Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (20)

Devoción eucarística de los fundadores de las Américas

catedral huancavelica - perúPiedad eucarística de conquistadores que, en pocos decenios, cubrió América de templos señoriales y de sagrarios riquísimos, fieles custodios de artísticos vasos sagrados, preciados ostensorios e imágenes y pinturas sacramentales. Piedad eucarística de una civilización, creadora de monumentos inapreciables, que han sido la admiración de los siglos posteriores. Quienes desapasionadamente contemplan hoy las producciones de aquellas épocas, a la vista de tanta magnificencia habrán de confesar que la generación que realizó obras de tanta envergadura artística, de tan relevante mérito, necesariamente iba animada de un alto espíritu civilizador y cristiano. Si el afán explotador y lucrativo hubiera dominado a los hombres de la conquista, las tierras de América no podrían ofrecer a nuestros ojos sino restos de factorías, defendidas por bastiones y ciudadelas formidables, y unidas entre sí por estratégicas vías que facilitarán el transporte de los productos “coloniales”. En lugar de esas obras de lucro y guerra, América ha conservado, como precioso tesoro, obras de paz y de justicia.

“Bajo el azul cielo peruano, desde las grandes ciudades a las humildes aldeas, la divina Eucaristía dominó soberana por la abundancia de iglesias, por el número de sacerdotes y religiosos, por el sagrado esplendor de arte que brilla en tabernáculos, ciborios y ostensorios, que aún hoy día son la admiración de los visitantes” (198).

(198). Son muchos los viajeros que “descubren” América —y a través de ella, la misión civilizadora de España— cuando penetran en aquellas tierras repletas de monumentos y obras de arte coloniales. Recordemos, a este propósito, la impresión reciente de un sacerdote francés amigo: “En un viaje que me llevó a través de Bolivia y las cordilleras peruanas hasta la hermosa ciudad de Lima, capital del Virreinato, en tiempo de la colonización española, no pude menos de entusiasmarme por la prodigiosa obra colonizadora y cristianizadora realizada por España en medio de dificultades inauditas” (La tradición, núm. 18-19, revista mensual publicada en Salta, Argentina).

Y últimamente todavía, oíamos al P. Ricardo Lombardi S. J., gran promotor en Italia y en otros muchos países del apostolado “Por un mundo mejor”, confesar ante los micrófonos de Radio Nacional de España: “Cuando en mis viajes por América he visto la obra realizada allí por España, he comprendido vuestra gran misión histórica” (Novenario del Amor, cuarto día, La unión de los ciudadanos. 30-V-1960).

(Radiomensaje al II Congreso Eucarístico Nacional del Perú, celebrado en Arequipa, 17-X-1940.)