El octavo día 93 – DIÁLOGO SOBRE LA LIBERTAD RELIGIOSA, SEGÚN EL CONCILIO VATICANO II (XIII)

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

P.: Esperamos que la libertad religiosa influya para mejorarlas sobre las zonas farisaicas de la comunidad católica nacional, sobre los católicos por comodidad o formularios o porque lo son otros, sobre los que se dicen católicos para alcanzar un puesto o para no perder el que ya tienen, ¿no es así?

R.: Sí. Está usted poniendo el dedo en carne viva y apretándolo en la zona que duele. Ahí duele. Esperamos eso que usted indica; es una parte de las posibles ventajas de la libertad religiosa.

De todos modos, para no incurrir en simplismo, que sería simpático acaso a algunos, pero no conforme a la verdad, si hemos de tratar al final de esta charla del panorama de ventajas o desventajas (no sé) de la libertad religiosa, habría que dar una respuesta más matizada, precisamente porque la libertad no es tan simple y porque las ventajas dependen no sólo de la libertad, sino del uso recto de la libertad. Si puedo atreverme ahora a indicar, un poco precipitadamente, el panorama tal como yo lo veo, diría lo siguiente:

Primero: Es una ventaja, es bueno, reconocer y tutelar en todos los países el máximo de libertad y no restringirla más de lo necesario. Esto por sí mismo, y salvas otras condiciones que después apuntaremos, es un bien, porque es un derecho y porque hace posible o facilita el uso bueno de la libertad. También hace posible el uso malo; pero no se puede hacer posible el bueno sin que a la vez sea posible el malo. He aquí una razón que es ya válida; pero insuficiente.

Segundo: La libertad religiosa, reconocida en el ámbito jurídico, tal como queda diseñado, si se implantase con sinceridad en todo el mundo, podría favorecer las relaciones pacíficas y la concordia entre los hombres y los pueblos en esta fase de la Historia, en la que se multiplican las relaciones y las comunicaciones entre hombres y pueblos de diferentes culturas y diferentes religiones. Es un motivo que aduce el Concilio.

Tercero -y también de esto habla el Concilio-: habiendo por desgracia muchos países que no reconocen la misión divina de la Iglesia, si se logra al menos esta libertad básica (esta especie de reconocimiento igual para todos, sin favorecer siquiera a la religión, como acontece en países de gobiernos agnósticos o ateos), se garantizaría una libertad suficiente para que la Iglesia pueda cumplir con independencia su propia misión.

Hasta aquí he dicho, por tres títulos: «es bueno». Mas ahora comienza el esfuerzo por ser realista. Las ventajas y desventajas de una situación deben estudiarse en conjunto, teniendo en cuenta todos los factores. Y en conjunto (aun considerando las ventajas innegables de desterrar de una sociedad esas lacras del fariseísmo, la superficialidad o la inercia, a las que usted aludía oportunamente hace un momento) el último juicio no se puede dar ahora.

Semillicas 300

SAN JERÓNIMO EMILIANI

Padre Cano, m.C.R.

* Si dejemos la tierra y observamos el universo nuestro asombro seguirá aumentando ante los enormes astros que se desplazan a velocidades fantásticas, con un orden matemáticamente calculado.

* Esta armonía, este orden que observamos en todas las cosas, presupone una sabia organización y una poderosa inteligencia ordenadora. A esta inteligencia ordenadora damos el nombre de Dios.

* Copérnico, eminentísimo astrónomo, dijo: “Si existe una ciencia que eleve el alma del hombre y la remonte a lo alto en medio de la pequeñez de la Tierra, es la Astronomía, pues no se puede contemplar el orden magnífico que gobierna el Universo sin mirar ante sí y en todas las cosas al Creador mismo, fuente de todo bien”.

* La materia está sujeta al principio, de inercia, no puede moverse por sí sola. Sin embargo, todos admiramos la prodigiosa maravilla del variadísimo y ordenadísimo movimiento del universo. Millones de estrellas bolas gigantescas de masas impresionantes van a enormes velocidades por el espacio. La Tierra va a 10.000 Km. por hora y el Sol a 300 Km. por segundo.

* Este movimiento de las estrellas es tan exacto que se puede hacer el almanaque con muchísima anticipación, anunciando el día que ocurrirá un eclipse, la hora, cuánto durará, qué parte de la Luna o del Sol se ocultará, desde que punto de la Tierra será visible, etc…

* Ahora bien, si un coche no se pone en marcha por sí solo, ¿Quién ha puesto en movimiento esos millones de estrellas de masas tan impresionantes? Es el motor inmóvil que ha puesto la fuerza motriz en todas las cosas. Ese motor inmóvil, origen de todo movimiento, es Dios.

* “El diablo anda suelto: Vuelven los “médium”. Pero tranquilo muchacho, Satán solo gana batalla, las guerras las pierde todas” (Hispanidad).

DEFENSA de la HISPANIDAD 10

Ramiro de Maeztu

LA SEPARACIÓN DE AMÉRICA 4

Las ideas del siglo XVIII (1)

Ahora está el espíritu de la Hispanidad medio disuelto, pero subsistente. Se manifiesta de cuando en cuando como sentimiento de solidaridad y aun de comunidad, pero carece de órganos con que expresarse en actos. De otra parte, hay signos de intensificación. Empieza a hacer la crítica de la crítica que contra él se hizo y a cultivar mejor la Historia. La Historia está llamada a transformar nuestros panoramas espirituales y nunca ha carecido de buenos cultivadores en nuestros países. Lo que no tuvimos, salvo el caso único e incierto de Oliveria Martins, fueron hombres cuyas ideas supieran iluminar los hechos y darles su valor y sentido. Hasta ahora, por ejemplo, no se sabía, a pesar de los miles de libros que sobre ello se han escrito, cómo se había producido la separación de los países americanos. Desde el punto de vista español parecía una catástrofe tan inexplicable como las geológicas. Pero hace tiempo que entró en la geología la tendencia a explicarse las transformaciones por causas permanentes, siempre actuales. ¿Y por qué no han de haber separado de su historia a los países americanos las mismas causas que han hecho lo mismo con una parte tan numerosa del pueblo español? Si Castelar, en el más celebrado de sus discursos ha podido decir: «No hay nada más espantoso, más abominable, que aquel gran imperio español que era un sudario que se extendía sobre el planeta», y ello lo había aprendido D. Emilio de otros españoles, ¿por qué no han de ser estos intrépidos fiscales los maestros comunes de españoles e hispanoamericanos? Si todavía hay conferenciantes españoles que propalan por América paparruchas semejantes a las que creía Castelar, ¿por qué no hemos de suponer que, ya en el siglo XVIII, nuestros propios funcionarios, tocados de las pasiones de la Enciclopedia, empezaron a propagarlas? Pues bien, así fue. De España salió la separación de América. La crisis de la Hispanidad se inició en España. Un libro todavía reciente, Los Navíos de la Ilustración, de D. Ramón de Basterra, empezó a transformar el panorama cultural. Basterra se encontró en Venezuela con los papeles de la Compañía Guipuzcuana de Navegación, fundada en 1728, y vio que los barcos del conde Peña Florida y del marqués de Valmediano, de cuya propiedad fueron después partícipes las familias próceres de Venezuela, como los Bolívar, los Toro, Ibarra, La Madrid y Ascanio, llevaban y traían en sus camarotes y bodegas los libros de la Enciclopedia francesa y del siglo XVIII español. Por eso atribuyó Basterra la independencia de América al hecho de haberse criado Bolívar en las ideas de los Amigos del País de aquel tiempo. Su error fue suponer que acaeció solamente en Venezuela lo que ocurría al mismo tiempo en toda la América española y portuguesa, como consecuencia del cambio de ideas que el siglo XVIII trajo a España. Al régimen patriarcal de la Casa de Austria, abandonado en lo económico, escrupuloso en lo espiritual, sucedió bruscamente un ideal nuevo de ilustración, de negocios, de compañías por acciones, de carreteras, de explotación de los recursos naturales. Las Indias dejaron de ser el escenario donde se realizaba un intento evangélico para convertirse en codiciable patrimonio. Pero, ¿no se originó el cambio en España?

Mostacicas 230

Terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Don Manuel

* Junto a nosotros hay otros seres. La existencia del mundo visible también es evidente. Alguien ha tenido que hacer las maravillas de nuestro entorno. Hay quienes afirman que ese alguien es la naturaleza o la materia. A esta objeción responde la ciencia afirmando que la materia no es eterna, que empezó a existir.

* El universo, la naturaleza, no se ha hecho a sí misma, porque ha empezado a existir. Necesariamente, pues, tiene que existir una causa fuera de la naturaleza. que lo ha creado todo. Esta causa es sobrenatural. Y a esta causa sobrenatural es a la que damos el nombre de Dios.

* Alfredo Kastler, Premio Nobel de Física, ha dicho: “La idea de que el mundo, el universo material, se ha creado a sí mismo, me parece absurda. Yo no concibo el mundo sino con un Creador, por consiguiente, Dios. Para un físico un sólo átomo es tan complicado, supone tal inteligencia, que un universo materialista carece de sentido”.

* Observemos ahora al mundo creado. ¿Qué vemos en su conjunto? En el campo microscópico vemos el mundo fascinante de los átomos, las moléculas, los electrones, etc., con unas leyes y reglas que dan la sensación de una inteligente ordenación de todos estos elementos simples.

* Si contemplamos la naturaleza, nos encontramos con uno de los fenómenos más sorprendentes de la creación: la vida, con una complejidad y unas realizaciones muchísimo más admirables que el cerebro electrónico más perfecto construido por el hombre.

* Si de los seres vivientes observamos al hombre, el asombro crece ante la diversidad de sus órganos y de sus funciones. Porque además de todas las características de los seres vivos, tiene la particularidad de sus facultades espirituales la inteligencia y la voluntad, que le hacen ser considerado como el Rey de la creación.

* “Si la tradición religiosa es la tradición fundamental de la sociedad española, si es imposible describir el conjunto de la historia de España si se prescinde delo religioso” (Vázquez de Mella).