Nosotros necesitamos también para nuestra acción presente y nuestra proyección en el futuro, para la guarda y permanencia de nuestros ideales y principios, por los que tantos cayeron, que sean llevados de generación en generación, perfeccionando y levantando nuestra España, que necesita de la existencia de esa minoría inasequible al desaliento que, con los brazos abiertos a todos los españoles, los recoja en el espíritu de servicio a la Patria que entraña el Movimiento Nacional.
(15-VI-1958: Castellón de la Plana. —Inauguración de la Jefatura Provincial del Movimiento.)
«Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio». Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio».
Padre Martínez Cano, m.C.R.
* Una niña de tres años entra sola a la iglesia se arrodilla y sale a la calle. Allí estaban sus padres.
* Pasteur rezaba a menudo, educó cristianamente a sus hijos, amigo del gran predicador, padre Didas.
* “La Virgen le ayudará a acoger el don de la castidad como expresión de un amor más grande, que el Espíritu suscita para engendrar a la vida divina una multitud de hermanos” (San Juan Pablo II).
* “Plaga horrible que aflige a la sociedad humana, a la que llaman sufragio universal y que merecería, con justo título, ser llamada mentira universal” (Pío IX).
* También hay un hecho histórico innegable que Jesús afirmó que Él era el Mesías prometido y el Hijo de Dios. Sus milagros, profecías, muerte y resurrección demuestran que Jesús es Dios.
* Durante once siglos fueron vaticinadas por los profetas las características del Mesías prometido que esperaba el Pueblo de Dios. Quinientos años antes de la venida ya estaba terminada la descripción de los rasgos del Mesías.
* El profeta Ageo consuela al pueblo elegido anunciando que el Mesías entraría en el segundo templo de Salomón (Ag 7 ss); Miqueas señala que será Belén donde nacerá el Mesías (Miq 5, 2); Isaías dice que predicará especialmente en Galilea y tratará a los pecadores con benignidad y mansedumbre (Is 12, 1-2; 42, 1 ss).
* “Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad” (Salmo 33).
* “¡Qué grande es la misericordia de Dios! Quererme a mí…, ser mi amigo, mi hermano, mi Padre…, ser Dios y ser yo lo que soy” (Rafael Arnaiz).
* “Gandhi dijo que sin los cristianos fuesen consecuentes con su fe ya no habría hindúes en la India” (Santa Teresa de Calcuta).
* “Ser liberal es mas pecado que ser blasfemo, ladrón, adúltero u homicida. (Salvo las cosas de buena fe, de ignorancia y de indeliberación)” (Félix Sardá y Salvany).
* Sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. Lo atestigua el que lo vio (San Juan) y su testimonio es válido, y él sabe que es verdad, para que también vosotros creáis. Y todo esto sucedió para que se cumpliese la Escritura: “No se le quebrarán hueso algún”. Y también otra Escritura que dice: “Mirarán al que traspasaron”.
* De la existencia histórica de Jesús, dan testimonio no sólo autores cristianos, sino también historiadores paganos. Tácito dice: “El Creador de este nombre, Cristo, ha sido ejecutado por el Poncio Pilato durante el reinado del emperador Tiberio”.
* Suetonio, Plinio el joven, Mara Bar Serapión y Flavio Josefo también refieren en sus obras la figura histórica de Jesús.
Del espíritu cristiano de la Edad Media y el desarrollo notable de las ciudades, surge una nueva vida religiosa: las órdenes mendicantes. Comunidades de monjes que viven en ciudades sin la obligación de mantenerse con su propio trabajo, por lo que tenían que pedir limosna.
Los monjes mendicantes predicaban y luchaban contra las herejías. También escribían libros para instruir al pueblo. Eran como tropas ligeras al servicio del Romano Pontífice.
La primera Orden mendicante fue la franciscana. Su fundador, San Francisco de Asís (1181 o 1182), era hijo de un comerciante de Umbría. De joven vivió disipadamente, pero convertido por una experiencia interna cuando tenía 20 años, concibió un deseo vehementísimo de amar e imitar a Cristo. Desheredado por su propio padre quiso reproducir en sí mismo la vida evangélica con la práctica de la penitencia y la pobreza.
Hacia el año 1209 se unieron a Francisco los primeros compañeros, para quienes compuso una Regla, con máximas evangélicas. Formaron una asociación a la que llamaron “viri paenitentiales”. Vivían de limosna, vestían pobremente y ayudaban al prójimo en cuanto podían. El Papa Inocencio III aprobó oralmente la nueva congregación “Fraternidad de la Penitencia” el año 1210.
Poco después de conseguir la aprobación de la Orden le entregaron la capilla de la Porcincula, junto a la que construyó edificios sencillos, que pueden ser considerados como el primer convento franciscano. La dulzura y amabilidad de San Francisco ejercían un atractivo poderoso. Pronto se le unieron numerosos compañeros y pudo enviar apóstoles a Umbría, Toscana y las Marcas. La Orden se fue extendiendo por Francia, España, Alemania y el Oriente. El pueblo sencillo les puso el nombre de frailes menores.
El año 1219 se reunían en torno a San Francisco 5000 hermanos en el famoso “capítulo de las esteras”. Le pidieron al santo que redactara una nueva Regla más completa y definitiva. Se retiró a la soledad de Monte-Colombo en 1221 y allí compuso la nueva Regla que, con algunos retoques, fue aprobada por el Papa Honorio III el año 1223.
El mismo entusiasmo que animaba a los Frailes Menores se fue extendiendo entre las mujeres. Y así se estableció una segunda Orden de San Francisco que se llamó “Congregación de las señoras pobres”. Su fundadora fue Santa Clara, de cuyo nombre viene su denominación popular de Clarisas.
Para completar la obra de regeneración de la sociedad, San Francisco fundó en 1221 la Orden Tercera. Las personas que vivían en el mundo participaban así de la espiritualidad franciscana, imitando a Cristo y a los Apóstoles en medio de las solicitudes y obligaciones cotidianas.
San Francisco dejó el gobierno de la Orden en manos de su vicario, fray Elías. Retirado en la soledad, vivió en contemplación los últimos años de su vida. El año 1224 recibió la gracia de la estigmatización y el 3 de octubre de 1226 moría cantando las alabanzas del Señor. Fue canonizado dos años más tarde.
LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA: SOMBRAS, PERO TAMBIÉN LUCES (XVII)
“Qué movida” (2)
Como hemos comprobado, también son frecuentemente católicos, sean religiosos, sean obispos, sea Roma a veces, quienes continúan tirando dardos hostiles hacia este otro flanco atacado con violencia: la Realeza Católica de España y la Conquista de América.
¿No habrá llegado ya el momento de que, por fin, los católicos reaccionen? Especialmente de que los universitarios católicos empleen sus capacidades y sus conocimientos lanzándose a este combate que hace ya más de cien años el papa ya proclamó primordial. Este es el llamamiento que os hago modestamente desde aquí.
“¡No tengáis miedo!”. El Papa San Juan Pablo II hace también este llamamiento. Aunque temáis ver derribada vuestra fe cristiana entrando en las entrañas a veces horribles —o consideradas como tales— de la historia, os puedo garantizar, por experiencia personal, una cosa: cuanto mayores sean los horrores, reales o supuestos, tanto más se verá vuestra fe fortalecida. Pues junto a los horrores encontraréis la Gracia actuando. Experimentadlo y hacedlo saber a los hombres de nuestro tiempo que tienen tanta necesidad de asegurarse de ello: la fe jamás se acuerda mejor que con la plena verdad de la historia.