descargaSu Santidad Benedicto XVI nos ha dicho en varias ocasiones que debemos ir contracorriente, o contra la corriente modernista, hedonista, relativista, materialista, anticatólica y antievangélica que está invadiendo todo, incluso ámbitos eclesiásticos. Fue el Papa Pablo VI quien dijo que estamos en los tiempos de la autodemolición de la Iglesia y que el humo de Satanás ha penetrado en la Iglesia.

El Vicario de Cristo nos ha dicho a los sacerdotes que debemos educar al pueblo de Dios en las exigencias radicales del evangelio. […] Guíen al rebaño con valentía para que no se acomode a la mentalidad de este mundo (cf. Rom. 12,2) sino que también sepan tomar decisiones contracorriente, evitando acomodamientos o componendas. La semana pasada, me decía una señora católica de sesenta y dos años que había ido a muchos retiros y convivencias de distintos grupos católicos y que nunca oyó decir nada del infierno, del demonio, del sacrificio… como había aprendido en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio que acababa de hacer.

Los jóvenes universitarios que me oyeron predicar en una misión popular, me manifestaron su asombro por lo que yo había predicado en las homilías. El profesor de religión de un instituto les había convencido de que la religión católica ha cambiado totalmente después del Concilio Vaticano II. Ya no es necesario cumplir los mandamientos de la Ley de Dios, ni los de la Santa Madre Iglesia. Lo importante en nuestros días es luchar por los derechos humanos, la defensa de las minorías, etc. Mi respuesta les irritó mucho: Hoy, como ayer, y como siempre, debemos cumplir todos nuestros deberes para con Dios, la Patria, los padres, los prójimos. La Religión Católica no ha cambiado nada; no puede cambiar nada: ni el dogma, ni en la moral, ni en la ascética y mística. No hay derechos humanos sin Dios. Lo estamos viendo en todas las democracias de la Tierra: millones de abortos, eutanasias, experimentación con embriones… Las democracias han legalizado el asesinato de los inocentes: genocidio permanente que no había conocido la Historia. La nueva religión democrática y sus leyes antinaturales y antidivinas han salido del Infierno.

El prestigioso teólogo Cornelio Fabro ha escrito que cuando se desprecia la ley de Dios, se rebaja el hombre al mero animal, se cae necesariamente en lo infrahumano y la práctica sistemática de la violencia privada y política. El principio fundamental de las ideologías democráticas y modernas es la rebelión contra Dios, el espíritu luciferino que se está imponiendo en todas partes.

P. Manuel Martínez Cano, mCR

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