Explicación

Cuando empezamos a publicar este libro por fascículos, seguimos el criterio de poner una nueva numeración a las notas, que en cada entrega comenzara de nuevo. Pero con el tiempo, hemos visto que es más acertado conservar la numeración original, pues en unas notas se hace referencia a otras indicando el número de nota. Por ello publicamos las notas de la 1 a la 36, en que se siguió el primer criterio, con la numeración original.

Notas

(1) Constitución Gaudium et spes, 7. Traducción de Ed. BAC, Madrid, 1967.

(2) Gaudium et spes, 19.

(3) Cf. H. de Lubac, Ateísmo y sentido del hombre, ed. Euramérica-CEU, Madrid, 1969, p. 26. Cf. también la obra de A. Del Noce citada en la Bibliografía final.

(4) Gaudium et spes, 20.

(5) Lucas 24, 21.

(6) Jean Rostand: “Ce qui me scandalise, c’est que ceux qui croient en Dieu, n’y pensent pas aussi passionnément que nous, qui n’y croyons pas, pensons a son absence”. (Cf. Ce que je erais, Paris, 1953; Inquietudes de un biólogo, Ed. Fontanella, Barcelona, 1969.)

(7) N. Hartmann, Ethik, ed. 1935, p. 743.

(8) J. P. Sartre, en Recherehes et Débats, n 32 Paris 1960, p. 61.

(9) He aquí, por ejemplo, compendiadas sucintamente las clasificaciones de algunos autores (las obras no citadas aquí véanse en la bibliografía final): A. del Noce. Tres formas irreductibles: Ateísmo negativo o nihilista -Ateísmo positivo o político -Ateísmo trágico (Nietzsche).

  1. F. Sciacca (en la obra de Ricciotti): Ateísmo práctico y ateísmo teórico -Ateísmo absoluto o dogmático -Agnosticismo -Deísmo -Humanismo ateo -Panteísmo y monismo.
  2. Fabro: Monismo materialista y monismo espiritualista Ateísmo humanístico (incompatibilidad de libertades) -Ateísmo pesimístico (el mal).

Informe de la Comisión interprovincial de Jesuitas sobre ateísmo en España (1967): Ateísmo práctico o de masas (Indiferentismo naturalista -Protesta y reacción: anticlerical, por la injusticia; contra Dios, por el mal). -Ateísmo sistemático, de minorías: Agnóstico liberal -Humanista-existencialista -Ra-cionalista, por razones “científicas” -Marxismo.

  1. Grumelli (en IC.I, n. 379, 1 marzo 1971): Ateísmo cultural, por abandono de una cultura en la que estaba inserta la religión. Ateísmo ideológico, por convicción -Ateísmo sociológico, condicionado por el medio social -Ateísmo interpretativo, por protesta o rebeldía.
  2. Ayfre (cap. “El ateísmo en el cine contemporáneo”, en la obra -colectiva “El ateísmo contemporáneo”, ed. Cristiandad, vol. 1, tomo 2, pp. 785 ss.): Ateísmo práctico (ausencia de Dios por ignorancia o desentendimiento) -Ateísmo metafísico (ausencia como repulsa) -Ateísmo psicológico (comprobación de la ausencia) -Ateísmo idolátrico (ausencia que se distrae con pseudopresencias en las que no se cree de verdad) -Ateísmo epistemológico (ausencia con nostalgia de una presencia en la que no se confía).

(10) Gaudium et spes, 19y 20.

(11) Cf. J. Guerra, Descristianización, estudio teológico-bíblico, en la obra colectiva Pastoral de la Juventud, ed. PPC, Madrid, 1967, pp. 61-87, especialmente 65-75.

(12) Sobre Gide y otros autores cf. Ch. Moeller, Literatura del siglo XX y Cristianismo, ed. Gredos, Madrid, vol. 1 (1961), pp. 148 ss. También, Ch. Moeller, cap. “El ateísmo en la literatura contemporánea”, en la obra colectiva El ateísmo contemporáneo, ed. Cristiandad, Madrid, vol. 1, tomo II (1971), pp. 64047, et alibi. Ver adelante Nota final.

(13) Cf. Rom. 1, 18-32.

(14) Análisis de una porción cualificada de esa literatura, en los varios tomos de la obra de Ch. Moeller citada en la nota 12.

(15) P. Bayle, Dictionnaire historique et critique, 1695.

(16) G. G. Leibniz, Essais de Théodicée sur la bonté de Dieu, la liberté de l’homme et l’origine du mal, Amsterdam, 1710.

(17) Algunos tratados sobre el mal:

San Agustín, passim y especialmente en las Confesiones y en De Civitate Dei 11. 22.

Santo Tomás de Aquino: Quaestio disputata de Malo; Lib. III Contra Gentiles, c. 3, 4, 7, 10, 11, 12, 13, 14, 15; Summa Theol. l.a q. 19, 9; q. 48, artículos 1 al 6; q. 49, arto 1 al 3.

  1. Sadet, Si Dieu existe, pourquoi le mal, Aviñón, 1927.
  2. D. Sertillanges, Le probleme du mal, Paris, 1948 y 1951.
  3. M. J. Congar, El problema del mal, en la obra colectiva “Dios, el hombre y el cosmos” (citada en la Bibliografía final), pp. 599-643.
  4. Petit, El problema del mal, en núm. 20 de la “Enciclopedia del Católico en el siglo xx”, Ed. Casal i Vall, Andorra, 1958.

Ch. Journet, El mal (estudio teológico), ed. española, Rialp, Madrid, 1965.

(18) Sobre los reflejos literarios del “silencio de Dios”, cf. Ch. Moeller, Literatura del siglo XX y Cristianismo, vol. 1 (“El silencio de Dios”), edición Gredas, Madrid, 1961: introducción y análisis de obras de Camus, Gide, A. Hux1ey, Simone Weil, Graham Greene, Julien Green, Bernanos.

La oposición entre lo “natural” y lo “personal” aparece en el siguiente texto de Gide: “Yo me guardo de confundir bajo ese nombre de Dios dos cosas completamente diferentes, tan diferentes que llegan a oponerse:

Por un lado, el conjunto del Cosmos y de las leyes naturales que 10 rigen: materias, fuerzas y energías. Esta es la parte de Zeus. Y podríamos muy bien llamarle Dios, pero sólo quitando a esta palabra todo significado personal y moral

Por otro lado, el haz de todos los esfuerzos humanos hacia el bien, hacia lo bello; la lenta apropiación de esas fuerzas brutales y su sometimiento a la realización del bien y la belleza sobre la tierra. Esta es la parte de Prometeo y es asimismo la parte de Cristo. …Ese Dios… no existe más que en el hombre y por el hombre. Y es vano todo esfuerzo para exteriorizarlo mediante la oración. Cristo está vinculado con él. Pero es el Otro al que se dirige cuando, al morir, lanza su grito de desesperación: “Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Yo, que no creo, no puedo ver en eso más que un trágico equívoco. No existe abandono alguno, ya que nunca existió entendimiento; porque el Dios de las fuerzas naturales no tiene oídos y permanece indiferente a los sufrimientos humanos, tanto al de Prometeo encadenado en el Cáucaso como al de Cristo clavado en la cruz”. (Texto de 1942, editado en Feuillets d’automne, Paris, 1949, pp. 257-58; traducción de Ed. Cristiandad en El ateísmo contemporáneo (citado en la Bibliografía final), vol. 1, t. 2

(19) Antero de Quental, Sonetos.

(20) Que la negación de Dios comporta o, mejor dicho, presupone la negación del hombre se manifiesta de nuevo en algunas formas del reciente Estructuralismo, tipo Foucault, que sin plantearse ninguna cuestión sobre Dios son disolventes de todo humanismo: en el conjunto de estructuras biológicas, psicológicas, sociológicas, el “yo”, el “sujeto” son palabras sin contenido, la unidad personal del hombre no existe

Cf. Jean Piaget, Le structuralisme, Presses Universitaires de France, Paris, 1968 (3.a ed.). Piaget llama la atención sobre la necesidad de no desorbitar, como hace una moda inconsistente, el alcance del estructuralismo: que ha de tomarse como un método y no como una doctrina; por tanto no tiene que excluir otros métodos y doctrinas, y ha de mantener su conexión con el constructivismo genético o histórico y con las actividades del sujeto.

Cf. J. M. Broekman, El estructuralismo, Herder, Barcelona, 1974. Otras muestras de eliminación del “sujeto” interior y libre o de reducción del hombre a elementos extrahumanos: algunas formas del neo-positivismo (cf. nota 21*), Monod (cf. notas 22, 23), la teoría de los reflejos de Pavlov, el conduetismo de Watson, y la interpretación inhumanista del marxismo de L. Althusser (cf. M. Benzo, Sobre el sentido de la vida, ed. BAC minar, Madrid, 1971, especialmente pp. 20-30).

Cf. E. Coreth, ¿Qué es el hombre?, ed. esp. Herder, Barcelona, 1976.

(20*) J. Moleschott, Der Kreislauf des Leben, Mainz, 1852. C. Vogt, Kohlerglaube u. Wissenschaft, Giessen, 1854. L. Büchner, Kraft und Stoff, Francfort, 1855 (esta obra “Fuerza ymateria” seguía editándose a comienzos del siglo xx). D. F. Strauss, Das Leben Jesu, 1855; Der alte und der neue Glaube, 1872; Die Glaubenslehre…, 1840-1841. E. E. Haeckel, Die Weltratsel, Bonn, 1899 (de estos “Los enigmas del universo” se publicaron también numerosas y copiosas ediciones).

Algunos fragmentos de Fuerza y materia de L. Büchner, en Los filósofos modernos -selección de textos, por Clemente Fernández, Ed. B A C, tomo II (Madrid, 1970), números 14251441. Büchner desarrolla la tesis de que el pensar es una función de la materia; una manifestación de un mismo movimiento general, que aparece ya como fuerza mecánica, ya como fuerza eléctrica, ya como fuerza intelectual.

(21) M. Kant, Prolegómenos a toda Metafísica futura que haya de poder presentarse como una ciencia. Edición española: Aguilar, Madrid, 1954.

Que el acceso a Dios mediante la “razón práctica”, según Kant, es verdadero conocimiento intelectivo, y no algo irracional, lo subraya también X. Zubiri en sus Cinco lecciones de filosofía, Sociedad de Estudios y Publicaciones, Madrid, 1963, p. 101 ss.

(21*) Para entender los planteamientos de estos neo-positivistas, que reducen la filosofía a una crítica del lenguaje y limitan las proposiciones con sentido al campo lógico-matemático y al empírico, pueden leerse los textos que reproduce C. Fernández en la obra citada en la nota 20, de Wittgenstein, Tratado lógico-filosófico, edición original alemana de 1921, ed. española de 1957 (ob. cit., números 1769-1794); de B. Russell, Introducción al Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein, ed. inglesa 1922, ed. española 1957 (ob. cit., núm. 1835-1853); de Carnap, La superación de la metafísica por medio del análisis lógico del lenguaje, ed. 1931 (ob. cit., núm. 1976-1999); de Ayer, Introducción del Editor a la ed. inglesa de Positivismo lógico, London, 1959 (ob. cit., núm. 2046-2065)

Hay que notar que estos autores se ciñen al campo del saber teórico. Para Wittgenstein, “los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”; “el sentido del mundo debe quedar fuera del mundo”; “la solución del problema de la vida está en la desaparición de este problema”. Carnap insiste en que sólo tienen significación las, proposiciones lógicas y matemáticas (que no dicen nada sobre la realidad) y las de la ciencia empírica. Las proposiciones de la metafísica -y de la filosofía de los valores y de la ciencia normativa-son sin sentido, es decir, no que sean erróneas, sino que no contienen nada como conocimiento objetivo. Sirven, sin embargo, para expresar la “actitud emotiva ante la vida”, como sustitutivo inadecuado de lo que hacen más propiamente las obras de arte.

  1. Russell, aun elogiando a Wittgenstein, señala la incongruencia de que haga afirmaciones sobre ética, a pesar de que, según su principio, pertenecen a la región inexpresable de la mística, es decir, a las proposiciones sin sentido. A. Ayer, desde el mismo enfoque del positivismo lógico, glosa críticamente a Wittgenstein y a todo el Círculo de Viena: el principio sobre lo que tiene o no tiene sentido es arbitrario, y los que lo aplican se contradicen.

Naturalmente, la posibilidad de hablar con sentido sobre temas que están más allá de los límites marcados por los positivistas se hace evidente sólo con leer las obras de tantos eminentes autores que se han ocupado de ellos en todos los tiempos (cf. la historia de la Filosofía y de la Teología) y ahora mismo (cf. Heidegger, przywara, Zubiri, etc.)

(22) J. Monod, Le hasard et la nécessité, Ed. du Seuil, Paris, 1970 (ed. esp.: Barral, Barcelona, 1973)

(23) “L’hornrne sait enfin qu’il est seul dans l’irnmensité indifférente de l’Univers d’ou il a érnergé par hasard. Non plus que son destin, son devoir n’est écrit nulle part” (Ob. cit., p. 195).

(24) A. Comte, Systeme de Politique posltwe ou Traité de Sociologie, instituant la Religion de l’Humanité, Paris, 1851-1854; Catéchisme positiviste, Paris, 1852.

(25) E. Durkheim, Les formes élémentaires de la vie religieuse, 1912. Levy-Bruhl, La morale et la science des mæurs, 1927 (9 ed.); Le surnaturel et la Nature dans la mentalité primitive, 1931.

(26) “Creo que la concepción mitológica del mundo, alma hasta de las más modernas religiones, en gran parte no es más que una psicología proyectada en el mundo exterior” (FREUD, en Psicopatología de la vida cotidiana, cit. en A. Plé -cf. nota 27- p.102). Cf. también las obras de Hartmann sobre el Inconsciente, las de W. James sobre psicología del subconsciente, etc.

(27) Freud aclara que su postura contra el valor real de la religión es anterior e independiente del descubrimiento del psicoanálisis. “El psicoanálisis en sí -dice-no es ni religioso ni irreligioso. Es un instrumento que no toma partido; pueden usar de él religiosos y seglares, siempre que sea únicamente al servicio de seres enfermos para liberarles de sus sufrimientos” (Carta al Pastor Pfister, p. 127 de la obra de PIé).

Sobre Freud, cf. Albert Plé, Freud y la Religión, ed. española, BAC minor, Madrid, 1969, con un estudio introductorio de J. Rof Carballo sobre Psicoanálisis y Religión; P. Ricoeur, De l’interpretation: essai sur Freud, Ed. du Seuil, Paris, 1965. Revisión de la psicoterapia: J. J. López IBOR, La agonía del Psicoanálisis, Espasa-Calpe, Colección Austral, núm. 1304, Madrid, 1961 (3.a ed.). (He visto citado -no he visto la obra- a M. García, Freud o la irreligiosidad imposible, Ed. Verbo Divino, Estella, 1976).

(27*) Los textos freudianos transcritos están en la obra de A. Plé (citada en la nota 27), págs. 105-106 y 129.

Sobre la tentación de las “interpretaciones reductoras” en el campo de la biología y la psicología, observaciones del Dr. RoF CARBALLO en el Estudio Introductorio citado en la nota 27 (especialmente las páginas 26-39): Esas interpretaciones encubren perezas o falsas seguridades, a costa de olvidar lo mucho que se ignora. Son efecto de un “cientismo” simplificador, con pretensiones de explicación absoluta, difundido entre “científicos” que no reconocen los límites y el verdadero alcance de su propio saber, y por tanto son un obstáculo para el progreso de la Ciencia. En nombre de ésta circulan a veces “concepciones del mundo” sobre datos incompletos o tergiversados.

(28) L. Feuerbach, Das Wesen des Christentums, Leipzig, 1841; Vorlesungen über das Wesen der Religion, 1851.

“La religión es la actitud del hombre para con su ser -en eso reside su verdad y fuerza moral salvadora-; pero para con su ser, no como el suyo, sino como otro ser distinto de él y aun opuesto, y ahí reside su falta de verdad, sus límites, en contradicción con la razón y con la moral…” (Feuerbach, La esencia del Cristianismo, cap. 21: texto en la obra de C. Fernández citada en la nota 20, núm. 1298). “El amor al hombre no debe ser un amor derivado, hay que hacerlo un amor original… Si el ser del hombre es el ser supremo del hombre, también en el orden práctico la ley suprema y primera debe ser el amor del hombre al hombre: Homo homini Deus esto (Ibídem, cap. 27: Fernández, núm. 1302).

(29) “Qu’il a secoué le joug, qu’il ne croit pas qu’il y ait un Dieu qui veille sur ses actions, qu’il se considere comme seul maitre de sa conduite, et qu’il ne pense en rendre compte qu’a soi-meme…” (B. Pascal, Pensées sur la Religion et sur quelques autres sujets, Ed. Lafuma, Delmas, Paris-Bordeaux, 1952: núm. 11, p. 104).

(30) Ver en la Bibliografía final las obras sobre el marxismo. La posición de Carlos Marx sobre la Religión aparece esparcida en distintas obras suyas, algunas en colaboración con Engels, especialmente: La tesis Diferencia de la filosofía de la naturaleza de Demócrito y de Epicuro, 1841; Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, 1843; La cuestión judía, 1843; La ideología alemana, 1845-46; La Sagrada Familia, 1845; Manuscritos económico-filosóficos, 1844. Todas publicadas en la edición general (Mega) K. Marx und F. Engels, Historisch-Kritische Gesamtaus-gabe, del Instituto Marx-Engels de Moscú, 1927 y ss. Otras ediciones, en J. Calvez (cf. Bibliogr. final), p. 719 ss. Traducciones españolas en: T. Urdánoz, Historia de la Filosofía, t. V (BAC, Madrid, 1975), p. 78, nota 16.

Lenin, Sulla religione, Edizioni di coltura sociale-Bruxelles Feltrinelli Reprint-Milán.

Algunos textos de Marx pueden verse en la obra de C. Fernández, citada en la nota 20, núm. 1356-1424.

(31) A. del Noce sostiene que el ateísmo de Marx, más que seguimiento de Feuerbach, es reafirmación de una posición hegeliana contra Feuerbach (Il problema del ateismo, ed. Il Mulino, 1964, p. CXXXI ss.)

(32) “La superación de la religión como la dicha ilusoria del pueblo es la exigencia de su dicha real. Exigir sobreponerse a las ilusiones acerca de un estado de cosas vale tanto como exigir que se abandone un estado de cosas que necesita de ilusiones” (Marx, en su Crítica de la Filosofía del derecho de Hegel, Introducción).

Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II, entre los desequilibrios que fatigan al mundo moderno señala: “Otros esperan del solo esfuerzo humano la verdadera y plena liberación de la humanidad y abrigan el convencimiento de que el futuro reino del hombre sobre la tierra saciará plenamente todos sus deseos” (n. 10).

(33) [1] Lucien Goldmann, Le Dieu caché, Etude sur la vision tragique dans les Pensées de Pascal et dans le théátre de Racine, Gallimard, Paris, 1955; Le parí est-il écrít “pour le libertin”?, en “Cahiers de Royaumont” n. 1, Les éditions de Minuit, 1956. (Cf. A. Noce, Ilproblema dell’ateismo, cit. en n. 31, p. 165 ss.).

(34) F. Nietzsche, Also sprach Zarathustra, Chemnitz, 1883. Ed. española: Así hablaba Zaratustra, Biblioteca de Cultura, Barcelona. Obras completas de Nietzsche, ed. Aguilar, Madrid, 1953, ss. Algunos textos de Nietzsche, en la obra de Fernández citada en la nota 20 (núm. 1422-1467). Exposición asequible y enjundiosa de Nietzsche, con bibliografía, en: T. Urdánoz, Historia de la Filosofía, ed. BAC, tomo V (Madrid, 1975), pp. 482-568.

(35) Para el positivismo vitalista del tipo Guyau es “valor” todo lo que sea intensidad o desarrollo vital: J. M. Guyau, Esquisse d’une Morale sans obligation ni sanction, 1885 y ediciones ss.; L’Irreligion de l’Avenir, 1887 y ed. ss.

Recuérdese la exaltación de la supremacía vital atribuida a una raza, la “nórdica” o aria, por J. A. Gobineau (Essai sur l’inegalité des races humaines, 1853-55) y por H. S. Chamberlain (Die Grundlagen des XIX Jahrhunderts, 1899-1904). Dentro de este Racismo A. Rosenberg, Der Mythus des XX Jahrhunderts (Munich 1930), extiende a todo el pueblo nórdico lo que Nietzsche reservaba a su producto selecto, el superhombre. La historia reciente ha mostrado a qué trágica alienación de los hombres pueden llevar ciertos sueños “humanistas”.

(36) ¿Por qué no puede existir? Porque no puede haber un “Para sí” que sea a la vez “En sí”, es decir, un Consciente que sea el Ser consistente y absoluto (?). Cf. R. Jolivet, Las doctrinas existencialistas desde Kierlcegaard a J. P. Sartre, Ed. Gredas, Madrid, 1950.

  1. P. Sartre, L’Etre et le Néant, 1943 (ed. esp., Buenos Aires, 1948); L’existentialisme est un humanisme, Ed. Nagel, Paris, 1946.

Cf. los autores analizados por Ch. Moeller en su Literatura del siglo XX y Cristianismo (citado en la nota 18) y en “Ateísmo y literatura contemporánea”, capítulo de la obra colectiva El ateísmo contemporáneo (citada en Bibliogr. final), vol. 1, tomo U.

Ver adelante notas 40 y 41 Y la Nota final.