Franco en Directo 59

Francisco Franco - MilitarLa batalla del Ebro, victoria de todo el pueblo contra la decadencia nacional. El encuentro de España con sí misma

Al pasar por estas riberas del Ebro camino de Tortosa y recorrer las tierras de Gandesa, con su disputado vértice Gaeta; las sierras de Pandols y de Caballs, y sus viñedos y olivares, regados por la sangre de tantos españoles, reviví la emoción de aquellos días en los que libramos la batalla más trascendente de nuestra guerra, ya que en ella se decidió para siempre la unidad entre las tierras y los hombres de España.

No constituyó el triunfo de un bando, sino la victoria de toda la Nación; representó el término de una larga etapa de decadencia, el cambio completo a una nueva era de resurgimiento de la Patria, lo que en la razón o en el error todos los españoles ansiaban. Sobre ella se levantaron estos veintisiete años de paz y de resurgimiento. Por eso hemos de agradecer a Sigue leyendo

Comunión frecuente

Aldobrando Vals

Jesucristo dando la Comunión a gente arrodilladaJuanjo Romero ha llamado la atención sobre las “Cartas de JRR Tolkien” y, en concreto, sobre la dirigida a su hijo Michael a finales de 1963. Tiempos también agitados, como los actuales, y en los que Michael habla de fe debilitada debido al escándalo provocado por la actuación de varios clérigos.

La respuesta de Tolkien a su hijo es entrañable y firme a la vez. Y sobre todo propone una solución: la comunión frecuente. Escribe el autor de El Señor de los Anillos:

“Creo que soy tan sensible como tú (o cualquier otro cristiano) a los «escándalos», tanto del clero como de los laicos. He sufrido mucho en mi vida por causa de sacerdotes estúpidos, cansados, obnubilados y aun malvados; pero ahora sé lo bastante de mí como para ser consciente de que no debo abandonar la Iglesia (que para mí significaría abandonar la alianza con Nuestro Señor) por ninguno de esos motivos: debería abandonarla porque no creo o ya no creería aun cuando nunca hubiera conocido a nadie de las órdenes que no fuera sabio y santo a la vez. Negaría el Santísimo Sacramento, es decir: llamaría a Dios un fraude en su propia cara.

Si Él fuera un fraude y los Evangelios fraudulentos, es decir, episodios seleccionados con mala intención de un loco megalómano (que es la única alternativa), en ese caso, por supuesto, el espectáculo exhibido por la Iglesia (en el sentido del clero) en la historia y en la actualidad es una simple prueba de un fraude gigantesco. Pero si no, este espectáculo es, ¡ay!, sólo lo que era de esperar: empezó antes de la primera Pascua y no afecta a la fe en absoluto, excepto en cuanto podemos y debemos estar muy apenados. Pero deberíamos apenarnos por Nuestro Señor, identificándonos con los escandalizadores, no los santos, sin clamar que no podemos «tolerar» a Judas Iscariote, o aun al absurdo y cobarde Simón Pedro o a las tontas mujeres como la madre de Santiago, que trató de poner a sus hijos por delante (…).

La única cura para el debilitamiento de la fe es la comunión. Aunque siempre es Él mismo, perfecto y completo e inviolable, el Santísimo Sacramento no opera del todo y de una vez en ninguno de nosotros. Como el acto de fe, debe ser continuo y acrecentarse por el ejercicio. La frecuencia tiene los más altos efectos. Siete veces a la semana resulta más nutritivo que siete veces con intervalos. También puedo recomendar esto como ejercicio (demasiado fácil es, ¡ay!, encontrar oportunidad para ello): toma la comunión en circunstancias que resulten adversas a tu gusto. Elige a un sacerdote gangoso o charlatán o a un fraile orgulloso y vulgar; y una iglesia llena de los burgueses habituales, niños de mal comportamiento -de los que claman ser producto de las escuelas católicas, que en el momento de abrirse el tabernáculo, se sientan y bostezan-, jovencitos sucios y con el cuello de la camisa abierto, mujeres de pantalones con los cabellos a la vez descuidados y descubiertos. Ve a tomar la comunión con ellos (y reza por ellos). Será lo mismo (o aún mejor) que una misa dicha hermosamente por un hombre visiblemente virtuoso, y compartida por unas pocas personas devotas y decorosas”.

Ciencia, homosexualidad y esperanza (8)

Fines de la terapia

La Misericordia de Dios - es infinitaAquellos que sostienen que el cambio de orientación sexual es imposible, generalmente definen el cambio como la liberación total y permanente de toda conducta homosexual, de fantasías o de atracción en una persona que había sido anteriormente homosexual en su conducta o su inclinación. (Tripp 1971-83) Aun cuando el cambio sea definido en esta forma extrema, la afirmación no es cierta. Numerosos estudios reportan casos de cambio total. (Goetz 1997-84).

Aquellos que niegan la posibilidad de un cambio total, admiten que cambio en el comportamiento es posible (Coleman 1978-85; Herron 1982-86) y que personas que han estado envueltas sexualmente con ambos sexos parecen más capaces de cambiar. (Acosta 1975-87) Al leer cuidadosamente los artículos de aquellos que se oponen a la terapia de cambio, revela que los autores ven tal terapia como no ética (Davison 1982-88; Gittings 1973-89) lo hacen así porque en su opinión esa terapia es opresiva contra aquellos que no quieren cambiar (Begelman 1975-90; 1977-91; Murphy 1992-92; Sleek 1997-93; Smith 1988-94) y ven a aquellas personas atraídas por el mismo sexo que expresan el deseo de cambiar como víctimas de opresión social o religiosa. (Begelman 1977-95; Silverstein 1972-96).

Debe notarse que casi sin excepción, aquellos que consideran la terapia como contraria a la ética, también rechazan la abstinencia de actividad sexual extramatrimonial, como una meta mínima (Barrett 1996-97) y entre los terapeutas que aceptan los actos homosexuales como normales, son muchos los que no encuentran nada malo en la infidelidad dentro de relaciones comprometidas (Nelson 1982-98), contactos sexuales anónimos, promiscuidad general, auto-erotismo (Saghir 1973), sadomasoquismo, y varias parafilias. Algunos llegan a propiciar la reducción de restricciones sobre relaciones sexuales entre adultos y menores (Mirkin 1999-99) o niegan el impacto psicológico negativo del abuso sexual de niños. (Rind 1998, Smith 1988-100).

Algunos de los que consideran la terapia como no ética también disputan las teorías establecidas de desarrollo infantil (Davison 1982-101; Menvielle 1998-102) Ellos tienden a culpar de opresión social a los problemas innegables que sufren los adolescentes y adultos homosexuales activos. Todas las conclusiones de las investigaciones tienen que ser evaluadas teniendo en cuenta la parcialidad de los investigadores, lo que afecta sus resultados. Cuando la investigación está impregnada de una agenda política reconocida, su valor está muy severamente limitado.

Declaración sobre la homosexualidad de la Asociación Médica Católica

Chispicas 213

Padre Martínez Cano, m.C.R.

Cátedra de San Pedro Apóstol* El fin último del democratismo no es el bienestar material como dicen. Es la práctica de los siete pecados capitales que llevan a muchos al infierno. Sufrimientos eternos.

* «En el espíritu manteneos ardientes. Servir constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; estar firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración». (Romanos 12, 9-12).

* Se me acerca una niña de seis años y hablamos. De todo un poco. Me pregunta cuántos años tengo. Le contesto y exclama ¡Cuántos! Y sigue con esta pregunta: ¿Dios cuántos años tiene?

* Los posmodernistas son muy antiguos. Son epícuros. Dicen que la felicidad está en la autonomía. El hombre no debe someterse a ninguna ley. Vivir de caprichos, del hedonismo, del vicio.

* Cada día hay preguntas más sorprendentes ¿Hay algún Papa en el infierno? Pues no lo sé, solamente sabemos que están en el Cielo los papas canonizados por la Iglesia. Seguro que hay más