Hispanoamérica. La verdad 211

El gran Menéndez Pelayo, que tanto trabajó en la restauración de los valores patrios y que no ha tenido aún sucesor de la envergadura de él, se lamentaba, en el Congreso de Apologética, de Vich, en 1911, de que España contemplara estúpidamente la disipación de su patrimonio tradicional.

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 IV

FORMAS MAS EFICACES DE HACER RAZA Y TRABAJAR POR LA HISPANIDAD (3)

Esto, sin acrimonia. Y haciendo en nombre de España y de la verdad un llamamiento a la fraternidad hispanoamericana, pido a los hermanos de América que eliminen, sin piedad, de la circulación literaria todo lo que denigre sin razón a mi Patria; que depuren los textos de historia de sus centros de enseñanza; que borren de sus himnos nacionales—ya sé que lo ha hecho la República Argentina—todo concepto de tiranía que la vieja Metrópoli ejerciera en estas tierras y que no tiene razón de ser sino en momentos de exaltación patriótica, que ya debieron pasar con el logro de la independencia política. A los españoles les digo que aprendan de los mismos extranjeros, que están ya de vuelta y han desmentido la fábula de nuestra barbarie. Y a los extranjeros que puedan oírme, que si dan crédito a las exageraciones del Obispo de Chiapa, no repudien los testigos de descargo, ni cierren los ojos a esta luz de civilización que al conjuro de España se levantó y brilla hoy radiante en esta tierra bendita de América. Y, a lo menos, que paguen con la admiración nuestra paciencia, porque ningún país del mundo hubiese consentido, como España, vivir cuatro siglos abrumada por la calumnia.

Destruido el prejuicio de las falsas historias, hay que revalorizar el espíritu netamente español en las Américas.

Lo digo con pena, pero no diré más que lo que está en el fondo de nuestro pensamiento en estos momentos: España está despreciada ante el mundo, y es inútil pedir paso libre a la hispanidad si España no puede llenar honrosamente su misión. El gran Menéndez Pelayo, que tanto trabajó en la restauración de los valores patrios y que no ha tenido aún sucesor de la envergadura de él, se lamentaba, en el Congreso de Apologética, de Vich, en 1911, de que España contemplara estúpidamente la disipación de su patrimonio tradicional. Más que disiparlo, lo que ha hecho España es dejarlo abandonado; que el ser y el valer de una gran nación no se ha venta en unos lustros de incomprensión de sus hijos. Dios nos ha deparado coyunturas históricas, hasta en lo que va de siglo XX, en que cualquier nación hubiese podido dar un aletazo por encima del peñascal que cayó sobre Europa y que arruinó al mundo, y las hemos desaprovechado. Más aún: cuando los pueblos europeos empiezan a resurgir de sus ruinas, nosotros hemos cometido la locura de entrar en el mar agitado de una revolución que pudo ser una esperanza, pero que de hecho ha sido la vorágine en que pueden hundirse los valores más sustantivos de nuestra Historia: el sentido religioso, el de justicia que Sobre él se asienta, la cultura integral, desde la que se ocupa en las altas especulaciones de la filosofía hasta las ciencias aplicadas que dan a los pueblos lustre y provecho; el culto a la autoridad por los de abajo y el sentido de paternidad en los de arriba; la hidalguía, la fidelidad, todo aquello, en fin, que constituyó el patrimonio espiritual de España en los siglos pasados.

Todo esto debemos revalorizarlo, no sólo sacando de los viejos arcones de nuestra Historia los altísimos ejemplos que podemos ofrecer al mundo, sino trabajando con inteligente abnegación sobre nuestro espíritu nacional para desentumecerlo y devolverle el uso de su fuerza y de sus aptitudes y virtudes históricas, sin dejar de incorporarnos todo lo legítimo de las corrientes que de fuera nos lleguen. Los tiempos son propicios para ello, a pesar de la dispersión de nuestras energías al salir de la corriente de nuestra Historia, y a pesar de que nuestro esfuerzo mental se prodiga estérilmente en el complicado juego de la vida moderna, en los escarceos de la baja política, en la hoja diaria voraz y en los temas múltiples y triviales que plantea la curiosidad insana del espíritu.

Mostacicas 212

San Francisco de Asís, abrazado a Jesús Crucificado

Don Manuel

* Los santos son nuestros amigos del Cielo.

* No seamos temerarios. Dios no nos puede salvar sin nuestra colaboración.

* No seamos esclavos de nuestros errores. Reparemos y vivamos en la Verdad.

* No hay que modernizar el mundo. Tenemos el sagrado deber de evangelizarlo.

* Hay personas que nunca piden perdón. Peor para ellas. La humildad fortalece la personalidad.

* Santa Teresa del Niño Jesús es la patrona de los misiones -nunca salió de su convento- ¡Jesús hazme misionera desde mi casa! ¡Jesús hazme misionero desde mi trabajo!

Dominicas 204

Unión matrimonial de San José y la Virgen María

El Párroco

* «Todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen» (1ª Corintios 6, 12).

* Es doctrina católica que tenemos la obligación de desobedecer a las leyes contrarias a Dios y al bien común.

* «La Santa Eucaristía es la continuación de la encarnación de Cristo sobre la tierra» (Santa Teresa de Calcuta).

* El motivo formal de mi matrimonio tiene que ser sobrenatural. Los divorcios aumenten en todo el mundo. Creían que el matrimonio es sexualidad.

* «Era tan hermosa la Iglesia mía, que jamás podré decir mi cantar la alegría, la grandeza y la perfección que en tu seno se encierra» (Trinidad Sánchez Moreno).

* Oigo muy ha menudo que vivimos en un mundo descristianizado y materializado. Aún queda católicos que siguen firmes en la fe, hacen oración y apostolado para la salvación de las almas.

* «Alaba los trabajos, gastos y sacrificios llevados a cabo para atraer «a gran número de infieles de las falaces tinieblas de los ídolos a la verdadera luz de la fe ortodoxa». Así mismo, encomia la erección, en los territorios descubiertos, de muchas iglesias metropolitanas, catedralicias y otras, para gloria del nombre de Jesucristo» (Adriano VI).

Madre de Dios en Zarvanytsia – UCRANIA

Como lugar de peregrinación conocido como un “Lugar de disrupción”, el santuario de Zarvanytsia en el oeste de Ucrania ha estado a la altura de su nombre a lo largo de los siglos. Desde el sueño interrumpido en que la Virgen María se apareció a un monje —suceso que dio nombre al lugar— hasta el intento soviético de erradicar la fe y la práctica católica, Zarvanytsia ha visto mucha disrupción.

La iglesia de la Madre de Dios en Zarvanytsia, que se construyó en 2000, fue designada basílica menor el 30 de junio de 2019, un testimonio de la única cosa que ha permanecido sin interrumpir: la fe que ha guiado a los ucranianos durante más de mil años. Un representante papal visitó los terrenos en expansión de Zarvanytsia a finales de junio de 2019 para realizar la designación oficial.

El santuario se encuentra cerca de la ciudad de Terebovlia en el óblast o región de Ternopil, a unas tres horas en coche del sureste de Lviv, a través de los campos de tierra fértil y oscura que han dado a Ucrania el apodo de “la cesta de pan de Europa”.

El papa San Juan Pablo II no llegó a visitar Zarvanytsia cuando fue a Ucrania en 2001, pero sí solicitó que le acercaran el milagroso icono de este lugar durante su visita a la capital, Kiev.

En 1240, desde esta misma capital, un monje huyó ante la invasión de los mongoles que destruyeron la ciudad. Herido y agotado por el viaje de unos 500 kilómetros, el monje anónimo encontró un manantial cerca del río Strypa y se detuvo a refrescarse. Se acostó a descansar pero la Virgen María se le apareció en un sueño. Tras salir de su sueño interrumpido, encontró un icono de María y el Niño Jesús en sus brazos. El monje se lavó en las aguas del manantial y se percató de que sus heridas se curaron. Lleno de gratitud, construyó una capilla en la que rezó ante el icono.

Pronto, se estableció una población y corrió la voz sobre el manantial milagroso. Desde entonces, muchos peregrinos han sido curados después de rezar ante la imagen y de consumir el agua del pozo.

Según el libro Ukrainian Greek Catholic Church: First steps. Confession of Faith. Revival (“Iglesia católica griega ucraniana: primeros pasos. Confesión y fe. Renacimiento”, en inglés), turcos y tártaros quemaron aquí un monasterio en el siglo XVII. El icono sobrevivió y fue trasladado a una iglesia nueva de madera construida en el centro del pueblo.

En 1754, esa iglesia ardió también y, el mismo año, la iglesia de la Sagrada Trinidad se construyó cerca de la anterior y se enclaustró el icono ahí.

En 1922, se estableció en el lugar un monasterio estudita. Su primer hegúmeno (o abad) fue el padre Klementiy Sheptystsky, hermano del duradero líder de la Iglesia greco-católica ucraniana, el metropolitano Andrey Sheptytsky, que falleció en 1944.

Ese mismo año, cuando Ucrania se convirtió en parte de la Unión Soviética, la iglesia de madera del monasterio se incendió. El monasterio en sí fue destruido dos años después, igual que una capilla en 1961. La Iglesia greco-católica ucraniana fue ilegalizada en 1946, pero el monasterio continuó funcionando en la clandestinidad.

Durante la era soviética, las autoridades bloqueaban los caminos que conducían a Zarvanytsia en los días santos principales para evitar que los peregrinos acudieran al santuario. El manantial milagroso fue rodeado de alambre de espino.

“El KGB solía verter diésel en el pozo”, contaba a este reportero durante una visita a principios de mayo de 2019 el padre Andriy Shalai, antiguo capellán militar.

Sin embargo, los habitantes locales escondieron el icono (igual que hicieron los monjes) y celebraban Divinas Liturgias secretas en sus casas o en el bosque. En 1975, el padre Vasyl Semeniuk (que ahora es metropolitano de la archieparquía de Ternopil-Zboriv) fue designado sacerdote responsable de esta área. También era el director del seminario clandestino aquí.

“Y luego fue a visitar Lourdes por primera vez y dijo ‘Tengo que construir aquí algo así’”, contó el padre Shalai.

Ciertamente, Zarvanytsia ha sido apodado “el Lourdes de Ucrania”.

En 1988, cuando la Iglesia greco-católica ucraniana emergió de la clandestinidad, los habitantes locales presentaron a la iglesia de la Sagrada Trinidad el icono tan largo tiempo oculto. Al año siguiente, el padre Semeniuk y otros sacerdotes celebraron la Divina Liturgia abiertamente en la iglesia local por primera vez en 50 años. La capilla cerca del manantial fue reconstruida y la iglesia destruida fue renovada. Una gran capilla se erigió donde se celebra la liturgia para grandes peregrinaciones. Se revitalizó un centro de peregrinos y se construyeron un hostal para peregrinos, un escenario para conciertos al exterior y un gran edificio para retiros. El edificio del monasterio estudita fue reconstruido, además de la iglesia monástica.

Antes de convertirse en arzobispo mayor de la Iglesia greco-católica ucraniana, el cardenal Lubomyr Husar consagró la iglesia de la Madre de Dios en 2000. Su sucesor, el arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk, consagró en agosto de 2018 un complejo de la Tierra Santa con copias del Santo Sepulcro, el Gólgota, el Huerto de los Olivos, la Escalera Santa y la Torre de David.

El mismo arzobispo Shevchuk dijo en dicha ocasión: “Este es el lugar que el Mismo Señor escogió a través de Su Madre Inmaculada como lugar de reunión con el pueblo ucraniano”.