tal y Cual -pon aquí el nombre de ese periodista, o de ese autor, o de ese tratadista de historia, o de ese profesor- un caballero muy bien conocido en su casa, especialmente a la hora de comer, ha descubierto nada menos que la Iglesia Católica ha sido siempre oscurantista? ¡Qué bonito!

* En el oscuro Medioevo fue la Iglesia Católica la que mantuvo en vida los escasos focos de saber: las abadías de Fuda, Saint-Gall), Cluny; las escuelas de París, Orleans, Cambrai, Chartres.

* La correcta concepción de la ciencia y sus límites, nos dice que el conocimiento científico es muy poco.

* En estos 164 años la Iglesia Católica ha reconocido en Lourdes un total de 70 milagros y casi 7.200 curaciones inexplicables, siempre desde una exhaustiva investigación científica. De hecho, en Lourdes hay una oficina Médica encargada de estudiar estas sanaciones y para ello se utilizan exigentes criterios.

El octavo día 96 – LIBERTAD RELIGIOSA Y DEBERES RELIGIOSOS DE LA SOCIEDAD (I)

«La afirmación de la libertad religiosa no significa que el hombre esté exento de toda obligación en materia religiosa o emancipado de la autoridad de Dios«

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

Declaraciones a “YA” de 24 de noviembre de 1965, durante la etapa última del Concilio Vaticano II. (1)

La declaración sobre libertad religiosa suscita una expectación y una curiosidad que en ciertos ambientes han llegado al apasionamiento. Interesa a hombres de muy varias ideologías, y muchas veces por motivos que no son directamente religiosos, lo que es causa de no pocas confusiones. Toda persona religiosa o fiel a su sentido moral repudia, naturalmente, las utilizaciones del término «libertad», que olvidando su significación positiva, que importa un modo humano de ir en busca del bien, lo rebaja a expresión de una simple irresponsabilidad o a una actitud de indiferentismo o de relativismo subjetivista.

Ciertamente, la declaración está muy lejos de favorecer tal actitud. La penúltima redacción del texto decía: «La afirmación de la libertad religiosa no significa que el hombre esté exento de toda obligación en materia religiosa o emancipado de la autoridad de Dios; porque la libertad religiosa no implica que la persona humana pueda estimar equivalentes lo falso y lo verdadero, o que pueda dispensarse del deber de formarse un juicio verdadero sobre las cosas religiosas, o que pueda determinar a su arbitrio si y cómo y en qué religión quiere servir a Dios”.

Esta misma idea se afirma con otras palabras en el texto definitivo, que refuerza todavía más la obligación de todo hombre respecto de la religión de Cristo, única verdadera y plenamente conforme a la voluntad de Dios. Por libertad religiosa se entiende solamente la inmunidad de coacción exterior en la sociedad civil en lo tocante a la relación con Dios. Subsiste la obligación de conciencia ante Dios y no precisamente ante un Dios interpretado de cualquier manera, sino ante un Dios que se ha revelado en Cristo y habla por la autoridad espiritual de la Iglesia.