La Escolástica del siglo XVI y la escuela de Salamanca

Fr. Santiago Cantera Montenegro O.S.B.

Asunción de María al CieloHay que resaltar el nuevo apogeo que la Escolástica y en particular el tomismo conocieron en los siglos XVI y XVII en los países católicos, especialmente en Italia y más aún en España, donde hubo un esplendor floreciente. Entonces destacaron algunos de los tomistas más importantes, como el cardenal dominico Cayetano (Tomás de Vio, 1469-1534), y en España brillaron las figuras de sus hermanos de Orden Francisco de Vitoria (1483-1546), Domingo de Soto (1494-1560), Domingo Báñez (1528-1604) y Melchor Cano (1509-60), entre otros. Varios de estos autores conforman la llamada «Escuela de Salamanca».

En la «Compañía de Jesús» sobresalieron en Filosofía y Teología cabezas como Luis de Molina (1536-1600) y Francisco Suárez (1548-1617), sin olvidar la relevancia alcanzada por autores como Juan de Mariana (1537-1624).

No sólo abordaron cuestiones económico-sociales de gran actualidad en su tiempo, como las relativas a la licitud de los intereses en los préstamos, sino que descubrieron numerosas leyes de la economía y supieron combinar el valor de las mismas con el deber de atender a su finalidad social, todo ello desde una perspectiva teológico-jurídica cristiana.

Derecho Internacional o «Derecho de Gentes»

Además, muchos de ellos, en especial el P. Vitoria, fueron los fundadores del Derecho Internacional o «Derecho de Gentes», como entonces se denominaba. Con razón se les puede encuadrar en un iusnaturalismo cristianotomista (el iusnaturalismo afirma la existencia de la Ley Natural, inscrita por Dios en el corazón de todos los hombres, aun sin haber conocido la revelación cristiana, y que hace posible al hombre con conciencia recta discernir entre el bien y el mal al menos en unos puntos fundamentales).

A partir de Santo Tomás, estos autores resaltan la naturaleza social del hombre y fundamentan el orden político cristiano, dando forma a la que luego será llamada «monarquía moderada» o «templada», sobre principios básicos como el de subsidiariedad, de tal manera que se configura una comunidad política socialmente vertebrada, en nada parecida al absolutismo defendido por entonces en la Francia de Luis XIV y en la Inglaterra de Jacobo I, y menos semejante aún con el totalitarismo estatal del pesimista y protestante Leviatán de Thomas Hobbes. Los escolásticos españoles incluso afirman el derecho del pueblo a resistir a la tiranía y el P. Mariana llega a sostener el recurso al «tiranicidio», de acuerdo con una tradición ya medieval. Para ellos, el origen del poder reside en Dios, que lo delega en la sociedad, quien a su vez transfiere la autoridad al gobernante legítimamente constituido y con ciertas condiciones. No es falso que el británico John Locke más tarde inspiraría buena parte de sus teorías políticas en toda esta doctrina, pero desvirtuándola para darle un carácter distinto, individualista liberal.

La propiedad privada y su función social

En el terreno económico-social e igualmente a partir de las bases tomistas, aunque también considerando la realidad y los conocimientos más avanzados del momento, abordaron temas como el derecho al dominio y a la propiedad privada, el disfrute de los bienes y su función social, el precepto de la limosna, el funcionamiento del comercio y cuestiones tocantes a él como el precio justo, los cambios en el valor de la moneda, el trabajo y el justo salario, cte. Gracias a la influencia de esta «Segunda Escolástica» española, en especial la ejercida por autores como el P. Vitoria, la «Monarquía Hispánica» de los Austrias elaboraría todo un conjunto de «Leyes de Indias», de las que buena parte lo constituiría un auténtico Derecho Laboral muy avanzado para la época.

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Padre Martínez Cano, m.C.R.

San Roque de Santa Cruz* San Agustín, nos dice: «El aumento de la caridad es debilitación de las pasiones, y su perfección es supresión de las mismas». Amaos los unos a los otros, nos dice Jesús.

* La confusión doctrinal imperante y la crisis moral que ha llegado hasta parte de la Jerarquía, tiene solución: Que se ejerza la autoridad que Cristo dio a su Iglesia. Recemos todos.

* Jesús dice: «Al que mucho se le dio mucho se le exigirá». Cuando pienso en los escándalos de ciertos eclesiásticos, me viene a la cabeza las penas eternas del infierno.

* Jesús dijo a sus discípulos: ¿Pensáis que he venido a traer al mundo la paz. No, sino la división? También dijo: «El que no está conmigo está contra Mí» combatamos los nobles combates de la fe.

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Montserrat

España y los Incas

San Alberto Magno - Doctor de la IglesiaPor contraste se tiene una idea de qué beneficio trae la nueva vida: Polo de Ondergardo lo dice así: “La abolición del más pesado de los tributos incaicos (los sacrificios humanos), por sí sólo hacen de la conquista y el régimen español un estado mucho más beneficioso para los indios que el dominio del imperio incaico”. Se refiere al fin de los sacrificios humanos y el sacrificio de los vivos por honor a los muertos (los entierros) evidentemente perjudiciales para los naturales. (Cristian Garay – Verbo)

No somos dueños

De modo análogo, los que se unen en matrimonio actúan en virtud de razones personales que ellos sopesan en orden a tomar una decisión razonada y libre. Al hacerlo, el amor dual personal adquiere una dimensión comunitaria, funda una realidad que supera y envuelve a los mismos que le dan origen. Una vez constituida, la realidad conyugal adquiere cierta independencia respecto a los sentimientos personales que se hallan a la base del proceso de gestación que culminó en ella. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Los católicos y el liberalismo

Parécenos que ante todo conviene distinguir tres clases de relaciones que se pueden suponer entre un católico y un liberal, o sea entre un católico y el Liberalismo. Decimos así porque las ideas en la práctica no se pueden considerar separadas de las personas que las profesan y sustentan. El Liberalismo ideológico es puro concepto intelectual: el Liberalismo real y práctico son las instituciones, personas, libros y periódicos liberales. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Dominio sobre sus acciones

Ser libre es tener dominio el hombre sobre sus acciones, lo que supone, de un lado, el libre albedrío -esto es, la libertad de elección- y, del otro, que las acciones no dependan de la voluntad humana -individual o del Estado- sino del bien que está inscrito en su ser. Esto es lo que hace “persona” al sujeto: el señorío, el ser señor de sus propios actos. La libertad no es el poder de realizar la propia voluntad, no es una decisión voluntaria; si fuera esto, se la confundiría con la autodeterminación, con la libertad de querer que “está determinada en sí y por sí porque no es otra cosa que el autodeterminarse”, según las palabras de Hegel que Castellano recuerda permanentemente. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Volvería la nación común

Sentirían las otras la herida, porque se trataba ya de cosa que a todas afectaba; y entonces la hermandad volvería a vivir expresada en vínculos federativos, y surgiría del fondo de los estados separados un federación. Y qué, ¿novéis que así, de esa misma división circunstancial y pasajera, volvería a salir la vida nacional común, y, por la fuerza de la necesidad, de la defensa unida, la misma unidad externa del Estado? (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

El máximo atributo

A pesar de los esfuerzos de la voluntad para dominarme y para no dejar conocer a los que me rodeaban lo que pasaba en mi alma, al final de la meditación sentí que no dependía de mí en absoluto. De repente Jesús me dijo: No has escrito en este cuaderno todo sobre Mi bondad hacia los hombres; deseo que no omitas nada; deseo que tu corazón esté basado en una completa tranquilidad. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

La era de Franco

Presenté en 1973 al XI Congreso Internacional de Grandes Presas celebrado en Madrid. Allí, en su introducción, se escribe: “En el año 1940 la capacidad de embalse alcanzaba el volumen de 4.133 hectómetros cúbicos; en el año 1972 alcanzó 38.819 hectómetros cúbicos, es decir, casi se duplicó en los 32 años transcurridos”. En otras palabras, durante la era de Franco no sólo se proyectó, sino que se realizó 10 veces más política hidráulica que en los 2.000 años anteriores. (Gonzalo Fernández de la Mora – Razón Española)