La moral católica enseña que los actos homosexuales son pecados mortales de lujuria gravísimos. Si uno de los dos es persona consagrada a Dios, comete un sacrilegio carnal. Tome buena nota el sacerdote Krzysztof Charamsa y la secta homosexual infiltrada en la Iglesia. Todos se condenarán en el infierno, si antes de morir no se convierten. Sigue leyendo
El sacerdote, la lujuria y el infierno
23 viernes Oct 2015
Posted in P. Manuel Martínez Cano


