El cadáver de España

Juan Manuel de Prada

visión de san ignacioEl vaticinio de Menéndez Pelayo se cumple implacablemente: la unidad histórica de España se fraguó sobre la fe compartida; y el día en que esa fe “acabe de perderse, España volverá a los reinos de taifas”. Es un vaticinio que repiten otros hombres clarividentes: Unamuno nos advertía que la comunidad del pueblo sólo podía lograrla la religión; y que sin religión sólo hay “la liga aparente de la aglomeración”; y Chesterton diagnosticaba que “hemos perdido nuestros instintos nacionales porque hemos perdido la idea de aquel cristianismo que dio origen a las naciones”.

La Hispania romana, habitada por hombres de razas diversas y costumbres muy diferentes, estaba llamada fatalmente a enfangarse en un hormiguero de batalla tribales. Pero el fundente de la fe la salvó de este destino natural de disgregación, convirtiendo lo que sólo era un mogollón de gentes en una auténtica comunidad, ordenada hacia el bien común. Postergar el bien sectario o egoísta sólo puede lograrse mediante una vida virtuosa alimentada por un motor espiritual. De lo contrario, sobreviene lo que San Agustín llamaba “el tedio de la virtud”, que es la causa última del agostamiento y extinción de todas las civilizaciones a lo largo de la Historia. Las “invasiones bárbaras” son cuentos con los que engañan a los niños en la escuela para escamotearles esta verdad terrible: es el tedio de la virtud lo que aniquila las sociedades y descompone las naciones. Y ese tedio deja virtud empieza cuando muere la fe religiosa.

Todas las filosofías falsas y sus fulanas predilectas, las ideologías, han pretendido fundar la sociedad sobre el tedio de la virtud, suplantando la unidad de las naciones por la liga aparente de la aglomeración. Tal quimera voluntarista es la que pretendieron primero las monarquías absolutas, mediante la construcción de un leviatán hobbesiano, y después las democracias, mediante la creación artificiosa de una “voluntad general”, o los llamados totalitarismos, con los engendros de las supremacías raciales o las dictaduras del proletariado. Sólo hay una voluntad que puede mantener a los pueblos unidos, que es la voluntad de Dios; y todo lo demás son tediosos avatares de la torre de Babel, patéticos esfuerzos por mantener una liga aparente que acaban degenerando en discordia y rebatiña, porque -como nos recordaba Foxá- nadie entrega su vida por la democracia (ni por el absolutismo, ni por la dictadura del proletariado), pues sería tanto como entregarla por el sistema métrico decimal. Al tedio de la virtud se le puede pedir que haga postureo patriotero; pero no se le puede pedir que sea heroico como el marido que lucha por su esposa, como el padre que lucha por sus hijos, como el creyente que lucha por su Dios. Cataluña pudo abrazarse en amor y dolor con los demás pueblos de España mientras la fe compartida alumbró a Raimundo de Peñafort y Antonio María Claret, a Jaime Balmes y Antonio Gaudí, a Jacinto Verdaguer y Joan Maragall. Y los demás pueblos de España pudieron abrazarse a Cataluña mientras la fe compartida alumbró el genio de Cervantes (que no se entiende sin Barcelona) o de San Ignacio (que no se entiende sin Manresa o Montserrat). Y cuando esa fe compartida se extinguió nuestra unión se volvió resudada y maloliente como un gurruño de calcetines usados, que sólo sirven para condecorar un cuadro horrendo de Tapies. Las uniones en las que falta el fundente de la fe están muertas como un cuadro de Tapies; y no pueden detener su descomposición. A ese cadáver, como al de Lázaro, sólo podrá resucitarlo un Dios que sabe cómo salir de la tumba. Hasta que llegue ese día, nuestro destino será el de los reinos de taifas. Todo lo demás son milongas.

(ABC, 13 de noviembre de 2017)

Semillicas 171

Padre Cano, m.C.R.

virgen maría* Los malos pastores son la causa de la confusión y el lío mental de muchos fieles.

* El llamado «Retorno a las fuentes», ha sido el retorno a la barbarie, a la ley del que más grita.

* Siempre hubo cambios climáticos. El de ahora lo ha inventado Satanás y sus secuaces le adoran.

* Pensamos demasiado en nuestro bien, le damos mil vueltas. Pensemos que Dios, nuestro Padre, quiere nuestro bien. Y en paz.

* María y Tano un amigo que nació en Lugo, hace muchos años me dijo que «democracia» en gallego es gobierno del demonio.

* Las pasiones desordenadas, interpretan las palabras y acontecimientos desordenadamente, falsamente. Cuidado con las críticas.

Hispanoamérica. La verdad 100

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (20)

Devoción eucarística de los fundadores de las Américas

catedral huancavelica - perúPiedad eucarística de conquistadores que, en pocos decenios, cubrió América de templos señoriales y de sagrarios riquísimos, fieles custodios de artísticos vasos sagrados, preciados ostensorios e imágenes y pinturas sacramentales. Piedad eucarística de una civilización, creadora de monumentos inapreciables, que han sido la admiración de los siglos posteriores. Quienes desapasionadamente contemplan hoy las producciones de aquellas épocas, a la vista de tanta magnificencia habrán de confesar que la generación que realizó obras de tanta envergadura artística, de tan relevante mérito, necesariamente iba animada de un alto espíritu civilizador y cristiano. Si el afán explotador y lucrativo hubiera dominado a los hombres de la conquista, las tierras de América no podrían ofrecer a nuestros ojos sino restos de factorías, defendidas por bastiones y ciudadelas formidables, y unidas entre sí por estratégicas vías que facilitarán el transporte de los productos “coloniales”. En lugar de esas obras de lucro y guerra, América ha conservado, como precioso tesoro, obras de paz y de justicia.

“Bajo el azul cielo peruano, desde las grandes ciudades a las humildes aldeas, la divina Eucaristía dominó soberana por la abundancia de iglesias, por el número de sacerdotes y religiosos, por el sagrado esplendor de arte que brilla en tabernáculos, ciborios y ostensorios, que aún hoy día son la admiración de los visitantes” (198).

(198). Son muchos los viajeros que “descubren” América —y a través de ella, la misión civilizadora de España— cuando penetran en aquellas tierras repletas de monumentos y obras de arte coloniales. Recordemos, a este propósito, la impresión reciente de un sacerdote francés amigo: “En un viaje que me llevó a través de Bolivia y las cordilleras peruanas hasta la hermosa ciudad de Lima, capital del Virreinato, en tiempo de la colonización española, no pude menos de entusiasmarme por la prodigiosa obra colonizadora y cristianizadora realizada por España en medio de dificultades inauditas” (La tradición, núm. 18-19, revista mensual publicada en Salta, Argentina).

Y últimamente todavía, oíamos al P. Ricardo Lombardi S. J., gran promotor en Italia y en otros muchos países del apostolado “Por un mundo mejor”, confesar ante los micrófonos de Radio Nacional de España: “Cuando en mis viajes por América he visto la obra realizada allí por España, he comprendido vuestra gran misión histórica” (Novenario del Amor, cuarto día, La unión de los ciudadanos. 30-V-1960).

(Radiomensaje al II Congreso Eucarístico Nacional del Perú, celebrado en Arequipa, 17-X-1940.)

Mostacicas 101

Don Manuel

san raimundo de peñafort* Las democracias actuales son manipulaciones de las personas.

* El diálogo que no busca la verdad, que odia la verdad, es satánico

* Si eres hijo de Dios, eres hijo de la Santísima Virgen María. ¡Hermanos de Jesús!

* Todos queremos ser felices, vivir alegres. No puede ser, sino rechazamos el pecado.

* Quien no defiende los derechos de Dios no puede ser misericordioso con el prójimo.

* Las llamadas libertades democráticas son pecados que esclavizan a las personas.

* Dios nos da cosas estupendas en la tierra continuamente. ¿Que nos prepara en la vida eterna?

* Ya lo he dicho otras veces. Los que luchan para hacer una «nueva iglesia», están endemoniados.