Fines de la terapia

La Misericordia de Dios - es infinitaAquellos que sostienen que el cambio de orientación sexual es imposible, generalmente definen el cambio como la liberación total y permanente de toda conducta homosexual, de fantasías o de atracción en una persona que había sido anteriormente homosexual en su conducta o su inclinación. (Tripp 1971-83) Aun cuando el cambio sea definido en esta forma extrema, la afirmación no es cierta. Numerosos estudios reportan casos de cambio total. (Goetz 1997-84).

Aquellos que niegan la posibilidad de un cambio total, admiten que cambio en el comportamiento es posible (Coleman 1978-85; Herron 1982-86) y que personas que han estado envueltas sexualmente con ambos sexos parecen más capaces de cambiar. (Acosta 1975-87) Al leer cuidadosamente los artículos de aquellos que se oponen a la terapia de cambio, revela que los autores ven tal terapia como no ética (Davison 1982-88; Gittings 1973-89) lo hacen así porque en su opinión esa terapia es opresiva contra aquellos que no quieren cambiar (Begelman 1975-90; 1977-91; Murphy 1992-92; Sleek 1997-93; Smith 1988-94) y ven a aquellas personas atraídas por el mismo sexo que expresan el deseo de cambiar como víctimas de opresión social o religiosa. (Begelman 1977-95; Silverstein 1972-96).

Debe notarse que casi sin excepción, aquellos que consideran la terapia como contraria a la ética, también rechazan la abstinencia de actividad sexual extramatrimonial, como una meta mínima (Barrett 1996-97) y entre los terapeutas que aceptan los actos homosexuales como normales, son muchos los que no encuentran nada malo en la infidelidad dentro de relaciones comprometidas (Nelson 1982-98), contactos sexuales anónimos, promiscuidad general, auto-erotismo (Saghir 1973), sadomasoquismo, y varias parafilias. Algunos llegan a propiciar la reducción de restricciones sobre relaciones sexuales entre adultos y menores (Mirkin 1999-99) o niegan el impacto psicológico negativo del abuso sexual de niños. (Rind 1998, Smith 1988-100).

Algunos de los que consideran la terapia como no ética también disputan las teorías establecidas de desarrollo infantil (Davison 1982-101; Menvielle 1998-102) Ellos tienden a culpar de opresión social a los problemas innegables que sufren los adolescentes y adultos homosexuales activos. Todas las conclusiones de las investigaciones tienen que ser evaluadas teniendo en cuenta la parcialidad de los investigadores, lo que afecta sus resultados. Cuando la investigación está impregnada de una agenda política reconocida, su valor está muy severamente limitado.

Declaración sobre la homosexualidad de la Asociación Médica Católica