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Nuestros Testigos de la Fe
17 miércoles Abr 2013
17 miércoles Abr 2013
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10 miércoles Abr 2013
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11, 13 de Abril de 1953, 1Cor.III, 22, actitud, actividades, Anticristo, católico de hoy, catecismo, comunismo, constructores, cristianismo, cristiano, Cristo, cultura, dar vida, desanimada, desorientada, Dios, doctrinas, economía, errores, familiar, fe, fe privada, hijo de la perdición, hombre, humanidad, ideal católico, ideologías, Iglesia, iglesia docente, iglesia jerárquica, incompatibles, infundir esperanza, jesús, jesucristo, liberalismo, marxismo, médicos, Mt.XXIII, natural, orden, orden social, pablo VI, pío XII, pecado grave, política, premura, profano, profesión, profesional, progresiva apostasía, propio, protestantismo, religioso, renacimiento, san pablo, santificarse, sentido cristiano, sin fuerza, sobrenatural, social, templo de Dios, tierra, vida humana, vida personal, virtud, voluntad de Cristo
19 -Así, pues, ¿el cristiano puede limitarse a una vida de fe privada?
No, también el orden social es de Dios. No hay tierra de nadie en las actividades ni en los planos de la política, de la cultura, de la economía. Aunque en sí tengan autonomía estas actividades, jamás son independientes de Dios. El cristiano debe santificarse en su vida personal, familiar, profesional. Pero, también, en la órbita de sus posibilidades, debe proyectarse a la vida social. Porque sin Jesucristo, ni la política, ni la cultura, ni la economía, solucionan los problemas humanos, antes bien los agravan y los complican. Pío XII lo recordó el 13 de abril de 1953, con palabras que restallan como un desafío permanente: «Mirad bien, desde que la humanidad ha efectuado su progresiva apostasía lejos de Jesús, muchos maestros han pretendido sustituirse a El para instruirla y guiarla; muchos constructores han tratado de suministrarle las estructuras necesarias; muchos médicos se han empleado en curarle las enfermedades y llagas. Pero todos, al fin, se han encontrado delante de la humanidad desorientada, desanimada, sin fuerza. Sin embargo, es necesario, con tanta mayor premura, llevar a los hombres a la persuasión de que hay un único maestro, que es Cristo (Mt., XXIII, 11), Y de que sólo en El se puede encontrar la salud del mundo con sus estructuras y del hombre con sus problemas. No hay en ningún otro salud. Un tal estado de cosas reclama la intervención no sólo -como es evidente- de la Iglesia docente y jerárquica, sino también de todos los cristianos empeñados en el campo social. Se trata de subrayar la necesidad de impregnar de sentido cristiano todos los campos de la vida humana. Tal ha sido siempre la voluntad de Cristo y es la expectativa de una parte de la humanidad, cansada de vivir en las construcciones ruinosas del mundo de hoy».
20 -¿Cuál es la actitud que debe tener el católico de hoy?
La que nos recuerda Pablo VI: «El cristianismo tiene la virtud de infundir esperanza y de dar vida, y no solamente en su orden propio, el religioso y sobrenatural, sino de infundirla también en el orden profano y natural» (20-XII-1968). y el orden natural y profano está malogrado, destrozado, pervertido principalmente por el liberalismo, en el orden político, y por el marxismo. De ahí que un cristiano no pueda ser ni liberal ni marxista, como ideologías que son incompatibles con la fe. Y que su profesión entraña pecado grave. El ideal católico, en lo personal y en lo social, se expresa para siempre con estas palabras de San Pablo: «Nadie, pues, se gloríe en los hombres, que todo es vuestro; ya Pablo, ya Apelo, ya Cefas; ya el mundo, ya la vida, ya la muerte; ya lo presente, ya lo venidero, todo es vuestro; y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios» (1 Cor., III, 22). O sea, todo es para el hombre, pero los hombres somos para Cristo. Ni la vida personal ni la colectividad tienen salvación fuera de Jesucristo, como intentan el liberalismo y el comunismo. Estas doctrinas -simbolizando en ellas todos los errores- son mentiras, barbarie, catástrofe y frente a tanta apostasía, que arranca desde el Renacimiento, pasando por el protestantismo, el liberalismo, el comunismo, Jesucristo triunfará y vencerá a los aliados del Anticristo. Así lo dice San Pablo: «Por lo que hace a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos, que no os turbéis de ligero, perdiendo el buen sentido, y no os alarméis ni por espíritu, ni por discurso, ni por epístola, como si fuera nuestra, como si el día del Señor estuviera inminente. Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse dios a sí mismo. ¿Nos os recordáis que, estando entre vosotros, ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene hasta que llegue el tiempo de, manifestarse. Porque el misterio de iniquidad esta ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado del medio. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con la manifestación de su venida. La venida del inicuo irá acompañada del poder de Satanás, de todo género de milagros, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacen en la iniquidad. Pero nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quienes Dios ha elegido desde el principio para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe verdadera. A ésta precisamente os llamó por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaseis la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Manteneos, pues, hermanos, firmes y guardad las tradiciones que recibisteis, ya de palabra, ya por nuestra carta. El mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que de gracia os amó y os otorgó una consolación eterna, una buena esperanza, consuele vuestros corazones y los confirme en toda obra y palabra buena» (II Tes., II,1-17).
10 miércoles Abr 2013
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1937, 1Cor.12, 26, Arzobispo de Salzburgo, Arzobispo de Viena, austriaco, Cardenal Innitzer, carta colectiva, cristiana católica, Cristo, diócesis, episcopado, Episcopado Español, España, espíritu de sacrificio, fe, firmeza, gran victoria, heroísmo, heroicos, Iglesia, islamismo, mártires, más cruel de las persecuiones, odio a Dios, Patria, Primado de España, Reino de Cristo, religiosos, respuesta, sacerdotes, sangre, Santa Iglesia, santísima trinidad, seglares católicos españoles, Teodoro, valor en la fe, victoria de la justicia, victoria del cristianismo, victoria del derecho, Waitz
Mensaje del Episcopado Austriaco
A Vuestra Eminencia Reverendísima, Señor Cardenal Primado de España, y a Vosotros todos, Reverendísimos Obispos de España, nosotros, Obispos de Austria, reunidos en la Conferencia anual, enviamos saludo y bendición.
Cuando se desencadenó sobre vosotros la más cruel de las persecuciones, os acompañó nuestra compasión, y unimos nuestras plegarias a las de muchos otros, especialmente del pueblo creyente, para que Dios Nuestro Señor, en su infinita bondad y misericordia, abreviase el tiempo de aflicción, os diese consuelo y auxilio, haciendo surgir abundantes gracias a tan grandes dolores.
Con el mismo fin ordenamos también oraciones públicas en las distintas diócesis. Y al compás que se extendía la persecución de la Iglesia en España aumentaba nuestra admiración ante el espíritu de sacrificio, firmeza, heroísmo y valor en la fe que se han manifestado en vuestro pueblo.
Centenares de sacerdotes y religiosos y seglares católicos españoles han soportado valerosamente y con gran espíritu de sacrificio las más graves posibilidades. De igual manera ahora nos congratulamos con Vosotros, al ver que tantos horrores terminan en bien, de que la victoria del derecho y de la justicia, la victoria del cristianismo, de la fe católica, adelanta cada vez más vuestro país. Así como antes nos condolíamos, ahora nos alegramos del cambio felicísimo obrado en vuestra patria. Así cumplimos las palabras del Apóstol de las Gentes: “Si padece un miembro, todos los otros miembros padecen también. Se honra y enaltece a uno de los miembros, se alegran todos los demás” (1Cor. 12, 26). Tampoco ahora os ha de faltar el concurso de nuestras oraciones para que la victoria definitiva sea expandida. Lo sucedido en estos duros tiempos y lo que actualmente vemos justifica la esperanza de que, como hace siglos a la gran lucha entre el cristianismo y el islamismo sucedió en España brillante floración de nueva cultura cristiana, también ahora se reconfortara la fe y se abrirá en esplendorosa civilización según Cristo.
¡Que la sangre de tantos heroicos mártires ensalce la Iglesia de España a gloria tan sublime y perdurable que no alcance a oscurecerla la persecución pasada, más cruel que las antiguas persecuciones de los cristianos! ¡Que la sangre de tantos heroicos mártires sirva, en esta época de incredulidad y de odio a Dios, para poner de manifiesto el esplendor de la Iglesia de Cristo, para honra de la Santísima Trinidad, para exaltación del Reino de Cristo y el triunfo incontestable de la Santa Iglesia. Ello será, además, dentro de la Iglesia católica, especialmente donde la religión de Cristo es asimismo duramente amenazada y perseguida, consuelo y aliento, despertando renovada esperanza en la gran victoria de la Fe cristiana católica.
Viena, noviembre 1937.
† S. Waitz, Arzobispo de Salzburgo; † Teodoro, Cardenal Innitzer, Arzobispo de Viena.
13 miércoles Mar 2013
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Arzobispo de Antequera, Arzobispo de Durango, Arzobispo de Guadalajara, Arzobispo de Monterrey, Arzobispo de Puebla, Arzobispo de Toledo, Arzobispo de Yucatán, Arzobispo titular de Bósforo, Arzobispo titular de Bizia, bendiciones del cielo, Clero, Comité Episcopal, comunismo, conquistadores, continente hispanoamericano, Corazón Sacratísimo de Jesús, Dios, episcopado mejicano, escogió, evangelio, fe, fieles, Francisco, Gerardo, gloriosa Iglesia de España, guerra civil, guerreros, heroica España, Historia, Iglesia de ESpaña, iglesia mejicana, Inmaculada Virgen María, Isidró Gomá y Tomás, IV, J. Guadalupe, J.Ignacio Márquez, José Caribi Rivera, José Marín, José Othon Núñez, Luís M., Luis M. Martínez, luz del Evangelio, Madre Patria, Martín Tritschler, mensaje de adhesión del Episcopado Mejicano, nación Española, nuestro clero, nuestro pueblo, Obispo de Chiapa, Obispo electo de Méjico, Obispo titular de Doara, obispos de la República, padecido por el nombre de Jesús, para la historia, Pedro Vera, penalidades, persecución, pobre Rusia, prelados españoles, Primado de España, primeros tiempos del Cristianismo, Reina de cielos y tierra, respuesta a la carta colectiva del episcopado español, sangre, sangrienta, sangrienta persecución, Santos, terrible prueba, tierra de mártires, timbre de gloria, víctimas
Mensaje de adhesión del Episcopado Mejicano
Comité Ejecutivo Episcopal Mejicano
Emmo. y Rvdmo. Sr. Doctor D. Isidro Gomá y Tomás, dignísimo Arzobispo de Toledo y Primado de España.
Eminentísimo y Reverendísimo Señor:
En nombre del Venerable Episcopado mejicano dirigimos las presentes letras a V. Emma. Reverendísima, con objeto de manifestarle la profunda pena que nos ha causado la sangrienta persecución que viene padeciendo, desde hace un año, la gloriosa Iglesia de España, nuestra Madre Patria.
Acostumbrados Nosotros a ser perseguidos desde hace muchos años, nos hacemos perfectamente cargo de las penalidades que tanto el Venerable Episcopado español como el Clero y los fieles han padecido por el nombre de Jesús.
Pero, a pesar de los grandes sufrimientos de la Iglesia mejicana, comprendemos que el año de persecución padecido por la Iglesia española supera a los nuestros, y es digna de compararse con la terrible persecución de los primeros tiempos del Cristianismo.
Nuevo timbre de gloria es para Iglesia española esta sangrienta persecución, pues en aras de su fe han sido inmoladas innumerables víctimas, cuya sangre atraerá sin duda las bendiciones del cielo sobre España.
Por eso, Emma. Rvdma., fundadamente esperamos para la Nación española y para la Iglesia de España mejores días, confiando que, al terminar la sangrienta guerra civil, quedará abatido por completo el feroz monstruo del comunismo, que tantos estragos ha causado en la pobre Rusia y en la heroica España.
España, tierra de mártires, de santos, de guerreros y de conquistadores, resurgirá más pujante después de esta terrible prueba, y así como en otro tiempo la escogió Dios para traer la luz del Evangelio a nuestra Patria y a todo el Continente hispanoamericano, así confiamos que se servirá de ella para derramar por todo el mundo, en fecha no lejana, nuevos haces de la inextinguible luz del Evangelio, que ha vivificado toda su Historia.
Encontrándonos hoy reunidos todos los miembros del Comité Episcopal y varios arzobispos y Obispos de la República, hemos querido manifestar a V. Emma. Rvdma., en nombre del Episcopado mejicano, de nuestro clero y de nuestro pueblo, lo muy unidos que estamos en espíritu con el Episcopado, Clero y fieles de la Iglesia española, y lo mucho que pedimos al Corazón Sacratísimo de Jesús, y a la Inmaculada Virgen María, Reina de cielos y tierra, por nuestros Venerables Hermanos los Prelados españoles, por su clero y por sus fieles.
De Vuestra Emma. Rvdma.
México, 27 de junio de 1937
† Luis M. Martínez, Obispo electo de Méjico; † Martín Tritschler, Arzobispo de Yucatán; † José Othon Núñez, Arzobispo de Antequera; † Pedro Vera, Arzobispo de Puebla; † José Marín, Arzobispo de Durango; † J. Guadalupe, Arzobispo de Monterrey; † José Caribi Rivera, Arzobispo de Guadalajara; † J. Ignacio Márquez, Arzobispo titular de Bósforo; † Luís M., Arzobispo titular de Bizia; † Francisco, Obispo titular de Doara; † Gerardo, Obispo de Chiapa
05 martes Mar 2013
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31 de Octubre de 1937, asesinatos horribles, ánimo sereno, baluarte de la civilización cristiana, calumnias, católica España, China, claridad cristiana, comunismo, confusión para los enemigos, consuelo para los buenos, controversias, Corazón de Dios, Cristo Rey, Dios, Episcopado Español, fe, frente del comunismo, fuerza revolucionarias, guerra, heroico, Hupeh, Ichang, León Classe, luchas políticas, mártires, misión católica, misiones africanas, Nadal Gubbels, noble España, noble nación Española, nota de infamia, O.F.M, obispos, oraciones, padres blancos, Patria, Reina de España, rescate de España, revolución comunista en España, revolución en Europa, Ruanda, sacrilegios abominables, sin ira et studio, suerte de España, valiente, Vicario apostólico, Vicario Apostólico de Ruanda, virgen inmaculada
Misiones africanas (Padres Blancos)
Vicariato Apostólico de Ruanda
Eminencia Reverendísima:
El Vicariato Apostólico de Ruanda y sus misioneros han acogido con profunda y cordial satisfacción y leído con emoción intensa y orgullo la admirable Carta de V. Eminencia. y del heroico Episcopado español.
El recuento, tan claro y preciso, y a la vez tan objetivo e imparcial, del espantoso trance y de la terrible situación que asola la valiente y católica España no puede menos de desengañar a cuantos reflexionen y no hayan tomado partido a ojos cerrados.
Como misioneros, estamos al margen de las controversias y luchas políticas; mas eso no nos impide percatarnos de que no se trata de una guerra de partidos, en que únicamente se ventila la suerte de España. Así, pues, no hemos cesado de orar por nuestros hermanos los españoles, cuya constancia y heroísmo en esta persecución sin nombre vemos con admiración.
La admirable Carta de Vuestra Eminencia Reverendísima y del Episcopado español bastaría a disipar nuestras dudas, si las hubiésemos tenido. Con evidencia irrefutable prueba, sin lugar a vacilaciones, que si la noble y católica España lucha por su vida y por su fe, es, además y sobre eso, el baluarte de la civilización cristiana, amenazada por la revolución en Europa entera. Ese y no otro es el motivo de que las fuerzas revolucionarias, azuzadas y sostenidas por el comunismo, empeñado en aniquilar aún la idea de Dios, hayan volcado sobre la España mártir los sacrilegios abominables, los asesinatos horribles y sádicos de sacerdotes, religiosos y fieles, asolando sistemáticamente las iglesias y los tesoros acumulados durante siglos de fe.
Os damos las gracias, Eminencia Reverendísima, por habernos mostrado de modo tan evidente e irrebatible la verdad, que los enemigos de Dios y de toda cultura se esfuerzan en ahogar, sin reparar ni en medios ni en embustes, merced a una propaganda que no se avergüenza de torcer y contrahacer los hechos.
Os damos las gracias, Ema. Rvdma., por habernos mostrado con claridad que en España está en tela de juicio la misma vida de la civilización cristiana; por habernos dado a entender que el triunfo de la revolución comunista en España hubiera sido el prólogo y el primer paso obligado para la ruina de Europa entera.
Los miles de mártires que han vertido generosamente su sangre por su fe y su patria son el rescate de España y del mundo. A sus oraciones tan poderosas ante el Corazón de Dios uniremos las nuestras con nuevo fervor y asiduidad, para pedir a Cristo Rey, por medio de la Virgen Inmaculada, Reina de España, que ampare a esa noble tierra y le devuelva la paz, que guarde y proteja a todo el pueblo fiel y a sus heroicos Pastores.
Dignaos, Eminencia Reverendísima, recibir el respetuoso homenaje y profunda veneración con que besa su sagrada Púrpura su humilde servidor en N. S. y Ntra. Señora.
†León Classe, Vicario Apostólico de Ruanda.
Desde China
Misión católica. Ichang (Hupeh). Ichang, 31 de octubre de 1937.
Eminentísimo Señor:
A su debido tiempo llegó a nuestras manos la Carta Colectiva que los Obispos españoles escribieron y enviaron a los Obispos de todo el mundo sobre la actual guerra en ese Reino.
No hay católico ni amigo sincero de la noble nación española que no se alegre y os felicite ante la lúcida, objetiva exposición de los hechos, trazada “sine ira et studio”, con plena claridad cristiana y ánimo sereno.
Hace tiempo, ciertamente, que se echaba de menos y se esperaba una solemne declaración como ésa, por la eficacia que había de tener en confirmar el ánimo de los buenos y neutralizar la ponzoña de las calumnias. “Esta Carta Colectiva es consuelo para los buenos, confusión para los enemigos y nota de infamia estampada en la frente del comunismo”.
Todos aquí, en China, nuestra patria, rogamos fervorosamente para que Dios fiel, os conceda aprovecharos de la tentación. A la vez, Eminencia, encomendad al Señor a China, afligida también con la guerra, a fin de que Dios, Óptimo, Máximo, conceda la paz a nuestros tiempos.
Con la reverencia debida, beso la Púrpura sagrada y me suscribo de V. Ema. humilde servidor en el Señor.
Nadal Gubbels, O. F. M., Vicario Apostólico