DEFENSA de la HISPANIDAD 34

Alonso de Ojeda

Ramiro de Maeztu

EL SENTIDO DEL HOMBRE EN LOS PUEBLOS HISPÁNICOS (XIII)

Nuestro humanismo en la historia (1) 

Esto no es solamente un supuesto. Cuando Alonso de Ojeda desembarcó en las Antillas, en 1509, pudo haber dicho a los indios que los hidalgos leoneses eran de una raza superior. Lo que les dijo textualmente fue esto: «Dios Nuestro Señor, que es único y eterno, creó el Cielo y la tierra y un hombre y una mujer, de los cuales vosotros, yo y todos los hombres que han sido y serán en el mundo, descendemos». Los ejemplos de Ojeda les siguen después los españoles diseminados por las tierras de América: reúnen por la tarde a los indios, como una madre a sus hijuelos, bajo la cruz del pueblo, les hacen juntar las manos y elevar el corazón a Dios.

Y es verdad que los abusos fueron muchos y grandes, pero ninguna legislación colonial extranjera es comparable a nuestras leyes de Indias. Por ellas se prohibió la esclavitud, se proclamó la libertad de los indios, se les prohibió hacerse la guerra, se les brindó la amistad de los españoles, se reglamentó el régimen de Encomienda para castigar los abusos de los encomenderos, se estatuyó la instrucción y adoctrinamiento de los indios como principal fin e intento de los Reyes de España, se prescribió que las conversiones se hiciesen voluntariamente y se transformó la conquista de América en difusión del espíritu cristiano.

 Y tan arraigado está entre nosotros este sentido de universalidad, que hemos instituido la fecha del 12 de octubre, que es la fecha del descubrimiento de América, para celebrar el momento en que se inició la comunidad de todos los pueblos: blancos, negros, indios, malayos o mestizos que hablan nuestra lengua y profesan nuestra fe. Y la hemos llamado «Fiesta de la Raza», a pesar de la obvia impropiedad de la palabra, nosotros que nunca sentimos el orgullo del color de la piel, precisamente para proclamar ante el mundo que la raza, para nosotros, está constituida por el habla y la fe, que son espíritu, y no por las oscuridades protoplásmicas.

Los españoles no nos hemos creído nunca pueblo superior. Nuestro ideal ha sido siempre trascendente a nosotros. Lo que hemos creído superior es nuestro credo en la igualdad esencial de los hombres. Desconfiados de los hombres, seguros del credo, por eso fuimos también siempre institucionistas. Hemos sido una nación de fundadores. No sólo son de origen español las órdenes religiosas más poderosas de la Iglesia, sino que el español no aspira sino a crear instituciones que estimulen al hombre a realizar lo que cada uno lleva de bondad potencial. El ideal supremo del español en América es fundar un poblado en el desierto e inducir a las gentes a venir a habitarle. La misma Monarquía española, en sus tiempos mejores, es ejemplo eminente de este espíritu institucional en que el fundador no se propone meramente su bien propio, sino el de todos los hombres. El gran Arias Montano, contemporáneo de Felipe II, define de esta suerte la misión que su Soberano realiza.

Mostacicas 254

Don Manuel

* Hemos leído: Nene = Caca = Democracia. Así.

* Quien no orienta su vida hacia Dios, se va hundiendo.

* El aborto provocado, protegido por la ley, es inhumano y diabólico.

* “España agoniza de ignorancia desde que olvidó los verdaderos principios religioso, sociales y políticos” (Eugenio Vegas).

* El don de sabiduría es el don que perfecciona la virtud de la caridad, dándonos gracia para juzgar acerca de Dios y de las cosas divinas por los más elevados principios.

* El don de sabiduría es una experiencia del cristiano que saborea las verdades divinas usando los bienes del mundo como peldaños para alcanzar la santidad y no como fines en sí mismos. El joven que deja un partido de fútbol o cualquier otra cosa buena, por asistir a un retiro espiritual o hacer una obra de caridad, ha sido conducido por el don de sabiduría.

* El don de ciencia es el que hace perfecta la virtud de la fe dándonos a conocer las cosas creadas en sus relaciones para con Dios.

Dominicas 246

«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo:
«Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”». Y les dijo: «Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde: “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.

El Párroco

* La vida es el tránsito que hacemos para la eternidad. Recuerdo: felicidad eterna o eterno sufrimiento en el infierno.

* “El médico que no sabe más que Medicina, ni medicina sabe” (Hipócrates).

* “En el orden de los hechos el liberalismo es radical inmoralidad. Lo es porque destruye el principio o regla eterna de Dios imponiéndose a la humana; canoniza el absurdo principio de la moral independiente, que en el fondo es moral sin ley” (Sardá y Salvany).

* El totalitarismo o estatolatría es la divinización de una ideología satánica.

* Por medio de estos dones sobrenaturales las personas se sitúan en estado de poder seguir con facilidad y alegría los impulsos del Espíritu Santo.

* Los dones del Espíritu Santo son siete. Cuatro que se refiere a la razón: don de sabiduría, ciencia, entendimiento y consejo; y tres a la voluntad: don de fortaleza, piedad y temor de Dios.

* El fundamento bíblico de los dones del Espíritu Santo, se encuentra en el libro de Isaías: “Y brotará un retoño del tronco de Jesé y retoñará de sus raíces un vástago, sobre el que reposará el Espíritu de Yahvé, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de entendimiento y de temor de Yahvé” (Is 11, 1-3).